Creo que ambos términos deben entenderse bien... ¿mejor?
No soy quién para pretender explicar esto a los demás, pero compartiré mis dudas y pensamientos. Seguro, como siempre, con la ayuda de sus comentarios, podremos mejorar lo que yo escriba acá.
En este siglo XXI, el “movimiento feminista” suele despertar fanatismos, tanto a favor como en contra; mientras que, al mismo tiempo, parecería que se pretendería hacer ver a la femineidad como un rasgo de ¿debilidad?... como si la “mujer de hoy” no pudiera permitirse “eso” bajo ningún aspecto... ¿debilidad o algo anticuado?
Un poco de historia...
A pesar de que en esencia, la mujer y el varón, siendo muy distintos, tienen la misma dignidad como seres humanos, no se puede negar que, en muchísimas ocasiones, a lo largo de la historia, la fuerza bruta del varón relegó a la mujer en muchísimos sentidos, muchas veces en forma brusca, violenta, cobarde.
Sin conocer a fondo muchas religiones (donde muchas personas se basan para sus conductas éticas/morales), es una evidencia histórica que el cristianismo (que basa todos sus principios en el servicio a los demás, por amor) siempre puso a la mujer en el centro de la escena, en igual dignidad que al varón.
Alguien podría alegar, desde una mirada puramente humana, que la jerarquía de la Iglesia Católica está ocupada por varones... desconociendo que, en nuestra Iglesia, “mayor jerarquía” debe significar mayor servicio (aunque, al respecto, puede haber confusiones/equivocaciones). Por otra parte, aparte de Jesucristo que es Hombre y Dios al mismo tiempo, el ser humano de “mayor jerarquía” es una mujer, la Virgen María, quien desde la máxima humildad, llevó al propio Dios en su seno.
Pero, a pesar de que el anuncio del momento en que Dios se haría hombre lo recibió una mujer, y que fue una mujer quien primero recibió la noticia de que Jesús había resucitado (la prueba mayor de Su divinidad)... y a pesar del gran impacto que tuvo el cristianismo en el mundo, la mujer siguió recibiendo un trato como de “segunda categoría”... en el mejor de los casos... salvo honrosas excepciones.
Recién allá por la segunda mitad del siglo XVIII, en el contexto de la revolución francesa, se generaron los primeros “movimientos feministas” más organizados, con una orientación principalmente hacia un reclamo de igualdad en el sufragio, y en lo referente a la educación y al mundo laboral. Cualquier persona del mundo occidental de hoy, estaría 100% de acuerdo con la legitimidad de aquellos reclamos.
Así fue naciendo el movimiento feminista, con reclamos por derechos legítimos por un lado, y con rencores y revanchismos (en algunos casos con odio extremo) por otro. Sin embargo, el primer uso de la palabra “feminismo”, se realizó en el entorno médico, para designar la feminización de ciertos rasgos que generaban algunas patologías, de la misma forma en que se usaba la palabra “infantilismo”, cuando una enfermedad hacía predominar esa apariencia.
Hacia fines del siglo XIX, se empieza a designar como “feminista”, en forma despectiva, a aquellos varones que “osaban defender los derechos de las mujeres”...
Recién bien al final del siglo XIX, se empieza a usar el término feminismo para designar un movimiento que las mismas mujeres lo consideraban como propio... y la RAE (Real Academia de la lengua Española) lo incluye en el año 1914:
Hasta acá se trató de la defensa de derechos que las mujeres siempre debieron disfrutar, pero luego de la mitad del siglo XX, comenzó lo que se llamó la “tercera ola” del feminismo (respaldado económicamente, entre otras, por redes globales como por ejemplo la Open Society Fundation de George Soros, y “filántropos” como David Rockefeller o Bill Gates, entre otros... a quienes por propia decantación, “el movimiento” inicialmente parecía aborrecer), que puso el foco en pretender equiparar, o más bien reemplazar, la sexualidad biológica (fundamentada en una realidad cromosómica incontrastable) por una idea novedosa de usar el término “género”, donde lo que predomina es el “deseo”, que pretende “cambiar la sexualidad objetiva” por una “a la carta” (se ha denominado Ideología de Género). Esta idea de fundamentar lo que se propone en el deseo de cada uno, ha llevado al feminismo a combatir rencorosamente al varón (por haberla tratado mal previamente), y a ser principal promotor del aborto, aun cuando quien se propusieran abortar fuera una creatura mujer... todo basado en que el hijo/hija no llega en el momento deseado, o en la idea de no “maltratar” el cuerpo de la mujer con el embarazo/parto/puerperio, pretendiendo disponer de la “misma libertad” del varón, buscando equipararlo en temas principalmente laborales.
Apareció la expresión “violencia de género” referida a la que puede ejercer la fuerza bruta de un varón sobre una mujer (injustificable desde TODO punto de vista, que debe ser combatida SIEMPRE)... PERO, también apareció la expresión “maternar” (ejercer de madre), a lo cual “el feminismo” también pretendió hacer ver como una violencia de género impuesta por un sistema de vida social “patriarcal”... como que esta “organización social” hubiera determinado todas las “ventajas” para los varones y las “desventajas” para las mujeres.
En mi humilde opinión, cuando “la mujer” interpretó que podía tener más “poder”, en lugar de proteger y desarrollar al máximo su esencia como mujer (femineidad), se confundió en una “carrera contra el varón”, pretendiendo demostrar que tiene sus mismas capacidades, e incluso pretendiendo reemplazarlo en muchos casos. Conceptualmente, en lugar de progresar más como mujer, terminó pareciéndose más al varón (incluso equiparándose en muchas cosas no tan buenas de los varones, que no prevalecían en las mujeres previamente).
¿Qué se entiende por femineidad (o feminidad)?
Globalmente se trata del conjunto de atributos, conductas y roles propios de las mujeres. Un término equivalente al de masculinidad o virilidad en el varón. Vale la pena volver a recalcar que siendo muy diferentes, mujeres y varones comparten la misma dignidad.
Parecería que el “feminismo” actual hubiera ido derivando en una suerte de equivalente en el varón del “machismo”... o sea, no una búsqueda de equidad (que no es lo mismo que igualdad), sino de beneficios unilaterales a toda costa.
Los conceptos de femineidad y de masculinidad pueden analizarse con mucha riqueza desde una perspectiva filosófica, antropológica, biológica, psicológica...
Tristemente, este feminismo de la 3ra y 4ta olas (final del siglo XX y lo que va del XXI) han pretendido instalar la idea única de que las características propias de lo masculino y de lo femenino solo se asienta en una fuerte opresión cultural (principalmente patriarcal) que hay que combatir, por lo cual, tanto una mujer como un varón podrían terminar siendo "lo que ellos deseen", una vez liberados de esa “opresión cultural patriarcal”.
Desde una mirada objetiva, pareciera que la femineidad y la masculinidad estuvieran determinadas hacia una organización, hacia un orden, de COMPLEMENTARIEDAD. Mientras que el feminismo actual de la ideología de género y el machismo de cualquier época, conducirían al caos del exceso o la escasez en casi todos los aspectos...
El feminismo actual, que ya no puede suplir el machismo estúpido de todas las épocas, ha terminado rompiendo el cierto equilibrio necesario para lograr esa realización en la maternidad/paternidad... ya que todo logro que enorgullece y permite una realización REQUIERE un esfuerzo equilibradamente dirigido hacia el objetivo...
La MADUREZ que es necesaria para SER padre o madre, REQUIERE descentrarnos con humildad y disponibilidad... y eso está en las antípodas con una vida que gire exclusivamente en torno a “mis deseos” como proponen el feminismo actual y el machismo estúpido de todas las épocas...
He sido enormemente afortunado, la vida me ha dado TANTO... no porque yo lo mereciera, sino porque Luz, mi mujer, se cruzó en mi camino... y aceptó seguirlo juntos...
Luz tiene muchos defectos... no tantos como yo, pero tiene algunos... pero, pensando en cómo aconsejar a mis hijas (entre femineidad y feminismo, o sea que sean mujeres plenas con CERO atropellamientos por el varón), fui descubriendo que ella encarna muchas características que yo habría elegido, y que admiro, en una mujer...
A partir de ahora voy a escribir desde la mirada de una persona enamorada... perdón si falto a cierta objetividad, aunque trataré de no hacerlo.
Su infancia, rodeada de muchos hermanos, varones, le forjó un carácter fuerte para saber pelear por sus objetivos. Al mismo tiempo, fue mixturando ese carácter fuerte con muy buenas amigas, en un lindo ambiente, donde moldeó el buen trato con la alegría y la sonrisa fácil.
No dudó un instante sobre sus capacidades para aprender, de TODO... COMPRENDIÓ profundamente los conceptos de la carrera que decidió emprender y los conceptos de la dinámica laboral, inicialmente ayudando a su papá, o en otro trabajo independiente. APRENDIÓ que estando atenta y curiosa podía aprender de todo... y además hacerlo bien y con alegría... terminó destacándose en muchas tareas manuales, decorativas, textiles, culinarias, educativas, etc., etc., etc.
Pero todo eso no le impidió ver con claridad sus prioridades, todos esos “éxitos” no le nublaron la mirada objetiva de sus valores. Internamente tenía un fuego sagrado por esa intuición femenina de acoger y acompañar la vida, principalmente la de los más pequeños, y mucho MÁS si podía ser ella misma quien generara vida... tenía claro que su plenitud como mujer, que su máxima realización iba por allí. Supo poner en valor esos “sueños” como máxima prioridad... pero no a cualquier costo, sino con los valores que fue adquiriendo según su propia honestidad de conciencia.
Mientras fue estudiante, o le tocó trabajar, fue la mejor (tanto en entusiasmo como en alegría)... pero cuando se le cruzó la empresa más importante de su vida, la de ser esposa y madre, no lo dudó un instante, puso cada cosa en su lugar, según sus prioridades y se dedicó de lleno... pero de lleno de verdad.
La encuentro como la mujer más femenina que yo conozca en profundidad (jajaja la única, jajaja), pero TAN “fuertemente” femenina y “dulce” a la vez, que no puedo dejar de admirarla y enamorarme...
Luego de todo esto que escribí, alguien podría estar pensando: “de qué te vas a disfrazar si algún día se pelean...” jajaja... no hay problema, ya que “vivimos peleando”... y reconciliándonos... creo que de eso se trata la vida de casados, de vivir intentando descentrarnos, pensar primero en el otro, y que todas las veces que predomine nuestro egoísmo podamos replantearlo y reacomodarnos (perdonar y aceptar el perdón)... y CRECER como pareja, y COMPLEMENTARNOS en el día a día para todo lo que necesita nuestro matrimonio y nuestra familia, que es NUESTRA MAYOR REALIZACIÓN.
ADMIRO en Luz (mi Changui), cómo adaptó su vida por mí y por nuestra complementariedad en este camino que elegimos seguir juntos como matrimonio y familia (¿máxima expresión de la femineidad? sin que a nadie ni se le ocurra "llevarla por delante")... siempre atenta a lo que fuera necesario en todos los aspectos... no dejando ningún casillero sin cubrir en cuanto a realización personal de estudio y trabajo, pero al mismo tiempo, intentando llevar al máximo su capacidad de entrega por ser esposa, madre, hija, hermana, amiga, siempre dispuesta a colaborar desinteresadamente con quien lo necesite.