domingo, 15 de febrero de 2026

20260215 el género humano no designa géneros, la sexualidad humana distingue dos sexos

A la gramática le corresponde el género masculino y femenino, que puede aplicarse en forma aleatoria. Podría decirse igualmente “la” silla o “el” silla según cómo se designen las reglas gramaticales, por usos y costumbres, y convenciones. 

Incluso hay palabras que en un idioma pueden ser masculinas y en otro femeninas. Por ejemplo, el sol es masculino en español, mientras que es femenino en alemán (die sonne). Lo opuesto sucede con la luna, femenina en español y masculina en alemán (der mond). 
Existe también el género neutro, que gramaticalmente no aplica a personas.

Mientras tanto, cada ser humano tiene un sexo (no género), que le viene asignado genéticamente, y no tiene posibilidad de cambio o de asignación aleatoria.

Sorpresivamente, el psicólogo y sexólogo neozelandés John Money, nacionalizado estadounidense, fue quien propuso el concepto de «rol de género» en 1955, para describir los comportamientos asignados socialmente a hombres y mujeres. 
Posteriormente, el concepto fue utilizado por el movimiento feminista en la década de 1970. 
La postura es propicia para confundir, ya que el género no tiene una fundamentación inamovible como si lo tiene el sexo, que depende estrictamente de la biología, y no ofrece dudas. 
En definitiva, cualquier persona puede asignarse a sí misma, o a otra, el género que quiera, pero sólo tendrá una opción de sexo, la que le asigna su realidad biológica.

Afortunadamente, hasta ahora, ningún movimiento impulsó enseñar gramática en los colegios basados en la sexualidad biológica. Siempre se puede confundir aún más.

El análisis gramatical de la expresión “el género humano” es masculino, y por ello lleva el artículo “el”. Por convención, nadie diría “la género humano”, lo cual sería incorrecto, y correspondería a un aplazo en el colegio. Pero conceptualmente, el género humano involucra a varones y mujeres, a toda la humanidad (científicamente se refiere al homo sapiens), por lo cual no se refiere a un género en particular, sino a toda la especie humana, sin distinción de sexo, cultura, nacionalidad, religión o época histórica. 
Por ello en el título de este escrito expreso que no designa, ni diferencia géneros, ya que no se refiere a un “género” en particular.

Quien elige asignarse a sí mismo el sexo que no tiene, aplicando la idea de que puede cambiar su “género” en forma voluntaria, está eligiendo vivir la vida “a contramano”… Puede hacerlo porque es libre, pero claramente será una de las decisiones, totalmente personal, que más le complique la vida, ya que jamás podrá cambiar su sexo.
Aunque se lleven a cabo operaciones que modifiquen sus genitales u otras que cambien su "apariencia sexual", aunque reciba hormonas, todas sus células seguirán siendo XX o XY.

Por lo tanto, como cambiar de sexo es un imposible, las personas que lo intentan, viven una GRAN frustración por el engaño que sufren cuando se les ofrece la mentira de la “ilusión” del cambio de sexo, y luego viven la experiencia de que no funciona lo que les prometieron. Teniendo además presente que las causales que más se asocian a la disforia de género son rupturas de la familia, traumas intra-familiares, personalidad ansiosa o depresiva, más la sensación de engaño por la frustración de una ilusión que se les prometió y no funcionó según sus expectativas, ha llevado tristemente a ser el grupo social que tiene la mayor tasa de intento de suicidios.

Si una persona está confundida con disforia de “género”, lo mejor es darle amor, contención y empatía, ayudarla a que se sienta más segura de sí misma, y que vaya comprendiendo que, aunque le cueste, lo mejor será encarar todo el esfuerzo que sea necesario por asumir quien ES en realidad... incluso hasta es preferible asumir que no puede manejar su disforia, antes que el engaño.

Quienes lo logran, quienes logran asumir quienes son en realidad, viven su logro con alegría, muchas veces con orgullo, porque es REAL y palpable, no hay engaño, sino una solución para algo que lo complicaba… ese grupo social vive su personalidad con felicidad, no refieren intentos de suicidios.

La sexualidad humana es algo muy influyente en la vida de cada persona. Vivirla sana y plenamente, con respeto y cuidado por lo que somos EN REALIDAD, tendrá mucho impacto en la calidad de vida de cada uno.



sábado, 14 de febrero de 2026

20260214 Tenemos que volver a "descubrir el fuego" vs. seguir "en piloto automático"... nuestra espiritualidad.


¿Cuántos adelantos tecnológicos a los que estamos absolutamente acostumbrados?
Ya incorporados a nuestro diario vivir... pero ¿alguien puede imaginarse lo que habrá significado empezar a “controlar” el fuego
Debe haber sido increíble... ¿cuántas cosas que mejoraron a partir de allí? Pienso solamente en poder ver cuando oscurecía y poder calentarse cuando hacía frío...
La evidencia arqueológica sugiere un encendido intencionado del fuego hace unos 700.000-800.000 años... aunque más generalizado hace unos 400.000 años, ¡cuanto tardaban en llegar los adelantos en aquella época
¿Se imaginan a alguien pretendiendo patentar el “encendido”? jajaja... 
HOY parecería que “patentar” algo asegurara una “diseminación” más rápida de la idea, ya que quien invierte en patentar, querrá que rápidamente todos quieran adquirir su patente (todo un concepto de motivación desde lo comercial) ... 
Hasta hace poco vivíamos sin internet. Imaginarse si hoy desapareciera internet... ¿Qué sería peor, eso o la pandemia?


A pesar de que se sigue considerando al dominio del fuego como uno de los principales HITOS de la historia de la humanidad, ya casi no lo usamos para esos primeros adelantos que ese hecho produjo... podemos iluminar y calentarnos con otras fuentes de energía... 
El manejo de la ENERGÍA empezó ahí, con el control del fuego (que aún hoy se nos puede descontrolar) ... Luego, hoy ya rompimos el átomo, hicimos bombas atómicas, ¿podemos destruir el planeta?


Hubo otro GRAN avance, en mi opinión, de una magnitud similar, o aún superior, al hecho de dominar tanta energía externa a nuestro cuerpo y voluntad, que fue una organización social más justa. Inicialmente predominaba el uso de la fuerza, quien era más fuerte imponía su propia “justicia” (va entre comillas, porque una visión unilateral puede no ser justa). 
Luego apareció el código del rey babilonio Hammurabi (aprox. 1750 AC), basado en la ley del talión (etimológicamente “semejante”), como un mecanismo para limitar la venganza desmedida, estableciendo por primera vez un criterio de proporcionalidad entre el daño sufrido y el castigo impuesto. Esto supone la mediación de un tercero (juez o estado). Extraordinario como primer avance de organización social, ¿cómo pudimos tardar tanto como especie humana en llegar a este avance?
Las leyes fueron mejorando a lo largo de la historia, hasta el GRAN hito de la declaración universal de derechos humanos en 1948. Desde allí hasta la actualidad, importantes avances en el reconocimiento de los derechos de las mujeres y los niños (insuficiente aún en algunos lugares del mundo). 
En mi visión personal, estos últimos MUY justos avances no se lograron gracias al movimiento denominado “feminismo”, sino a pesar de él, ya que es más lo que confunde (tanto a mujeres como a varones) que lo que ayuda... Solo mencionar que el “feminismo” está radicalmente a favor de eliminar violentamente a un hijo (sea mujer o varón) por el solo hecho de no ser deseado.

Estamos de acuerdo en que tuvimos GIGANTESCOS avances en organización social y en tecnología... pero ¿hasta qué punto lo valoramos, hasta qué punto somos conscientes de ello? 
¿Damos un orden de prioridad a las cosas, o vamos por la vida EN PILOTO AUTOMÁTICO? 
Muchos analizan lo bueno que se logró, lo que podríamos perder por no conservar tantas cosas buenas... pero ¿existe una valoración generalizada?

En algún momento se pasó de la transacción del trueque a disponer de dinero como elemento de cambio, y luego de financiación. 
En algún momento se comenzó a tercerizar... a generar empleo. 
Desde que el hombre es hombre existió la tentación del engaño y la manipulación... 
Desde siempre, todos tuvimos noción del bien y del mal, tanto cuando lo ejecutamos, como cuando somos beneficiarios o víctimas.
Desde un inicio, el hombre de las cavernas también segregaba cortisol, dopamina, serotonina u oxitocina...
Siempre la misma historia, bajo distintas circunstancias. 
Siempre los mismos dilemas sobre cómo proceder.

¿CÓMO TE AYUDO? 
Dispongo de tiempo, algunos conocimientos, y de algunos recursos.
¿QUÉ ES LO QUE MÁS ME AYUDA? 
Tu actitud de compartir lo que sea necesario por ayudarme. 
Siempre, durante todos los tiempos, la ACTITUD de estar disponible por otro, será lo que reconoceremos como algo bueno, inigualable... el amor.

Interpreto que les sale más natural a los padres (¿principalmente a las madres?) ... que, cómo nadie, saben ejecutar el concepto de EQUIDAD, que es dar a cada uno lo que cada uno necesita.

Pero... ¿y si vamos en piloto automático?
¿Si solo estamos tratando de resolver todo lo que nos pasa, con tanta carga aflictiva, que no puedo VER a quien tengo a mi lado?
A veces cuesta hasta saludar (un simple “buen día”)... ni hablar de contacto visual, una sonrisa...
Hace poco escribí que si andamos TAN centrados en nosotros mismos, que elegimos “no complicarnos” con hijos, y si lo hacemos, que no sea más de uno... de manera tal que esa nueva generación de “hijos únicos” no puedan pasar por la GRAN escuela que significa tener hermanos... etc. etc. etc.  (https://huesodurand.blogspot.com/2026/02/20260127-hermanos-si-o-no.html)


No busco exagerar, pero siento que si tuviéramos una ACTITUD más empática, con todos los que nos cruzamos a diario, principalmente con quienes compartimos más, con nuestros familiares, amigos, compañeros de trabajo... podría ser algo TAN novedoso como VOLVER A DESCUBRIR EL FUEGO.

¿Qué fue lo que ganamos y perdimos con tanto avance tecnológico? 
¿Nos fuimos volviendo más autosuficientes?

En estos días, en que me angustio por temas económicos, mi mujer me hizo ver que tenemos hijos que se quieren y que están dispuestos a ayudarse entre ellos y a quienes se cruzan en la vida; que tenemos familiares y amigos que nos quieren y que están dispuestos a ayudarnos; que en nuestros vínculos laborales, en general, pudimos generar respeto y aprecio (empatía, comprensión, compartir, compañerismo … no solo cobrar y pagar) … que somos MILLONARIOS en lindas actitudes alrededor nuestro… nos abrazamos orgullosos… ¡que lindo!
Después fui a la heladera y estaba vacía… y sí, había que salir a laburar… 
Siempre había sido así, y nunca había faltado nada… nada de lo importante, porque, a veces es necesario que falten algunas cosas para valorar lo que tenemos
Así que salí a enfrentar el mundo del trabajo… pero con las prioridades un poco mejor organizadas… con la sonrisa de entender que lo más importante son los vínculos que generamos en nuestro alrededor…
Interiormente había vuelto a descubrir el fuego… me salí del piloto automático y volví a pensar en cada hijo, en cada familiar, en cada amigo, con orgullo… estaba contento, me sentía bien.
Solo necesitaba algunas cosas que conseguiría con el trabajo remunerado… otras cosas IMPORTANTES ya las tenía, solo tenía que seguir cuidándolas, siempre.

¿Podría ayudar a que otros también tuvieran sus necesidades básicas cubiertas…? ¿cuáles? ¿Las de los bienes materiales o la de la felicidad de los buenos vínculos?

Ojalá esté escrito nos ayude a pensar…

Uno cree que tiene sus vínculos más cercanos “completamente ordenados” ... pero en un minuto pueden desmoronarse algunas cosas. 
¿POR QUÉ? 
¿Por diferencias en principios fundamentales? 
En general no, más bien por pequeñas cosas, incluso hasta por sutilezas... “que dijiste algo que lo interpreté de esta manera...” “que no fue lo que quise hacer, no es lo que estás interpretando...” “etc.” “etc.” “etc.” “¿cuántos etc.?”
¡Cuanto que me afecta el orgullo! ... que a veces me cuesta tanto controlar.
Para llevarnos bien, y perdonarnos 70 veces 7, necesitamos HUMILDAD.

Si lo analizamos con mente abierta, eso es lo que vino a enseñarnos un tal Jesús de Nazaret... a salirnos del orgullo que nos pone en el centro de la escena, y posicionarnos en la humildad del que ama espontáneamente, como niños, sin negociar.
Pero el orgullo no nos permite escucharlo, salir de ser el centro, y entregarnos al amor.

En la época de las cavernas también existía la angustia y la alegría… la búsqueda de la felicidad no es un invento moderno… siempre los mismos dilemas, en todas las épocas.

Pero, cuando parece que “lo tenemos todo”, que podemos hablar gratis con un hijo en Australia, en Brasil, en Mendoza, o en el campo de amigos, o en la casa de un amigo/a... al instante, y millones de avances en el cuidado de la salud, de la alimentación, de traslados, de poder viajar, de seguridad, confort en el hogar y millones de etc.... seguimos teniendo que “descubrir el fuego cada día”... frenar el “piloto automático” y mirar al otro a los ojos...
Al fin y al cabo, todos venimos con un QR que dice que necesitamos que nos amen… pero más abajo, continúa diciendo que la mejor forma de lograr que “nos amen” es empezar amando nosotros... pero muchas veces no llegamos a leer esa parte...


Todo esto vino a enseñar Jesús de Nazaret... ¡qué clara nos la dejó! 
El que quiera, puede verlo... 

Hoy recordamos a San Valentín, alguien que se la jugó por el amor sagrado del matrimonio, y por ello murió martirizado y decapitado... ya que el emperador del momento le había prohibido casar a quienes lo solicitaran, y él continuó haciéndolo en secreto...
Ese es el amor que la Iglesia recuerda hoy, el de jugárnosla por lo que consideramos que es la verdad, solo eso... el que quiera, puede hacer algún regalo a su amado/a.




lunes, 9 de febrero de 2026

20260209 muchos buscan a Dios... aún sin saberlo.

 

Si, si, comprendo... tal vez, debiera haber elegido otro título.
Entiendo que no te interese continuar con la lectura de este texto, porque a muchos, entre los que me incluyo, a veces no nos gusta que nos digan algo como lo que dice este título... necesito sentir que tengo “mis asuntos personales bajo control, que no me anden diciendo este tipo cosas”...

Para el que decida seguir leyendo... lo primero que me gustaría transmitir es que considero que debo ser respetuoso, que no puedo opinar ligeramente sobre quien busca, y quien no busca a Dios... algo tan, tan, personal, de la intimidad de cada uno.


Intentaré explicarme.
Luego de mucha reflexión, y de mucha experiencia vivida (el ser médico me permite charlas profundas con personas muy distintas, en circunstancias muy diversas) interpreto que todos tenemos mucho más en común que lo que nos separa... a pesar de que, a veces, creamos que no podemos relacionarnos con determinadas personas, o sobrellevar determinadas situaciones.

Espero poder expresar/desarrollar la idea en forma coherente, que nos permita, siendo todos distintos, intercambiar puntos de vista que nos enriquezcan. 
Ahí va, a ver qué les parece:

Hay algo que nos unifica como seres humanos... de todas las razas, regiones, épocas, niveles de educación y/o credos... TODOS tenemos la ilusión de alcanzar la felicidad en algún momento

No es fácil, requiere esfuerzo y dedicación, pero resulta increíble para nuestra mente limitada, entender que TODOS tenemos las “herramientas”, aún en las circunstancias más complejas o difíciles. 

Por las experiencias que podemos ver a nuestro alrededor, es claro que influyen las circunstancias que nos tocan vivir, pero lo más determinante es nuestra determinación por encontrar la felicidad... porque, en todos los casos, se necesita convicción y trabajo.


Esto me lleva a interpretar que tenemos un propósito de vida... y que buscarlo hasta alcanzarlo no nos resulta indiferente... Al mismo tiempo, disponemos de libertad absoluta, cada uno puede buscar su propio camino

Entre todos, compartimos muchas cosas en común, y muchas otras en las que cada uno nos vamos diferenciando constantemente. Libertad absoluta para elegir el camino que nos lleve a un destino similar... y lo que es más increíble aún, un destino donde, a pesar de caminos TAN distintos, podamos encontrarnos (un destino ¿común?)... 
... esperamos "volver" a reunirnos con nuestros seres queridos, algún día, en algún lugar.


PENSAR... fuimos dotados con esa capacidad, y aquello que pensamos, no nos resulta indiferente.

Tenemos “hábitos de pensamiento” que se apoyan más en nuestras “creencias” pre-establecidas (pre-juicios) que en las propias ideas que vamos analizando o desarrollando... en ello, somos muy personales, y a veces no le terminamos dando lugar a la posibilidad de analizar una idea nueva... Nos influye mucho, acabamos "viendo las cosas", según "pensamos"...

Se le atribuye a Einstein la frase de que “es más fácil romper el átomo que intentar cambiar cualquier creencia arraigada (un prejuicio)...” 
Todo lo que pensamos, o lo que nos dicen, pasa por ese prisma de nuestros prejuicios... y cuántas veces somos poco tolerantes con los demás. Siempre entendiendo que no se debe ser tolerante con una idea, la cual debe ser analizada en forma objetiva, pero si debemos ser tolerante con quien expresa esa idea, tratando de entender porqué llega a la misma.

Aristóteles decía que solo una “mente educada” puede comprender un pensamiento diferente al suyo sin necesidad de aceptarlo. Esa frase guarda la esencia de un estado de conciencia, donde es posible entender sin apego, escuchar sin reaccionar, dialogar sin imponer.

Pero, inicialmente, mientras transitamos nuestro propio camino de maduración (cada uno distinto) hacia esa “mente educada”, nuestros prejuicios o creencias TIÑEN todo lo que pensamos interiormente, o lo que la opinión de otros nos “dispare” como motivación para reflexionar. Es lo habitual, sucede espontáneamente... salvo que nos propongamos reflexionar con mayor objetividad. Debemos "trabajar" para estar dispuestos a abrirnos a otros puntos de vista.


¿Qué son, o serían, esas "creencias/prejuicios" que a cada uno nos “ata” en una postura fija o rígida... que nos dificulta, no ya el cambiar nuestra mirada completamente, sino que, al menos, nos abramos a una escucha más reflexiva, cómo lo haría aquel a quien Aristóteles describía cómo una “mente educada”?


Interpreto que para buscar la respuesta a tamaño interrogante, debemos analizar algunos conceptos:

LA VERDAD. La verdad es una... y no nos resulta indiferente. Si me ofreces algo para comer, necesito saber si es un alimento o un veneno, no puedo/debo negociar sobre conocer la verdad.

Sin embargo, a veces no ponemos el interés suficiente, el que deberíamos poner en buscar la verdad; a veces distintas personas se encuentran en distintos momentos/etapas de su camino hacia la verdad; a veces la misma verdad puede ser observada desde “ángulos” muy distintos (hasta pudiendo parecer dos cosas diferentes), influenciada por las circunstancias que a cada uno le toca vivir (y por el orgullo de no intentar ver otras perspectivas)... 
Otras veces, esa “mente educada” puede buscarla con convicción y honestidad intelectual, reconociendo las distintas circunstancias que puedan presentarse... para ello se necesita HUMILDAD.


¿Podemos empezar por estar de acuerdo en que VERDAD y HUMILDAD serán dos ingredientes esenciales que deberán aparecer en nuestro camino hacia la felicidad...? 
... sea cual sea el camino que nos toque/elijamos seguir, sean cuales sean nuestras creencias y circunstancias.


Un gran pensador, a quien disfruto escuchar (el Dr. Mario Alonso Puig), afirma que "lo que somos nos limita menos que lo que pensamos que no somos..." (frase para volver a leer). 
O sea, que nosotros mismos nos pondríamos más barreras pensando lo que no podríamos ser o lograr, que asumiendo lo que somos en realidad, y todo el potencial que tenemos... o algo así.
Nuestra vorágine diaria puede llevarnos a creer, en el ejercicio de nuestro prejuicio interno, que hay tanto que "no podemos"... que luego, ni siquiera lo intentamos... Esto puede hacer “estragos” en nuestras líneas de reflexión, alejándonos de una posibilidad de cambio, incluso de maduración (“no puedo”... cuántas veces tan equivocado).
Esa sensación de "no puedo" (muchas veces infundada... y muchas veces no referidas a "proezas o grandes logros", sino simplemente a no poder manejar situaciones cotidianas, principalmente de relación o vínculos con los demás), puede activar el miedo, el resentimiento, y otras aflicciones como el enojo, la frustración o desesperanza, que activan el sistema nervioso simpático (estado de alarma), que cuando se prolonga en el tiempo, conduce a reacciones fisiológicas en el cuerpo que puede deteriorar nuestra capacidad de memorizar y pensar, puede costar dormir, deteriora nuestra creatividad, predispone a arritmias e hipertensión arterial, puede alterar nuestra sensación del proceso digestivo y hasta favorecer la acumulación de grasa en exceso...


¿Analicemos si podemos distinguir el simple sentimiento espontáneo del cariño que podemos sentir por alguien, de lo que significa el trabajo consciente que requiere el amar, y que, para que suceda, debemos proponernos llevarlo a cabo cada día?

Vamos introduciéndonos en otro concepto más para aquel gran interrogante de más arriba: el AMOR.

Si consideramos que la verdad y la humildad son necesarios, el AMOR es el ingrediente principal para la felicidad

No siempre se usa la palabra amor con el mismo significado, incluso muchas veces se banaliza el concepto. Creo que la confusión más frecuente es decir "te amo" buscando expresar que te quiero para mi beneficio personal (de distintas formas), cuando el verdadero amor significa estar dispuesto para ayudar al otro a ser su mejor versión, y cuando hay coincidencia, ayudarnos juntos.

Todos podemos elegir el placer del momento, que prioriza el bienestar propio, que nos hace pasar buenos momentos, aunque sin llenar nuestro corazón de la forma en que se llena cuando compartimos, cuando elegimos el amor de ser empáticos, comprometidos en una sana exigencia, confiables, coherentes, bien dispuestos... para con nosotros mismos y para con los demás... 

¿Se puede elegir a quien sí amar, y a quien no?

Quien elige, no está poniendo al amor como algo esencial en su vida... porque cuando el amor intenta estar en la esencia de la persona, entonces no selecciona, no es de una forma con unos, y de otra forma con otros... quien quiere vivir el amor en esencia no negocia según las circunstancias.
El amor que decidimos practicar en nuestras vidas es una actitud que habla más de cómo somos nosotros, que de las circunstancias que se nos plantean con los demás. Por eso, quien elige al amor como su actitud de vida, intenta llevarlo a cabo, aún con aquellos "que más le cuesta".

Por supuesto que luego corre por un camino especial, diferente, el amor único que uno destinará a la persona que elija para formar su propia familia.

El amor es esencial porque conduce a la PAZ, que es el escalón que está al lado de la felicidad (que podríamos definirla por tener el corazón lleno de cosas buenas, esas que nos ponen orgullosos y en paz)... No podría comprender el concepto de felicidad, sin paz interior.

Quien negocia el amor, convive con el rencor que nos lleva a elegir a quien amar y a quien no... “quien lo merece según mi juicio o prejuicio”... en lugar de sentir que todos lo merecen, sólo por SER similares a mí.
No es fácil, es una decisión, un trabajo a madurar, un objetivo a alcanzar (si es que nos convencemos que "vale la pena")... 
Quienes vamos comprendiendo que es el mejor camino (difícil de seguir si no estamos convencidos), convivimos constantemente con logros que nos hacen muy bien, que nos fortalecen interiormente, y con caídas que, si nos damos la oportunidad de analizarlas en profundidad, nos recuerdan nuestro egocentrismo y la necesidad de salir de ello.


Otro concepto que debemos tener presente es que la FELICIDAD no es lo mismo que el placer del momento.

Antropológicamente, el diseño fisiológico de nuestro organismo está orientado hacia el comportamiento social. Producimos determinados neurotransmisores que nos ayudan, o estimulan, al logro de determinados objetivos. El logro de objetivos puntuales produce la liberación de dopamina, lo cual nos genera una sensación de placer, y al mismo tiempo, eso nos estimula a intentar el siguiente logro.
Pero, hay una gran confusión cuando se pretende igualar “el placer” con “la felicidad”. Es importante entender sus diferencias, ya que son dos de nuestras emociones positivas más importantes y movilizadoras:

PLACER

FELICIDAD

más pasajero

más permanente

más visceral

más etérea

surge más de obtener, de tomar

surge más de DAR

se puede conseguir con sustancias

no se puede conseguir con sustancias

es una sensación individual

se experimenta en forma grupal

sus extremos llevan a la adicción

no existe adicción en la felicidad

se libera dopamina

se libera serotonina


La dopamina excita a la siguiente neurona que contacta. Cuando una célula se ve excitada en exceso, se defiende dejando menos receptores disponibles para ese neurotransmisor excitatorio, por lo tanto, para lograr el mismo efecto, se necesita una mayor cantidad de ese neurotransmisor, mayor cantidad y/o repetición del estímulo… pudiendo así llegar hasta el punto de la adicción, dependencia y luego daño celular. Dependerá de cómo participe nuestra voluntad en la regulación de esos impulsos. Tendrá mucha influencia el cómo hayamos madurado... cuáles hábitos hayamos aprendido más y mejor.
Por el contrario, la serotonina tiene un efecto inhibitorio sobre la siguiente neurona que contacta, predisponiendo a un estado de armonía y paz interior.
La dopamina puede “estimularnos” hacia acciones positivas, o hacia acciones adictivas… ¿podemos pensar diferencias entre estos conceptos de acciones positivas y acciones adictivas?

 

Para algunas personas, hablar de amor puede parecerles algo "naif", pero está demostrado científicamente que quienes aman, y se sienten amados (mejores vínculos), quienes logran más paz interior, potencian su sistema inmunológico (mayores y mejores defensas), y hasta viven más, porque prolongan los telómeros (estructuras de los cromosomas vinculados a la longevidad). 


Amar a los demás y amarnos a nosotros mismos, 
con defectos y virtudes, 
humildemente dispuestos a mejorar según la verdad
(como decía el papa Francisco: 
"caeremos muchas veces, 
lo importante será cómo nos volvemos a levantar")


Quien intenta vivir en el amor, 
tendrá mucho mayor chance de ver lo mejor de otras personas
comparado con quien descuida su capacidad de amar.


Neurológicamente, lo contrario al amor es el miedo... incluso más todavía que el odio.

Otra vez, palabras para reflexionar del admirado Alonso Puig: “tenemos menos miedo a nuestra oscuridad, que a nuestra propia luz...” 
Mientras que nuestra naturaleza es el amor, el miedo es nuestra propia creación... e inconscientemente podemos mantenernos en él... Donde haya miedo (oscuridad), si ponemos amor (luz), el miedo desaparecerá.


Todos nos enfrentamos a incertidumbres, con nuestras vulnerabilidades a cuestas, vivimos en la constante elección de pensar primero en mí mismo -egocentrismo-; frente al camino del bien común, de salirme del centro de la escena, de ser empático, de estar dispuesto para los demás, intentando ser coherente, y de esa forma ir logrando la confianza... el amor finalmente puede volver como un bumerang, hasta magnificado, sin buscarlo, sin negociar... solo por intentar vivir EN el amor.


Esa vulnerabilidad que sentimos cuando reconocemos nuestras miserias, que obviamente todos las tenemos, nos hace tener miedo y apartarnos del amor ("no puedo")... 
Nos hace crearnos una “máscara” frente a los demás... para ser vistos mejor de lo que en realidad somos, sin intentar corregir nuestras debilidades, como una muestra de nuestra inseguridad, de nuestra falta de humildad para asumir la verdad de lo que debemos mejorar en nosotros mismos... porque claramente reconocemos que podríamos ser mejores para nosotros mismos, y para los demás.
Es un gran trabajo, pero ¡¡¡que grande la recompensa!!! ... el camino hacia la felicidad.

Todos reconocemos en nosotros mismos algo de esas máscaras, o al menos un “maquillaje” que preferiríamos no tener... y a veces enfrentamos con humildad la situación para lograr ser coherentes con la verdad de nuestras debilidades, y a partir de allí intentar fortalecerlas y mejorarlas... volviendo al amor.


¿Existe o existió algún ser humano, como nosotros, que no viva o haya vivido en este dilema de seguir con sus miedos de las máscaras; o que piense en humildemente liberarse de ellas aceptando y mostrando la verdad de su persona?
Creo que todos, reconociéndolo en mayor o menor medida, vivimos en ese dilema.


Por eso el título de este escrito... tenemos mucho más en común de lo que pensamos, y en general, por caminos muy personales, buscamos algo similar...


Ya que el Dios en el que creemos los cristianos, Jesús de Nazaret, vino simplemente a decirnos que Él ES el amor, y a aconsejarnos/enseñarnos cómo reaccionar frente a cada una de las circunstancias en que se nos presenta ese dilema... que de alguna forma u otra, se nos presenta a todos.

Su mensaje fue muy distinto al que nos sale a los humanos comunes, a los que llevamos máscaras... fue un mensaje puro y transparente, sin máscara. Nos dijo que fuimos creados a imagen y semejanza del Amor Absoluto... y la frase que más se repite en los Evangelios (recopilación de la vida y enseñanzas de Jesús) es “no tengáis miedo”. 

Su mensaje y Su proceder tuvieron la máxima empatía y coherencia que pueden ser posibles, con una disponibilidad extrema, con la exigencia de lo que podemos dar, lo cual lo volvió confiable y, basado en todo ello, despertó la FE en muchos, aún sin haberlo conocido personalmente... al punto que quienes más lo conocieron se enamoraron de Él, hasta dar sus vidas de tantas formas distintas (cada uno en su propio camino, libremente elegido), con la disponibilidad que Él nos había enseñado.


En toda la primera parte de este escrito no hablamos de Dios ni de religión... sin embargo, estuvimos de acuerdo que buscar el bien (humildad, verdad que conducen al amor) conduce a la felicidad...

Luego vino Jesús de Nazaret, quien anunciándose como Hijo de Dios nos hizo ver lo mismo... y sólo nos enseñó, nos ayudó a ver, la opción de caminos, frente a cada dilema, cada circunstancia, para poder cumplir lo que somos en esencia... sin pretender cambiarnos, sino pidiéndonos que seamos más como los niños que cada uno éramos en algún momento, cuando todavía éramos más transparentes, con menos maquillaje o máscara...
Esto último es un punto más que acrecienta mi FE de que Jesús era Dios, ya que me habría resultado incoherente que el propio Dios nos creara de una manera, y luego nos pidiera algo diferente a aquello cómo fuimos creados en esencia por Él mismo. Solo nos pide, o nos ayuda a descubrir, cómo "florecemos" cuando respetamos la esencia que nos conduce a la felicidad, por el camino del amor.

Jesús nos mostró CÓMO hacerlo ante TODA circunstancia, 
explicándonos, 
pero principalmente con su ejemplo.


Por eso, el título de este escrito debería haber sido algo así:

quienes honestamente intentamos sacarnos las máscaras, 
buscamos esencialmente algo muy parecido... 
seamos o no creyentes”...


Jesús nos muestra el camino... nos enseña que podemos ser los ingenieros de nuestro propio camino, y que podemos ser los arquitectos de nuestro palacio de la FELICIDAD... verdadera

Algo parecido a lo que intentará construir el "no creyente"... pero privándose de esa guía... que los "creyentes" consideramos una guía divina... debido a una fe que se apoya en un sustento lógico y racional... además de milagros y misterios...

Tan, pero tan interesante... que para aquellos que piensan que la fe cristiana es una creencia sin sustento, y que creen encontrar más argumentos en la ciencia, finalmente entre los científicos de mayor prestigio, el 95% de los ganadores de premios Nobel en ciencia, son o se convirtieron en creyentes... 

Alguna vez se expresó que buscando ciencia se encontró a Dios...





martes, 3 de febrero de 2026

20260203 LA FAMILIA... muy breve

¿Existe algún análisis sociológico serio que no identifique a la familia como la principal organización social? La base de todas las sociedades... 
EN LA TEORÍA, creo que nadie podría desmentirlo... pero, EN LA PRÁCTICA, ¿qué estamos haciendo, cada uno por la familia, como miembros de una sociedad? (muchas veces, yo el primero, tenemos una tendencia a pensar que como yo estoy bastante ocupado, otros se ocuparán...)

¿Cómo estamos ayudando a cuidar el concepto de familia, hacia la sociedad... para convivir con "mejores" familias?
¿Cómo estamos cuidando nuestra propia familia, para "ofrecer al mundo" nuestro "granito de arena"?

Como siempre, sin juzgar a nadie, solo para ayudarnos a reflexionar entre todos.


¿Alguien sabe cuándo se celebra el día de la familia?


Hace unos días empecé a escribir este texto que comparto acá, así inconcluso como está... para empezar una reflexión:


Ayer celebramos el día de la familia…
¿Cuál familia?
¿La tuya, la mía? TODAS… cada una con sus particularidades… creo que es bueno el ejercicio de no excluir… y que eso, tampoco impida observar objetivamente y con la mayor caridad posible, los beneficios y las dificultades de las distintas formas de organización familiar… porque, en definitiva, de nosotros depende CÓMO termine siendo NUESTRA propia familia… y para ello, es bueno que pensemos cuál sería nuestro modelo ideal.

¿Importa quién sea que propone recordar a la familia? 
En este caso es la Iglesia Católica, en el día que recordamos a la SAGRADA FAMILIA… pero si fuera cualquier otra institución, BIENVENIDO!!! y si hubiera MÁS de un día para reflexionar sobre la familia, muy bienvenido también… 
La ONU proclamó, en 1993, al 15 de mayo como el día internacional de la familia... ¿lo sabías?
En Argentina se debería celebrar el día de la familia el tercer domingo de octubre, así fue estipulado para las celebraciones escolares (equivalente al día de la madre, del padre, del niño)... ¿lo sabías? y ¿sabías que se considera a octubre como el mes de la familia?

Un gran amigo me enseñó que, dado que los humanos somos una especie en la que la maduración es lenta (logramos un completo desarrollo después de los 20 años), se considera a la familia como el SEGUNDO ÚTERO… El hombre es un ser social, que plenifica su felicidad en su capacidad de socializar… pero esa inmadurez natural al momento de nacer, hace que inicialmente tendamos al egocentrismo, ya que todo gira alrededor del bebé, quien sólo debe “llorar” para ser consentido en el cuidado de sus necesidades… 
Es en la familia donde se debe ir aprendiendo a dejar ese egocentrismo de lado y estar atento a las necesidades de los demás… a darse por el otro… a socializar sanamente, sin segundas intenciones, solo por afecto, por amor… 
Uno de los estudios científicos más importantes de la historia, conducido por la universidad de Harvard, confirma que la base de la felicidad es la capacidad de generar buenos vínculos

Creo que ciertos valores que nos gustaría preservar, que algunos podríamos sentir como que se nos “estarían yendo de las manos”: el respeto a la vida, al bien común, a la sana convivencia, al derecho natural, a tantos avances ya adquiridos, tantas cosas… todo eso, hoy sucede porque como sociedad fuimos perdiendo el respeto por la FAMILIA como institución, el respeto por el rol de cada uno de sus integrantes… 
Ese rol que debe cumplir cada uno… está como… ¿caricaturizado?… no sé si es la palabra más adecuada… ¿desdibujado? ¿poco reflexionado?
El PADRE… ¿cumple su rol?
La MADRE… ¿cumple su rol?
Los HIJOS/HERMANOS… ¿cumplen su rol?

Cada uno de esos roles, deben ir madurando en el tiempo… no es lo mismo mi relación como padre con una hija de 6 años, que con el que tiene 12, y al mismo tiempo con los adolescentes y los hijos adultos… todo al mismo tiempo…
No es lo mismo mi rol con una mujer joven, con fortalezas y temores, cuando empezábamos la familia, que 15 años después, en el medio de conducir el grupo familiar… y luego, 30 años después con encuentros más maduros y análisis diferentes…
No es igual mi rol de hijo/hermano cuando íbamos creciendo, que cuando empezamos a desarrollar actividades y adquirir responsabilidades fuera del núcleo familiar, o cuando, cada uno fue formando su “nueva familia”… pero seguimos en contacto… conviviendo de alguna manera y/o idealmente acompañándonos y ayudándonos…

La FAMILIA (el concepto de familia) es muy… SUPERdinámica!!! 
Y los roles de cada uno van cambiando… DENTRO de ella vamos madurando esos roles… es allí dentro, donde se aprende la CONVIVENCIA… es donde los padres DEBEMOS enseñarla (esos roles deben ser activos… no pasivos…)

Es también, DENTRO de la familia, donde uno DEBERÍA primariamente aprender a ver CÓMO debo mejorar, o madurar, MI propio rol, antes que pensar cómo están fallando los demás

La familia es EL lugar natural donde deberíamos (con la buena GUÍA de los padres) aprender a cooperar por el bien de todos, antes que pensar en mi propio interés… aprender LA EXPERIENCIA que mi situación individual espontáneamente mejora, si mejora la situación general, la situación de todos…

Siempre, en todo momento, es un buen momento para rezar por la FAMILIA, y reflexionar, CADA UNO, sobre los ROLES que nos tocan… siendo uno de los valores importantes que aprendemos DENTRO de la familia, y luego lo jerarquizamos para toda la vida, el de la COMPLEMENTARIEDADvalorando y respetando las diferencias, que siempre pueden enriquecernos





domingo, 1 de febrero de 2026

20260127 HERMANOS... ¿sí o no?

Empiezo con una consideración especial, ya que el desarrollo de este tema puede resultar especialmente sensible para alguien, y no es esa la intención de este escrito.

Existen familias sin hijos, con hijo único y con muchos hijos... Cada caso, cada familia es única... es fácil comprender que no todos tuvimos los hijos que quisimos/planeamos (el cálculo puede “fallar” en menos o en más), así que lo que se exprese acá es solo un análisis para reflexionar, nunca buscando juzgar a nadie.

Arranquemos:


Siempre que nos referimos a la célula vital y esencial de una sociedad, unánimemente mencionamos a la familia. En menor medida, también se menciona, cada tanto, al cimiento y sostén de cada familia: el matrimonio. 

Familia y matrimonio son modelos de CONVIVENCIA... es allí donde aprendemos a con-vivir en forma natural, y en la máxima confianza. Desde luego, esa convivencia estará atravesada por los valores que sepan/puedan transmitir los padres, para ellos mismos en el matrimonio, y para los hijos en la familia.


Pocas veces se habla/analiza sobre los hermanos, como miembros esenciales de una familia... Para que existan hermanos, debe haber, por lo menos, dos hijos o más.

Empezamos por un concepto que me gustaría resaltar: 

“cada hijo ES único... aunque tenga hermanos, aunque sean muchos hermanos”.


Ha cambiado mucho el enfoque global sobre el hecho de tener, o no, hijos.
En la actualidad, hay encuestas que muestran que más de la mitad de las personas consideran que una familia sin hijos “es una familia completa”, lo cual refleja cambios sociales muy importantes sobre el concepto de familia, respecto a lo que se “consideraba” hasta hace poco tiempo.

Algunos datos aislados, pero representativos:

- Según el censo de 2022, el 57% de los hogares en Argentina no tiene niños menores de 18 años. En 1991 eran el 44%... y antes menos. Se estima una caída cercana al 50% de la natalidad, sólo en la última década, lo cual es un tema demográfico para analizar en cualquier país o región, pero mucho más en Argentina, que tiene un territorio muy extenso, escasamente poblado (casi 2,8 millones de km2, con solo alrededor de 16 habitantes por km2)

 

- En la Unión Europea, de los hogares CON niños, el 47% tiene uno solo. En Canadá y en Reino Unido, entre las familias CON hijos, las que tienen uno solo superan a las que tienen 2 o más.

- En Alemania, solo un 13% de las familias CON niños, tienen 3 o más.

- En Australia, mientras en 1981 más del 33% de las familias tenían 4 hijos, en 2016 cayó al 11%.


Si bien es un dato duro que cada pareja debe tener, por lo menos, 2 hijos para sólo atender al necesario “recambio poblacional”, la mayoría de los países occidentales están teniendo una tasa de natalidad por mujer de entre 1 y 1,5, lo cual, naturalmente conduce a la extinción de esas sociedades... 
Expertos en demografía expresan que no existe un cálculo científico preciso para asegurar si un país con baja tasa de natalidad podrá recuperarse en un futuro, si se mantendrá en el mismo nivel, o tenderá a seguir cayendo... pero, ¿se comprende la magnitud de estos datos?


A pesar de ello, en países desarrollados, emergió, y aumenta el concepto DINK (“Double Income, No Kids) como “modelo familiar”. Un modelo donde la valoración principal es según costos... que no es un tema menor.

Actualmente se encuentra muy estudiado que cada hijo tiene un costo... 
Pregunto: ¿tendrá costos el hecho de no tener hijos... o de no tener hermanos?

En USA, se estima un costo cercano a los US$380.000.- por criar un hijo, desde los 0 a 18 años; mientras que si luego va a una universidad privada fuera de la ciudad donde vive, el costo/inversión puede ascender a US$550.000.-. Según publicaciones, estos costos son similares en el Reino Unido, en Canadá o en España, en familias de clase media o alta.
Argentina no tiene una estimación precisa, pero según una publicación en Infobae de 2009, podía variar entre US$200.000.- a US$500.000.- según el “nivel de vida” familiar. 

Siempre, en todos los países, estos costos dependerán del nivel de vida de la familia... un término que en mi humilde opinión no es correcto, me parece más apropiado decir “nivel de consumo”... ya que una familia con bajos ingresos, puede tener un nivel de vida extraordinariamente alto... aunque consuma poco, comparada con otras. Una familia con altos ingresos y bajo nivel de consumo, también puede tener un buen nivel de vida...

En otros escritos hemos evaluado los conceptos de austeridad y consumismo.

El “modelo DINK” permite disponer de todo ese dinero para “la pareja”... 
¿CUÁNTO podremos consumir con todo ese “ahorro”? ... ¿se puede “comprar” la felicidad?


Un análisis que puede ser real, aunque muy sutil:

En algunos casos, una pareja decide “comprar” un hijo (¡Perdón! quiero decir “tener” un hijo...), como parte de un análisis centrado en destinar parte de sus ingresos, en forma muy estudiada, a ese “¿consumo?”, que sería el hijo que “van a adquirir”, ¡perdón! que van a tener, o que va a llegar... en general, más a pedido de la mujer, que “necesita realizarse” como madre. También puede ser porque ambos lo desean, o lo “necesitan”, los varones también querríamos trascender como padres...

En estos casos, el enfoque está puesto en cumplir con los “deseos” de los padres... y no es que esté mal darnos determinados gustos, poder cumplir con algunos deseos...
PERO... resulta que... hay una frase que explica en forma extraordinaria lo que querría decir en este instante:
“las cosas son para ser usadas, las personas son para ser amadas... 
NUNCA al revés”.

... no deberíamos usar a los hijos para darnos gustos... ¿o sí? ¿Existen derechos inherentes a los hijos?


Tener un hijo, criarlo, ayudarlo a desarrollar su potencial, puede constituir el acto de mayor entrega y desprendimiento de un ser humano o una pareja (amor), más todavía si llega más de uno... O puede ser “un gusto que nos daremos como padres” en determinado momento, según la conveniencia (egocentrismo)... 

¿Y si ese hijo llegara en un momento “poco conveniente”? ... pobrecito... 
Podría ser que muera violentamente (aborto -no existe un aborto que no sea violento-), o podría ser que sobreviva al parto, y tenga una vida difícil (no amado, poco considerado, o poco tenido/caído en cuenta).


Es claro que una buena situación económica permitirá “muchos gustos”, y un mejor acceso a muchas cosas... pero no será lo que marque la FELICIDAD del hijo, ni la de los padres, ni la de la familia.

Claramente existen familias con pocos recursos, que son felices... y otras que tienen todo lo que necesitan, y hasta otras, a las que les sobra demasiado, que no logran una armonía y felicidad.


Al mismo tiempo, el nivel de consumo (que en muchos casos es considerado como una necesidad impostergable) ha crecido tanto, que muchas parejas eligen tener un solo hijo, “para poder darle todo lo que el hijo ‘necesite’” ... no solo en lo referente al “tiempo” de parte de los padres, sino también de bienes materiales (“que no le falte nada, como me faltó a mi”). Y ellos también, como padres, disponer de los recursos necesarios para determinados consumos que no están dispuestos a ceder... ni siquiera por un hijo.

Por ello, hoy surgen muy distintas opciones que se analizan mucho... sobre tener o no un hijo, o si tener más de uno. 
Como también el consumo de "pastillas anticonceptivas", y también se han puesto de moda métodos irreversibles cómo la ligadura de las trompas en las mujeres, o la vasectomía en los varones... decisiones que tienen impacto para toda la vida, a veces tomadas por personas jóvenes, aún sin hijos, sin proyecto de pareja...

Todo muy evaluado, sobre todo, más que evaluado, muy calculado... pero pocas veces se lo analiza desde el ángulo de que esos hijos tengan, o no, hermanos.
¿Puede ser bueno para un matrimonio/pareja calcular no tener hijos por un tema de costos?
¿Puede ser bueno para un hijo crecer solo, cómo un único hijo?
¿Puede ser bueno para una familia que haya varios hermanos?
¿Qué se gana y qué se pierde en cada caso?


Como expresé al inicio, este escrito no busca juzgar, solo intentar hacernos algunas preguntas, otros pueden agregar otras; y entre todos, intentar las mejores respuestas, al menos más reflexivas... que luego deben adaptarse a cada caso en particular.
El hombre y sus circunstancias... (José Ortega y Gasset).


Una vez más mencionamos el trabajo de investigación de la Universidad de Harvard sobre lo que conduce a la felicidad. Un estudio prospectivo de más de 80 años (¿el estudio más importante de la historia de la ciencia?), que muestra claramente que, contrariamente a lo que pensaban al inicio la mayoría de los reclutados para el estudio, no son los recursos o medios económicos quienes conducen a la felicidad, así como también a la mayor longevidad con mejor salud, sino los buenos vínculos que aprendemos a desarrollar con quienes nos rodean...

Por lo tanto, a quienes más queremos, lo mejor que podemos desearles es que logren generar buenos vínculos con su entorno, principalmente el entorno más cercano.

¿Se aprende eso? ¿Cómo y dónde se lo aprende, principalmente?



Me sorprendí al escuchar varias entrevistas realizadas a “expertos”, que son las primeras que aparecen en una búsqueda rápida por internet, que explicaban que es indiferente la infancia con o sin hermanos para la maduración de un niño, incluso para su maduración afectiva o emocional... que sólo importa el ambiente que generan los padres para favorecer la adecuada maduración de un hijo. Se repite mucho que los hermanos pueden ser reemplazados por primos, compañeros de escuela, tíos, amigos del club, etc... que cualquiera de ellos podría ser “como” hermanos (nadie se anima a decir que esa socialización, con al menos esos “como hermanos”, no sea necesaria). 
O sea, el concepto de la necesidad de hermanos para la maduración de un niño estaría claro... pero algunos estiman que son fácilmente reemplazables.

Esto me disparó a comenzar esta reflexión, profundizando la búsqueda de algunos datos y de algunos otros análisis.


Howard Gardner, prestigioso neuro-psicólogo e investigador, formula la teoría de las inteligencias múltiples en 1983, desafiando el paradigma tradicional de una inteligencia única. Propone 8 formas distintas de inteligencia: lingüística, lógico-matemática, espacial, musical, corporal-cinestésica, naturalista, intrapersonal e interpersonal.

La inteligencia intrapersonal e interpersonal son las que predominan para generar los vínculos que tendremos con los demás, se las puede unificar como inteligencia emocional. Nuestro cerebro debe desarrollar las vías neuronales que active y potencie esta inteligencia emocional.


Algunos estudios científicos "de peso", para comprender desde donde nos posicionamos:

 

Un buen resumen sobre cómo se organiza nuestro cerebro social
Tres grandes áreas de conocimiento que precisan un desarrollo y mantenimiento neuronal: 
1) El reconocimiento del ambiente (no social) que nos rodea.
2) El reconocimiento de nuestros procesos mentales.
3) El reconocimiento de los procesos mentales de otros.


El cerebro infantil y sus capacidades cognitivas experimentan un importante desarrollo durante la primera infancia. En cognición social, los niños pequeños desarrollan una comprensión notablemente sofisticada de los deseos, pensamientos y emociones de los demás, a diferencia de sus reflejos corporales, dolores y enfermedades; gran parte de este desarrollo ocurre antes de que los niños comiencen la educación escolar a los 6 años.
Estos resultados concuerdan con evidencia previa de que el desarrollo de regiones cerebrales funcionalmente especializadas para razonar sobre los estados internos de los demás implica una aplicación cada vez más precisa de recursos neuronales específicos (es decir, grupos distintos de regiones cerebrales) a estímulos específicos (eventos que representan los estados mentales de los demás frente a sensaciones físicas).
Estos resultados son consistentes con la evidencia en psicología de un desarrollo lento y continuo que ocurre de forma gradual. La mejora se ve impulsada por la práctica explicativa explícita y la retroalimentación durante un período relativamente largo.


Bajo estas premisas y apoyados en estas bases científicas, alguien expresa que la madurez emocional es un camino de crecimiento personal: aprender a sentir sin rompernos, a amar sin depender y a vivir sin miedo.

La madurez no es solo un proceso de "crecer", sino de internalización; necesitamos a otros para que actúen como espejo y motor del desarrollo. Aprendemos quiénes somos al observar cómo reaccionan los demás ante nosotros. Los pares ayudan a etiquetar y validar emociones; sin ellos, el individuo carece de las herramientas para la “gestión emocional”.

El cerebro humano desarrolla circuitos específicos que solo se activan mediante la interacción. Las interacciones sociales tempranas proporcionan instrucciones claves para determinar cómo se desarrolla el cerebro.

La Teoría de la Mente es la capacidad de entender que otros tienen pensamientos y deseos distintos a los nuestros

Esta habilidad, crucial para la madurez, 
se desarrolla mediante el juego y el conflicto con pares entre los 3 y 12 años


La madurez nace de la seguridad. Para que un joven se atreva a madurar y explorar el mundo, necesita saber que existe un "puerto seguro" al cual poder volver. El apoyo social (personas de confianza) es el factor que más ayuda a desarrollar la resiliencia; sin otros, los desafíos de la vida pueden resultar abrumadores en lugar de ser oportunidades de crecimiento. 

Madurar implica ver las cosas desde la perspectiva ajena (empatía); se aplica en la capacidad de postergar el deseo inmediato en favor de un bien común o de una relación a largo plazo

Alguien que crece solo puede volverse funcional en tareas técnicas, pero permanecerá en un estado de egocentrismo infantil permanente al no haber tenido que negociar nunca sus necesidades con las de otro. La "madurez humana" (entendida como juicio, empatía y regulación emocional) es un producto social que simplemente no se genera en soledad.


Si los padres son el espejo vertical (la autoridad, el cuidado y el modelo), los hermanos representan el laboratorio horizontal. Su rol es fundamental porque es la primera relación de igual a igual donde se ensaya la vida en sociedad sin la red de seguridad, o la condescendencia, que suelen tener los adultos para con los niños. 
Con los padres, el poder es asimétrico, con los hermanos la relación es recíproca

Con un hermano aprendes que no eres el centro del universo. Se negocia desde quién usa el control remoto hasta cómo compartir el afecto de los padres. Este "entrenamiento" desarrolla la capacidad de ceder, defenderse y buscar soluciones "win-win". La rivalidad fraterna es natural y saludable si se maneja bien, ya que enseña a lidiar con la envidia, los celos y la competencia, emociones que aparecerán inevitablemente en la vida adulta. 

Los niños con hermanos disponen de herramientas naturales para desarrollar la capacidad de entender que las otras personas tienen pensamientos, intenciones y sentimientos distintos a los propios. Además, los hermanos crean una cultura propia (chistes internos, secretos) que les permite diferenciarse de la unidad parental, un paso crucial hacia la independencia emocional

Mientras que la relación con los padres está marcada por la futura pérdida, la relación con los hermanos es, potencialmente, la más larga de la vida. En situaciones de estrés familiar (como una crisis, o un divorcio, o pérdida de un padre, etc.), los hermanos sirven como amortiguadores emocionales, procesando juntos la realidad y brindando seguridad mutua. 


¿Y qué pasa con el hijo único?

No significa que no madure, sino que no dispone naturalmente de ese "laboratorio horizontal" (24/7), que llamamos socialización primaria. Entonces, en el mejor de los casos, buscará su reemplazo en otros espacios, como los primos, tíos (otros adultos), amigos, club o el entorno escolar, para compensar la falta de esa convivencia diaria con pares. El problema será que esos otros espacios resultarán temporales, asimétricos o estructurados. Obviamente se puede sobrellevar la situación, pero no existe un entorno/convivencia que sea igual a la de los hermanos.

La escuela está regida por normas y una supervisión distinta a la de los padres; además, allí el niño debe cuidar una “imagen social”, que no le preocupa frente a sus hermanos. No hay espacio para la convivencia "ociosa" donde surgen los conflictos que deben aprender a manejar.

En el club, actividades extracurriculares, o con amigos, el tiempo compartido es limitado y lo que principalmente evita es la obligatoriedad de tener que convivir después de las peleas, como sucede con un hermano, que es lo que realmente obliga a la maduración y la reparación del vínculo.

Los hijos únicos a menudo se van adaptando, y desarrollan sus propias formas de relacionarse con el mundo que los rodea.

En el desarrollo evolutivo entre 3 y 12 años, un hijo único tendrá experiencias distintas en comparación con un hijo que crece con hermanos. Entre hermanos están obligados a competir y compartir, negociar y resolver conflictos, aprendiendo a comprender diferentes perspectivas entre pares... y todo eso tiene impacto en el desarrollo de vías neuronales en el cerebro.

Los hermanos, a menudo, asumen diferentes roles dentro de la familia, con lo cual aprenden que cada uno es querido por quien es, más que por sus logros o por el lugar que ocupa. Lo viven en carne propia, y lo observan directamente en alguno de ellos.

El hijo único habitualmente tendrá ausencia de estos estímulos para su maduración, ya que crece en un ambiente donde las interacciones en el hogar son con adultos (relaciones asimétricas), no con pares de su misma edad con quienes debería navegar dinámicas de igualdad, conflicto y negociación.


Dado que la esencia humana es de madurar hacia lo social, la psicología del desarrollo describe esta situación como un aumento del riesgo del egocentrismo prolongado

Desde la perspectiva de la maduración, si un niño no dispone de las herramientas que otorga la convivencia entre pares de forma intensiva entre los 3 y 12 años, puede resultarle más difícil la "descentración" (su capacidad de salir del egocentrismo natural de esa etapa). Según Jean Piaget, el niño debe pasar del egocentrismo a la capacidad de ver el mundo desde otra perspectiva. Sin hermanos que le obliguen a ver que "el otro también tiene hambre, también quiere ese juguete y también está cansado", ese proceso de descentración puede ser más lento, difícil y/o doloroso. Pueden presentar una mayor fragilidad ante la frustración social (sus interlocutores adultos suelen ser predecibles, por educación o  por razones de lógica adulta, entonces cuando en el mundo real se encuentra con pares que no ceden, puede experimentar frustración al no tener entrenamiento en la negociación horizontal).

También pueden ser más rígidos en la propia evaluación de su identidad, al no haberse habituado a distintos modelos, o a la “corrección fraterna”, que en algunos casos puede ser cruel, pero en otros puede ser en la confianza de mucho amor mutuo. 

Por consiguiente, el egocentrismo, en algunos casos puede no estar referido a actos voluntarios, sino a no haber desarrollado la capacidad de lectura de la postura del otro... lo cual puede dificultar los vínculos con los demás (familiares, amigos, pareja, equipos de deporte o de trabajo).


Todas estas “ausencias” pueden ir recuperándose con el tiempo, y algunas personas lo hacen de manera brillante; pero es importante recalcar que la etapa entre 3 y 12 años constituye para el desarrollo del cerebro lo que se ha llamado “ventana de plasticidad social”. Aprender después es más difícil, y no se “graba” de la misma forma. Se lo considera el período crítico de la descentración (salir del egocentrismo) y de la autorregulación, herramientas que serán fundamentales para la autoestima y para generar buenos vínculos con quienes los rodean.

En esa etapa el cerebro desarrolla las conexiones neuronales de la empatía, que necesita ser “entrenada”, caso contrario, de adulto será más difícil leerlo naturalmente.

A los 3 años los niños van aprendiendo a jugar en paralelo (cada uno en lo suyo, puede adoptar sus propias reglas), alrededor de los 6 a 9 años pasa a aprender a respetar reglas comunes... entre hermanos, esas reglas se negocian y re-negocian mil veces al día, hasta lograr consensos. Va pasando del yo al nosotros, y va valorando su capacidad de hacer cosas en grupo. Entre hermanos aprende fácilmente que a veces puede ser líder, y otras seguidor, sin que cambie su valoración como persona.

Entre los 6 y 12 años el niño se va auto-definiendo en comparación con sus pares, teniéndolos a disposición (hermanos, primos, amigos), va aprendiendo a calibrar su autocrítica... para que no resulte muy severa o inexistente. 
Antes de los 12 años va desarrollando la resiliencia ante los conflictos... de no vivir esa etapa con “entrenamiento constante”, puede haber una mayor fragilidad emocional. En esa etapa, entre hermanos se ensaya permanentemente que el pelearse y perdonarse es natural y rápido. 

Al llegar a la pubertad, el cerebro se vuelve “más rígido” (el cerebro “limpia” conexiones que no fueron muy usadas), y se enfoca más en la identidad sexual y la pertenencia a grupos más grandes. Aprender a manejar conflictos recién en la adolescencia puede dejar más rencores o “cicatrices”. Aprender a convivir después de los 12 años es como aprender un idioma nuevo de grande, puedes lograrlo, pero tienes más chances de que se marque un "acento"... 

Entre los 3 y los 12 años se desarrolla y entrena el “músculo” de la convivencia social.


En un hogar de un “hijo único”, el niño es el único referente de su generación; el mundo gira en torno a su ritmo de desarrollo. Al llegar a la escuela, se encontrará con algunos que tengan una mayor capacidad de negociación/convivencia, o con otros que también fueron el centro de su propio universo.
El niño con hermanos sabe que él no es un estándar, sabe que el otro puede tener ritmo, gustos e incluso enojos distintos... llega con “horas de vuelo” en la resolución de micro-conflictos. Sabe detectar cuando alguien podría enojarse, o cómo pedir algo sin que parezca una orden.
El hijo único llega a la escuela a aprender esa teoría y la práctica al mismo tiempo, con algunos que estarán juzgándolo más que otros. Dentro de la familia, los “errores sociales” resultan más baratos y suelen resolverse más fácil y rápido. En la escuela, el “error social” puede resultar caro.


Es muy fácil apreciar que todo ese gran aprendizaje descripto más arriba, sea en el caso de hijo único o en aquellos con hermanos, el acompañamiento y la guía de los padres es fundamental (pudiendo claramente ser mejor o peor). 

Algunos padres reconocerán la dificultades, e intentarán suplir lo que puede haber faltado en cualquier caso (de hijos únicos o con hermanos)... pero es importante tener presente que los niños aprenden mucho más, y mejor, lo que somos como padres, que lo que les decimos.

Puede resultar más difícil enseñar la generosidad de la empatía, el perdón, la comprensión, si cómo padre tomé la decisión de no tener más hijos por un tema de comodidad, de disponer más recursos (mucho peor, más difícil, si hubo algún aborto, y el hijo lo sabe... lo cual también le baja la autoestima, ya que puede pensar que no es amado en forma incondicional, porque si hubiera llegado en el momento que le tocó a su hermanito...). La mejor forma de aprender generosidad puede ser viendo a los padres sacrificando tiempo, sueño, recursos por él o un hermano... viendo cómo sus padres gestionan la llegada de cualquier “inconveniencia” con amor y aceptación.


En el caso del hijo único planeado, calculado, puede ser que el niño sienta que debe satisfacer expectativas de sus padres. Se cambia un amor incondicional, por un “amor por desempeño”... donde el bienestar personal de algún miembro de la familia está por encima del vínculo.

De hecho, la descentración (salir del egocentrismo) es una experiencia de renuncia, que es difícil de enseñar si uno no está convencido de ello y no predica con el ejemplo... nuestros hijos tienen muchas chances de ser nuestros espejos en muchos aspectos.

La caída brusca de la natalidad en nuestro mundo occidental debe hacernos reflexionar si no habremos estado transmitiendo una cultura donde predomina el yo antes que el nosotros.



Quienes opinan de manera opuesta aseguran que el hijo único puede desarrollar una mayor conectividad social, ya que naturalmente sale a buscar en la sociedad lo que le falta en su casa... lo que no pueden explicar es cómo desarrollarán mejor esas herramientas para buscar lo que les falta, si también le faltaron las herramientas (menor desarrollo de esas vías neuronales)... desgraciadamente la necesidad no crea necesariamente la capacidad
La “capacidad social” es mucho más operativa que teórica, si entre los 3 y 12 años no se desarrolló el “músculo” de la inteligencia emocional, luego será más difícil.

Si bien este es un tema inagotable, me gustaría terminar analizando dos valores que no mencioné hasta acá que son más fáciles de aprender en una familia con muchos hermanos, y difíciles si no se practican: la AUSTERIDAD (el buen uso de los recursos) y la EQUIDAD (no distribuir en base a igualdad, sino dar a cada uno lo que cada uno precisa). 

Dos virtudes de la voluntad, que deben ser aprendidas, comprendidas, ejercitadas y valoradas con ejemplos concretos... preferiblemente constantes.



¿Escuchaste alguna vez la frase de que "lo mejor que podés regalarle a tu hijo es un hermanito"? ... aunque ese hermanito llegue lleno de pedidos de colaboración, de compartir, de pasar a un segundo plano, de heredar ropa, de tener que esperar tu turno, etc., etc., etc. jajajaja
Parece que a la larga, y a la corta, todo ese sacrificio paga con creces!!!


Por último, me permito una reflexión final para las generaciones más nuevas, de parte de un viejo que ha tenido hijos... y creo que TODOS los que tuvieron/tienen hijos van a compartir, de alguna manera (padres viejos y jóvenes)...
Porque, al final, pueden cambiar las épocas, las formas en las que vivimos, la tecnologías, costumbres, hábitos, etc. pero los dilemas que enfrentamos como personas son siempre los mismos... básicamente resumidos en "o nos ayudamos entre todos, o cada uno hace la suya..." De una forma u otra, TODOS navegamos por ahí... con altos y bajos... Por eso un estudio como el de la Universidad de Harvard, con más de 80 años de investigación, tiene absoluta vigencia... por eso, el derecho natural, los valores, los principios de cada religión, etc. se mantienen vigentes a pesar de los siglos...
Lo que les quiero transmitir, es que todos los hijos necesitaron una re-evaluación de la economía y la organización familiar, es imposible que eso no suceda, y no siempre son fáciles los cambios, hay que adaptarse.
Pero TODOS los hijos traen "un pan bajo el brazo"... de mil formas! Son una verdadera BENDICIÓN (o una alegría, si preferimos usar una palabra sin "tinte religioso") para los padres, hermanos, tíos, abuelos, para todos los que nos quieren de verdad... y es así, porque ha sido así durante toda la historia...
Cada hijo me hizo y me hace FELIZ cada día... me INYECTA vida por saber de, y acompañar, la de ellos... 
Todo tendrá sus pros y sus contras, siempre habrá cosas en el haber y en el debe... pero SIEMPRE que miremos hacia atrás, encontraremos que un hijo, un hermano, fueron verdaderos REGALOS de la vida, escuelas de vida que nos hicieron CRECER... aún cuando podamos estar enojados o distanciados... esa nueva persona, ese nuevo hijo/hermano nos hizo vivir con más intensidad, superarnos en mil aspectos, nos obligó a buscar dentro nuestro cosas que desconocíamos que teníamos para dar... y nos hicieron recibir MUCHO, de lo bueno, de lo malo, de lo desafiante... de la vida misma.

¡¡¡VALE LA PENA APOSTAR!!!


Los cristianos creyentes, además valoramos la Gracia de ser CO-creadores de una nueva vida... bueno, valorar y analizar eso ya es para un escrito interminable...