viernes, 21 de agosto de 2026

20260821 la diefrencia entre "comprender" algo... y VIVIRLO.

Escribir en este blog me ha vuelto un "reflexionador serial"... jajaja, no se si existe esa expresión.

No se si se puede decir que un pasaje del Evangelio es más importante que otro, pero humildemente pienso que el Evangelio de Mateo, que leemos hoy en nuestra querida Iglesia Católica, es de los más importantes:


Mateo 22, 34-40

En aquel tiempo, habiéndose enterado los fariseos de que Jesús había dejado callados a los saduceos, se acercaron a él. Uno de ellos, que era doctor de la ley, le preguntó para ponerlo a prueba: “Maestro, ¿cuál es el mandamiento más grande de la ley?”

Jesús le respondió: “Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el más grande y el primero de los mandamientos. Y el segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. En estos dos mandamientos se fundan toda la ley y los profetas”.


Este mismo pasaje de la vida de Jesús, conocido como el del "GRAN mandamiento", en el Evangelio de Marcos, el evangelista agrega que Jesús también dijo "amarás al Señor, tu Dios, con todas tus fuerzas...", pero lo que más me interesa para esta reflexión es que luego, el doctor de la ley le da la razón a Jesús, y le dice que "este amor vale más que todos los holocaustos y sacrificios"... Entonces Jesús lo felicita, y le dice "no estás lejos del reino de Dios".

En el Evangelio de Lucas, este lo relata intercambiando quien pregunta y responde:
- el doctor de la ley (para ponerlo a prueba): "Maestro, ¿qué debo hacer para heredar la vida eterna?"
- Jesús: "¿Qué está escrito en la ley? ¿Qué lees?"
- doctor de la ley: "Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas, con toda tu mente, y al prójimo como a ti mismo".
-Jesús: "has respondido correctamente, obra así y vivirás".

San Juan, en su Evangelio, no relata este diálogo con el doctor de la ley, pero en Juan 13, 34-35 se menciona: "Les doy un mandamiento nuevo, que se amen unos a otros como Yo los he amado: ámense así unos a otros. En eso conocerán todos que son mis discípulos, en el amor que se tengan unos a otros".


Como expresaba al inicio, se me puede considerar como una persona que reflexiona mucho, y además me considero como un "buscador serial" de coherencia... siento que la coherencia me da paz interior... la necesito, la busco... no siempre la encuentro, lo intento.

Pero, existe una coherencia intelectual, y también existe una coherencia de vida, que interpreto que correspondería al cómo llevamos a cabo EN nuestras vidas aquello que consideramos correcto según nuestra razón... y ahí me descubro mucho más flojo. En ese caso, muchas  veces me termino identificando con esos fariseos que interrogaban a Jesús...

Porque este texto del Evangelio demuestra que, al final, los fariseos (incluídos los doctores de la ley) y Jesús ESTABAN DE ACUERDO, al menos en este GRAN mandamiento, el más importante de todos... lo que Dios siempre quiere de nosotros es AMOR... 
y... ¿quién de nosotros, por la forma en que fuimos creados (o ¿que llegamos hasta acá por azar?), podría estar en desacuerdo con ese principal mandamiento... el de amarnos entre todos, el de amar al prójimo?
Nadie.


Justamente es esto lo que me llevó a este escrito... ¡cuánto que creo entender, comprender, el mensaje de Jesús! ... parezco un erudito, un "doctor de la ley". Pero el tema no sería golpearme el pecho recitando las escrituras de memoria, comprendiendo el mensaje, y explicando a los demás sus significados... el tema es VIVIRLO de verdad, desde el corazón... que lejos estoy, cuanto por mejorar...


Justo esta semana (el lunes 17 de agosto), reflexionamos en nuestra querida Iglesia con el Evangelio de Mateo 19, 16-22... conocido como el del "joven rico".
El joven, que era "muy buena persona y cumplía con los mandamientos" (va entre comillas, porque seguramente tendría algunos errores por corregir... pero, en lineas generales, claramente era una buena persona), le pregunta a Jesús que más tenía que hacer ¿para heredar la vida eterna?
Respecto a este mismo pasaje del Evangelio de Mateo, en el de Marcos 10, 21 dice que Jesús lo miró con cariño y le respondió que se desapegue de los bienes, y que ponga a todas las personas por delante de esos bienes... El Evangelio termina diciendo: "al oír estas palabras, el joven se retiró entristecido, porque era muy rico" (tenía muchos bienes materiales para "poner en riesgo", solo por "simples" personas...).


Por último, volviendo al Evangelio que leemos hoy, pero en el relato de San Lucas, justo antes que el "doctor de la ley" interrogara a Jesús, Lucas escribe sobre lo contento que regresan aquellos 72 discípulos que Jesús había enviado a predicar ("porque la cosecha es abundante y los trabajadores son pocos... los envío como ovejas entre lobos -les dijo-..."). 
Aquellos que regresaban de misionar, le decían a Jesús: "Señor, en Tu nombre, hasta los demonios se nos sometían..."
Entonces Jesús dice: "¡Te alabo Padre, Señor de cielo y tierra, porque ocultando estas cosas a los sabios y entendidos, se la diste a conocer a la gente sencilla! Si, Padre, esa ha sido Tu elección."


Al final, parece que lo importante no es nuestro conocimiento y sabiduría, sino nuestra apertura de corazón y comportamiento (humildad, sencillez)... CUÁNTO para seguir aprendiendo e intentando ejercitar... todos los días.





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