Uyy... en algunos ambientes donde me muevo, con amigos a los que aprecio y respeto mucho desde su formación, este puede ser un tema que genere cierta “urticaria” en esta época “post-conciliar”, “post papa Francisco”... de todo corazón espero lograr un acercamiento entre distintas posturas.
Ahora, estoy empezando una reflexión sobre “progresistas y conservadores” DENTRO de mi querida Iglesia Católica.
Para iniciar diré que no creo que alguien pueda adjudicarse un mayor amor por nuestra Iglesia por considerarse más conservador o progresista. Sólo una opinión.
A pesar de haber nacido católico, y de tener interés sobre mi religión, no soy experto en el tema denominado “la tradición de la Iglesia”; por lo tanto, daré acá solo un punto de vista global del tema, desde lo que entiendo cómo "el sentido común". SIEMPRE abierto a agregados, aclaraciones y correcciones por parte de quienes dominan mejor el tema.
Nuestra religión católica se sustenta en las enseñanzas de Jesucristo, único fundador de una religión que se auto-proclama cómo Dios (entre todas las religiones más importantes de las que se profesan en todo el mundo) ... en este caso, haciendo la distinción entre un solo Dios con tres personas: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo (para nosotros es un misterio conocido como el de la Trinidad).
La Iglesia Católica busca CUIDAR y DIFUNDIR esas enseñanzas de Jesús, y tiene mucha experiencia en hacerlo, un poco más de 2000 años. Quienes componen su jerarquía “tradicionalmente” han sido “rigurosamente” seleccionados. Para empezar, los católicos creemos que en la elección del papa participa el Espíritu Santo, guiando a los cardenales en los cónclaves de elección...
Pero no se puede negar que la Iglesia tiene EXPERIENCIA, y que su jerarquía, al haber sido cuidadosamente elegida, contará predominantemente con gente PIADOSA... La combinación entre experiencia y piedad (humildad) podría ser uno de los mejores cócteles humanos que conduzcan a la SABIDURÍA.
Desde allí surge lo que denominamos “la tradición de la Iglesia”, donde se dedican horas y horas de estudio, más muchísima experiencia pastoral, para la aplicación de la Tradición recibida como una FE VIVA y CONTINUA.
Al mismo tiempo, una de las PRINCIPALES enseñanzas de Jesús es que “donde hayan 2 o 3 reunidos en Mi nombre (o sea, juntos para amar y hacer el bien), ALLÍ ESTARÉ YO”.
Esto podría significar que una simple mujer en la India, reunida con otros, atendiendo enfermos por amor, podría expresar el AMOR de Dios con la misma rigurosidad y sabiduría que una reunión de cardenales en Roma... ¿o más?
¿Cuál podría ser una definición de lo que llamamos Tradición de la Iglesia?
La Tradición de la Iglesia se refiere a la transmisión viva y continua de las enseñanzas de Jesucristo y los Apóstoles a través de la predicación oral, las prácticas litúrgicas, las costumbres, las instituciones y los escritos, que complementan la Sagrada Escritura y conforman el depósito de la fe, preservando el mensaje original de Cristo a lo largo de los siglos. No se trata solo de rituales, sino del depósito de la fe que incluye dogmas y moral que la Iglesia interpreta y aplica.
La tradición judía ya contaba con múltiples preceptos para intentar conservar la práctica del bien, que Dios le pedía a Su pueblo. Jesucristo aclara firmemente que no pretende dejar esos mandamientos de lado, sólo busca que los cumplamos bien, o mejor...
Para ello, Jesús nos ayuda a entender lo siguiente:
- RE-significa la palabra JERARQUÍA religiosa. A partir de Jesús, la ÚNICA jerarquía ES la del amor... Por lo tanto, quien quiera ser el primero, deberá ser el mayor y más humilde servidor (terminará siendo el primero “a pesar suyo”... porque Dios lo pondrá a Su propio lado... y todo aquel que esté al lado de Dios será primero, eternamente).
- Hagan esto en conmemoración Mía... (el mismísimo Pedro, en ese instante no lo comprende: “¿cómo mi Señor me lavará los pies a mí?”).
- Misionar a todas las personas de todos los pueblos... TODOS SON LLAMADOS.
Creo que acá viene lo más rico, que a la vez puede ser también conflictivo... TODA esa GRAN tradición de la Iglesia NO TIENE SENTIDO, si no está orientada a ello, a ayudarnos a amar al prójimo, cómo nos enseñó Jesús.
Cada uno (cada discípulo misionero) predicó la palabra de Dios según su propia experiencia, comprensión y capacidad... y en cada comunidad se fueron aplicando los mandamientos, las liturgias, etc. según les llegarían noticias desde Roma (el papado) ...
Surge la pregunta MÁS importante:
¿Podemos estar distanciados porque no coincidimos en determinados aspectos de la Tradición de la Iglesia?
Si eso sucediera, si nos distanciáramos como producto de la interpretación de esas tradiciones, ¿estarían cumpliendo su cometido? ¿Tendrían algún sentido?
Esto no significa, de ninguna manera, aceptar cómo verdadero lo falso, o cómo falso lo verdadero... ese es otro tema... El tema ahora es CÓMO nos ayudamos entre todos a encontrar la verdad... con intransigencia, o con empatía... con amor.
Dicen que en una ocasión había un enfermo grave. Un grupo de médicos no encontraba la cura, por lo cual, con gran esfuerzo, llegaron a consultar a un gran profesor.
El profesor respondió: “el paciente se curará con amor”.
Quienes habían consultado, muy desilusionados, ya que consideraban a la respuesta poco concreta, muy "naif", re-preguntaron sarcásticamente: “¿y si con ese tratamiento no alcanza?”
El profesor respondió:
“Entonces, dupliquen la dosis.”
El amor ES el mayor motor para encontrar una solución a cualquier dificultad o conflicto, si no sabemos jerarquizarlo, y por el contrario, nos parece algo “de poca importancia”, lo más probable será que todo nos cueste mucho más... ya sea para intentar curar a un paciente, o para intentar descubrir la mejor TRADICION de la Iglesia... esa que nos ayude a recordar y seguir las enseñanzas de nuestro Maestro Jesús.
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