lunes, 9 de febrero de 2026

20260209 muchos buscan a Dios... aún sin saberlo.

 

Si, si, comprendo... tal vez, debiera haber elegido otro título.
Entiendo que no te interese continuar con la lectura de este texto, porque a muchos, entre los que me incluyo, a veces no nos gusta que nos digan algo como lo que dice este título... necesito sentir que tengo “mis asuntos personales bajo control, que no me anden diciendo este tipo cosas”...

Para el que decida seguir leyendo... lo primero que me gustaría transmitir es que considero que debo ser respetuoso, que no puedo opinar ligeramente sobre quien busca, y quien no busca a Dios... algo tan, tan, personal, de la intimidad de cada uno.


Intentaré explicarme.
Luego de mucha reflexión, y de mucha experiencia vivida (el ser médico me permite charlas profundas con personas muy distintas, en circunstancias muy diversas) interpreto que todos tenemos mucho más en común que lo que nos separa... a pesar de que, a veces, creamos que no podemos relacionarnos con determinadas personas, o sobrellevar determinadas situaciones.

Espero poder expresar/desarrollar la idea en forma coherente, que nos permita, siendo todos distintos, intercambiar puntos de vista que nos enriquezcan. 
Ahí va, a ver qué les parece:

Hay algo que nos unifica como seres humanos... de todas las razas, regiones, épocas, niveles de educación y/o credos... TODOS tenemos la ilusión de alcanzar la felicidad en algún momento

No es fácil, requiere esfuerzo y dedicación, pero resulta increíble para nuestra mente limitada, entender que TODOS tenemos las “herramientas”, aún en las circunstancias más complejas o difíciles. 

Por las experiencias que podemos ver a nuestro alrededor, es claro que influyen las circunstancias que nos tocan vivir, pero lo más determinante es nuestra determinación por encontrar la felicidad... porque, en todos los casos, se necesita convicción y trabajo.


Esto me lleva a interpretar que tenemos un propósito de vida... y que buscarlo hasta alcanzarlo no nos resulta indiferente... Al mismo tiempo, disponemos de libertad absoluta, cada uno puede buscar su propio camino

Entre todos, compartimos muchas cosas en común, y muchas otras en las que cada uno nos vamos diferenciando constantemente. Libertad absoluta para elegir el camino que nos lleve a un destino similar... y lo que es más increíble aún, un destino donde, a pesar de caminos TAN distintos, podamos encontrarnos (un destino ¿común?)... 
... esperamos "volver" a reunirnos con nuestros seres queridos, algún día, en algún lugar.


PENSAR... fuimos dotados con esa capacidad, y aquello que pensamos, no nos resulta indiferente.

Tenemos “hábitos de pensamiento” que se apoyan más en nuestras “creencias” pre-establecidas (pre-juicios) que en las propias ideas que vamos analizando o desarrollando... en ello, somos muy personales, y a veces no le terminamos dando lugar a la posibilidad de analizar una idea nueva... Nos influye mucho, acabamos "viendo las cosas", según "pensamos"...

Se le atribuye a Einstein la frase de que “es más fácil romper el átomo que intentar cambiar cualquier creencia arraigada (un prejuicio)...” 
Todo lo que pensamos, o lo que nos dicen, pasa por ese prisma de nuestros prejuicios... y cuántas veces somos poco tolerantes con los demás. Siempre entendiendo que no se debe ser tolerante con una idea, la cual debe ser analizada en forma objetiva, pero si debemos ser tolerante con quien expresa esa idea, tratando de entender porqué llega a la misma.

Aristóteles decía que solo una “mente educada” puede comprender un pensamiento diferente al suyo sin necesidad de aceptarlo. Esa frase guarda la esencia de un estado de conciencia, donde es posible entender sin apego, escuchar sin reaccionar, dialogar sin imponer.

Pero, inicialmente, mientras transitamos nuestro propio camino de maduración (cada uno distinto) hacia esa “mente educada”, nuestros prejuicios o creencias TIÑEN todo lo que pensamos interiormente, o lo que la opinión de otros nos “dispare” como motivación para reflexionar. Es lo habitual, sucede espontáneamente... salvo que nos propongamos reflexionar con mayor objetividad. Debemos "trabajar" para estar dispuestos a abrirnos a otros puntos de vista.


¿Qué son, o serían, esas "creencias/prejuicios" que a cada uno nos “ata” en una postura fija o rígida... que nos dificulta, no ya el cambiar nuestra mirada completamente, sino que, al menos, nos abramos a una escucha más reflexiva, cómo lo haría aquel a quien Aristóteles describía cómo una “mente educada”?


Interpreto que para buscar la respuesta a tamaño interrogante, debemos analizar algunos conceptos:

LA VERDAD. La verdad es una... y no nos resulta indiferente. Si me ofreces algo para comer, necesito saber si es un alimento o un veneno, no puedo/debo negociar sobre conocer la verdad.

Sin embargo, a veces no ponemos el interés suficiente, el que deberíamos poner en buscar la verdad; a veces distintas personas se encuentran en distintos momentos/etapas de su camino hacia la verdad; a veces la misma verdad puede ser observada desde “ángulos” muy distintos (hasta pudiendo parecer dos cosas diferentes), influenciada por las circunstancias que a cada uno le toca vivir (y por el orgullo de no intentar ver otras perspectivas)... 
Otras veces, esa “mente educada” puede buscarla con convicción y honestidad intelectual, reconociendo las distintas circunstancias que puedan presentarse... para ello se necesita HUMILDAD.


¿Podemos empezar por estar de acuerdo en que VERDAD y HUMILDAD serán dos ingredientes esenciales que deberán aparecer en nuestro camino hacia la felicidad...? 
... sea cual sea el camino que nos toque/elijamos seguir, sean cuales sean nuestras creencias y circunstancias.


Un gran pensador, a quien disfruto escuchar (el Dr. Mario Alonso Puig), afirma que "lo que somos nos limita menos que lo que pensamos que no somos..." (frase para volver a leer). 
O sea, que nosotros mismos nos pondríamos más barreras pensando lo que no podríamos ser o lograr, que asumiendo lo que somos en realidad, y todo el potencial que tenemos... o algo así.
Nuestra vorágine diaria puede llevarnos a creer, en el ejercicio de nuestro prejuicio interno, que hay tanto que "no podemos"... que luego, ni siquiera lo intentamos... Esto puede hacer “estragos” en nuestras líneas de reflexión, alejándonos de una posibilidad de cambio, incluso de maduración (“no puedo”... cuántas veces tan equivocado).
Esa sensación de "no puedo" (muchas veces infundada... y muchas veces no referidas a "proezas o grandes logros", sino simplemente a no poder manejar situaciones cotidianas, principalmente de relación o vínculos con los demás), puede activar el miedo, el resentimiento, y otras aflicciones como el enojo, la frustración o desesperanza, que activan el sistema nervioso simpático (estado de alarma), que cuando se prolonga en el tiempo, conduce a reacciones fisiológicas en el cuerpo que puede deteriorar nuestra capacidad de memorizar y pensar, puede costar dormir, deteriora nuestra creatividad, predispone a arritmias e hipertensión arterial, puede alterar nuestra sensación del proceso digestivo y hasta favorecer la acumulación de grasa en exceso...


¿Analicemos si podemos distinguir el simple sentimiento espontáneo del cariño que podemos sentir por alguien, de lo que significa el trabajo consciente que requiere el amar, y que, para que suceda, debemos proponernos llevarlo a cabo cada día?

Vamos introduciéndonos en otro concepto más para aquel gran interrogante de más arriba: el AMOR.

Si consideramos que la verdad y la humildad son necesarios, el AMOR es el ingrediente principal para la felicidad

No siempre se usa la palabra amor con el mismo significado, incluso muchas veces se banaliza el concepto. Creo que la confusión más frecuente es decir "te amo" buscando expresar que te quiero para mi beneficio personal (de distintas formas), cuando el verdadero amor significa estar dispuesto para ayudar al otro a ser su mejor versión, y cuando hay coincidencia, ayudarnos juntos.

Todos podemos elegir el placer del momento, que prioriza el bienestar propio, que nos hace pasar buenos momentos, aunque sin llenar nuestro corazón de la forma en que se llena cuando compartimos, cuando elegimos el amor de ser empáticos, comprometidos en una sana exigencia, confiables, coherentes, bien dispuestos... para con nosotros mismos y para con los demás... 

¿Se puede elegir a quien sí amar, y a quien no?

Quien elige, no está poniendo al amor como algo esencial en su vida... porque cuando el amor intenta estar en la esencia de la persona, entonces no selecciona, no es de una forma con unos, y de otra forma con otros... quien quiere vivir el amor en esencia no negocia según las circunstancias.
El amor que decidimos practicar en nuestras vidas es una actitud que habla más de cómo somos nosotros, que de las circunstancias que se nos plantean con los demás. Por eso, quien elige al amor como su actitud de vida, intenta llevarlo a cabo, aún con aquellos "que más le cuesta".

Por supuesto que luego corre por un camino especial, diferente, el amor único que uno destinará a la persona que elija para formar su propia familia.

El amor es esencial porque conduce a la PAZ, que es el escalón que está al lado de la felicidad (que podríamos definirla por tener el corazón lleno de cosas buenas, esas que nos ponen orgullosos y en paz)... No podría comprender el concepto de felicidad, sin paz interior.

Quien negocia el amor, convive con el rencor que nos lleva a elegir a quien amar y a quien no... “quien lo merece según mi juicio o prejuicio”... en lugar de sentir que todos lo merecen, sólo por SER similares a mí.
No es fácil, es una decisión, un trabajo a madurar, un objetivo a alcanzar (si es que nos convencemos que "vale la pena")... 
Quienes vamos comprendiendo que es el mejor camino (difícil de seguir si no estamos convencidos), convivimos constantemente con logros que nos hacen muy bien, que nos fortalecen interiormente, y con caídas que, si nos damos la oportunidad de analizarlas en profundidad, nos recuerdan nuestro egocentrismo y la necesidad de salir de ello.


Otro concepto que debemos tener presente es que la FELICIDAD no es lo mismo que el placer del momento.

Antropológicamente, el diseño fisiológico de nuestro organismo está orientado hacia el comportamiento social. Producimos determinados neurotransmisores que nos ayudan, o estimulan, al logro de determinados objetivos. El logro de objetivos puntuales produce la liberación de dopamina, lo cual nos genera una sensación de placer, y al mismo tiempo, eso nos estimula a intentar el siguiente logro.
Pero, hay una gran confusión cuando se pretende igualar “el placer” con “la felicidad”. Es importante entender sus diferencias, ya que son dos de nuestras emociones positivas más importantes y movilizadoras:

PLACER

FELICIDAD

más pasajero

más permanente

más visceral

más etérea

surge más de obtener, de tomar

surge más de DAR

se puede conseguir con sustancias

no se puede conseguir con sustancias

es una sensación individual

se experimenta en forma grupal

sus extremos llevan a la adicción

no existe adicción en la felicidad

se libera dopamina

se libera serotonina


La dopamina excita a la siguiente neurona que contacta. Cuando una célula se ve excitada en exceso, se defiende dejando menos receptores disponibles para ese neurotransmisor excitatorio, por lo tanto, para lograr el mismo efecto, se necesita una mayor cantidad de ese neurotransmisor, mayor cantidad y/o repetición del estímulo… pudiendo así llegar hasta el punto de la adicción, dependencia y luego daño celular. Dependerá de cómo participe nuestra voluntad en la regulación de esos impulsos. Tendrá mucha influencia el cómo hayamos madurado... cuáles hábitos hayamos aprendido más y mejor.
Por el contrario, la serotonina tiene un efecto inhibitorio sobre la siguiente neurona que contacta, predisponiendo a un estado de armonía y paz interior.
La dopamina puede “estimularnos” hacia acciones positivas, o hacia acciones adictivas… ¿podemos pensar diferencias entre estos conceptos de acciones positivas y acciones adictivas?

 

Para algunas personas, hablar de amor puede parecerles algo "naif", pero está demostrado científicamente que quienes aman, y se sienten amados (mejores vínculos), quienes logran más paz interior, potencian su sistema inmunológico (mayores y mejores defensas), y hasta viven más, porque prolongan los telómeros (estructuras de los cromosomas vinculados a la longevidad). 


Amar a los demás y amarnos a nosotros mismos, 
con defectos y virtudes, 
humildemente dispuestos a mejorar según la verdad
(como decía el papa Francisco: 
"caeremos muchas veces, 
lo importante será cómo nos volvemos a levantar")


Quien intenta vivir en el amor, 
tendrá mucho mayor chance de ver lo mejor de otras personas
comparado con quien descuida su capacidad de amar.


Neurológicamente, lo contrario al amor es el miedo... incluso más todavía que el odio.

Otra vez, palabras para reflexionar del admirado Alonso Puig: “tenemos menos miedo a nuestra oscuridad, que a nuestra propia luz...” 
Mientras que nuestra naturaleza es el amor, el miedo es nuestra propia creación... e inconscientemente podemos mantenernos en él... Donde haya miedo (oscuridad), si ponemos amor (luz), el miedo desaparecerá.


Todos nos enfrentamos a incertidumbres, con nuestras vulnerabilidades a cuestas, vivimos en la constante elección de pensar primero en mí mismo -egocentrismo-; frente al camino del bien común, de salirme del centro de la escena, de ser empático, de estar dispuesto para los demás, intentando ser coherente, y de esa forma ir logrando la confianza... el amor finalmente puede volver como un bumerang, hasta magnificado, sin buscarlo, sin negociar... solo por intentar vivir EN el amor.


Esa vulnerabilidad que sentimos cuando reconocemos nuestras miserias, que obviamente todos las tenemos, nos hace tener miedo y apartarnos del amor ("no puedo")... 
Nos hace crearnos una “máscara” frente a los demás... para ser vistos mejor de lo que en realidad somos, sin intentar corregir nuestras debilidades, como una muestra de nuestra inseguridad, de nuestra falta de humildad para asumir la verdad de lo que debemos mejorar en nosotros mismos... porque claramente reconocemos que podríamos ser mejores para nosotros mismos, y para los demás.
Es un gran trabajo, pero ¡¡¡que grande la recompensa!!! ... el camino hacia la felicidad.

Todos reconocemos en nosotros mismos algo de esas máscaras, o al menos un “maquillaje” que preferiríamos no tener... y a veces enfrentamos con humildad la situación para lograr ser coherentes con la verdad de nuestras debilidades, y a partir de allí intentar fortalecerlas y mejorarlas... volviendo al amor.


¿Existe o existió algún ser humano, como nosotros, que no viva o haya vivido en este dilema de seguir con sus miedos de las máscaras; o que piense en humildemente liberarse de ellas aceptando y mostrando la verdad de su persona?
Creo que todos, reconociéndolo en mayor o menor medida, vivimos en ese dilema.


Por eso el título de este escrito... tenemos mucho más en común de lo que pensamos, y en general, por caminos muy personales, buscamos algo similar...


Ya que el Dios en el que creemos los cristianos, Jesús de Nazaret, vino simplemente a decirnos que Él ES el amor, y a aconsejarnos/enseñarnos cómo reaccionar frente a cada una de las circunstancias en que se nos presenta ese dilema... que de alguna forma u otra, se nos presenta a todos.

Su mensaje fue muy distinto al que nos sale a los humanos comunes, a los que llevamos máscaras... fue un mensaje puro y transparente, sin máscara. Nos dijo que fuimos creados a imagen y semejanza del Amor Absoluto... y la frase que más se repite en los Evangelios (recopilación de la vida y enseñanzas de Jesús) es “no tengáis miedo”. 

Su mensaje y Su proceder tuvieron la máxima empatía y coherencia que pueden ser posibles, con una disponibilidad extrema, con la exigencia de lo que podemos dar, lo cual lo volvió confiable y, basado en todo ello, despertó la FE en muchos, aún sin haberlo conocido personalmente... al punto que quienes más lo conocieron se enamoraron de Él, hasta dar sus vidas de tantas formas distintas (cada uno en su propio camino, libremente elegido), con la disponibilidad que Él nos había enseñado.


En toda la primera parte de este escrito no hablamos de Dios ni de religión... sin embargo, estuvimos de acuerdo que buscar el bien (humildad, verdad que conducen al amor) conduce a la felicidad...

Luego vino Jesús de Nazaret, quien anunciándose como Hijo de Dios nos hizo ver lo mismo... y sólo nos enseñó, nos ayudó a ver, la opción de caminos, frente a cada dilema, cada circunstancia, para poder cumplir lo que somos en esencia... sin pretender cambiarnos, sino pidiéndonos que seamos más como los niños que cada uno éramos en algún momento, cuando todavía éramos más transparentes, con menos maquillaje o máscara...
Esto último es un punto más que acrecienta mi FE de que Jesús era Dios, ya que me habría resultado incoherente que el propio Dios nos creara de una manera, y luego nos pidiera algo diferente a aquello cómo fuimos creados en esencia por Él mismo. Solo nos pide, o nos ayuda a descubrir, cómo "florecemos" cuando respetamos la esencia que nos conduce a la felicidad, por el camino del amor.

Jesús nos mostró CÓMO hacerlo ante TODA circunstancia, 
explicándonos, 
pero principalmente con su ejemplo.


Por eso, el título de este escrito debería haber sido algo así:

quienes honestamente intentamos sacarnos las máscaras, 
buscamos esencialmente algo muy parecido... 
seamos o no creyentes”...


Jesús nos muestra el camino... nos enseña que podemos ser los ingenieros de nuestro propio camino, y que podemos ser los arquitectos de nuestro palacio de la FELICIDAD... verdadera

Algo parecido a lo que intentará construir el "no creyente"... pero privándose de esa guía... que los "creyentes" consideramos una guía divina... debido a una fe que se apoya en un sustento lógico y racional... además de milagros y misterios...

Tan, pero tan interesante... que para aquellos que piensan que la fe cristiana es una creencia sin sustento, y que creen encontrar más argumentos en la ciencia, finalmente entre los científicos de mayor prestigio, el 95% de los ganadores de premios Nobel en ciencia, son o se convirtieron en creyentes... 

Alguna vez se expresó que buscando ciencia se encontró a Dios...





martes, 3 de febrero de 2026

20260203 LA FAMILIA... muy breve

¿Existe algún análisis sociológico serio que no identifique a la familia como la principal organización social? La base de todas las sociedades... 
EN LA TEORÍA, creo que nadie podría desmentirlo... pero, EN LA PRÁCTICA, ¿qué estamos haciendo, cada uno por la familia, como miembros de una sociedad? (muchas veces, yo el primero, tenemos una tendencia a pensar que como yo estoy bastante ocupado, otros se ocuparán...)

¿Cómo estamos ayudando a cuidar el concepto de familia, hacia la sociedad... para convivir con "mejores" familias?
¿Cómo estamos cuidando nuestra propia familia, para "ofrecer al mundo" nuestro "granito de arena"?

Como siempre, sin juzgar a nadie, solo para ayudarnos a reflexionar entre todos.


¿Alguien sabe cuándo se celebra el día de la familia?


Hace unos días empecé a escribir este texto que comparto acá, así inconcluso como está... para empezar una reflexión:


Ayer celebramos el día de la familia…
¿Cuál familia?
¿La tuya, la mía? TODAS… cada una con sus particularidades… creo que es bueno el ejercicio de no excluir… y que eso, tampoco impida observar objetivamente y con la mayor caridad posible, los beneficios y las dificultades de las distintas formas de organización familiar… porque, en definitiva, de nosotros depende CÓMO termine siendo NUESTRA propia familia… y para ello, es bueno que pensemos cuál sería nuestro modelo ideal.

¿Importa quién sea que propone recordar a la familia? 
En este caso es la Iglesia Católica, en el día que recordamos a la SAGRADA FAMILIA… pero si fuera cualquier otra institución, BIENVENIDO!!! y si hubiera MÁS de un día para reflexionar sobre la familia, muy bienvenido también… 
La ONU proclamó, en 1993, al 15 de mayo como el día internacional de la familia... ¿lo sabías?
En Argentina se debería celebrar el día de la familia el tercer domingo de octubre, así fue estipulado para las celebraciones escolares (equivalente al día de la madre, del padre, del niño)... ¿lo sabías? y ¿sabías que se considera a octubre como el mes de la familia?

Un gran amigo me enseñó que, dado que los humanos somos una especie en la que la maduración es lenta (logramos un completo desarrollo después de los 20 años), se considera a la familia como el SEGUNDO ÚTERO… El hombre es un ser social, que plenifica su felicidad en su capacidad de socializar… pero esa inmadurez natural al momento de nacer, hace que inicialmente tendamos al egocentrismo, ya que todo gira alrededor del bebé, quien sólo debe “llorar” para ser consentido en el cuidado de sus necesidades… 
Es en la familia donde se debe ir aprendiendo a dejar ese egocentrismo de lado y estar atento a las necesidades de los demás… a darse por el otro… a socializar sanamente, sin segundas intenciones, solo por afecto, por amor… 
Uno de los estudios científicos más importantes de la historia, conducido por la universidad de Harvard, confirma que la base de la felicidad es la capacidad de generar buenos vínculos

Creo que ciertos valores que nos gustaría preservar, que algunos podríamos sentir como que se nos “estarían yendo de las manos”: el respeto a la vida, al bien común, a la sana convivencia, al derecho natural, a tantos avances ya adquiridos, tantas cosas… todo eso, hoy sucede porque como sociedad fuimos perdiendo el respeto por la FAMILIA como institución, el respeto por el rol de cada uno de sus integrantes… 
Ese rol que debe cumplir cada uno… está como… ¿caricaturizado?… no sé si es la palabra más adecuada… ¿desdibujado? ¿poco reflexionado?
El PADRE… ¿cumple su rol?
La MADRE… ¿cumple su rol?
Los HIJOS/HERMANOS… ¿cumplen su rol?

Cada uno de esos roles, deben ir madurando en el tiempo… no es lo mismo mi relación como padre con una hija de 6 años, que con el que tiene 12, y al mismo tiempo con los adolescentes y los hijos adultos… todo al mismo tiempo…
No es lo mismo mi rol con una mujer joven, con fortalezas y temores, cuando empezábamos la familia, que 15 años después, en el medio de conducir el grupo familiar… y luego, 30 años después con encuentros más maduros y análisis diferentes…
No es igual mi rol de hijo/hermano cuando íbamos creciendo, que cuando empezamos a desarrollar actividades y adquirir responsabilidades fuera del núcleo familiar, o cuando, cada uno fue formando su “nueva familia”… pero seguimos en contacto… conviviendo de alguna manera y/o idealmente acompañándonos y ayudándonos…

La FAMILIA (el concepto de familia) es muy… SUPERdinámica!!! 
Y los roles de cada uno van cambiando… DENTRO de ella vamos madurando esos roles… es allí dentro, donde se aprende la CONVIVENCIA… es donde los padres DEBEMOS enseñarla (esos roles deben ser activos… no pasivos…)

Es también, DENTRO de la familia, donde uno DEBERÍA primariamente aprender a ver CÓMO debo mejorar, o madurar, MI propio rol, antes que pensar cómo están fallando los demás

La familia es EL lugar natural donde deberíamos (con la buena GUÍA de los padres) aprender a cooperar por el bien de todos, antes que pensar en mi propio interés… aprender LA EXPERIENCIA que mi situación individual espontáneamente mejora, si mejora la situación general, la situación de todos…

Siempre, en todo momento, es un buen momento para rezar por la FAMILIA, y reflexionar, CADA UNO, sobre los ROLES que nos tocan… siendo uno de los valores importantes que aprendemos DENTRO de la familia, y luego lo jerarquizamos para toda la vida, el de la COMPLEMENTARIEDADvalorando y respetando las diferencias, que siempre pueden enriquecernos





domingo, 1 de febrero de 2026

20260127 HERMANOS... ¿sí o no?

Empiezo con una consideración especial, ya que el desarrollo de este tema puede resultar especialmente sensible para alguien, y no es esa la intención de este escrito.

Existen familias sin hijos, con hijo único y con muchos hijos... Cada caso, cada familia es única... es fácil comprender que no todos tuvimos los hijos que quisimos/planeamos (el cálculo puede “fallar” en menos o en más), así que lo que se exprese acá es solo un análisis para reflexionar, nunca buscando juzgar a nadie.

Arranquemos:


Siempre que nos referimos a la célula vital y esencial de una sociedad, unánimemente mencionamos a la familia. En menor medida, también se menciona, cada tanto, al cimiento y sostén de cada familia: el matrimonio. 

Familia y matrimonio son modelos de CONVIVENCIA... es allí donde aprendemos a con-vivir en forma natural, y en la máxima confianza. Desde luego, esa convivencia estará atravesada por los valores que sepan/puedan transmitir los padres, para ellos mismos en el matrimonio, y para los hijos en la familia.


Pocas veces se habla/analiza sobre los hermanos, como miembros esenciales de una familia... Para que existan hermanos, debe haber, por lo menos, dos hijos o más.

Empezamos por un concepto que me gustaría resaltar: 

“cada hijo ES único... aunque tenga hermanos, aunque sean muchos hermanos”.


Ha cambiado mucho el enfoque global sobre el hecho de tener, o no, hijos.
En la actualidad, hay encuestas que muestran que más de la mitad de las personas consideran que una familia sin hijos “es una familia completa”, lo cual refleja cambios sociales muy importantes sobre el concepto de familia, respecto a lo que se “consideraba” hasta hace poco tiempo.

Algunos datos aislados, pero representativos:

- Según el censo de 2022, el 57% de los hogares en Argentina no tiene niños menores de 18 años. En 1991 eran el 44%... y antes menos. Se estima una caída cercana al 50% de la natalidad, sólo en la última década, lo cual es un tema demográfico para analizar en cualquier país o región, pero mucho más en Argentina, que tiene un territorio muy extenso, escasamente poblado (casi 2,8 millones de km2, con solo alrededor de 16 habitantes por km2)

 

- En la Unión Europea, de los hogares CON niños, el 47% tiene uno solo. En Canadá y en Reino Unido, entre las familias CON hijos, las que tienen uno solo superan a las que tienen 2 o más.

- En Alemania, solo un 13% de las familias CON niños, tienen 3 o más.

- En Australia, mientras en 1981 más del 33% de las familias tenían 4 hijos, en 2016 cayó al 11%.


Si bien es un dato duro que cada pareja debe tener, por lo menos, 2 hijos para sólo atender al necesario “recambio poblacional”, la mayoría de los países occidentales están teniendo una tasa de natalidad por mujer de entre 1 y 1,5, lo cual, naturalmente conduce a la extinción de esas sociedades... 
Expertos en demografía expresan que no existe un cálculo científico preciso para asegurar si un país con baja tasa de natalidad podrá recuperarse en un futuro, si se mantendrá en el mismo nivel, o tenderá a seguir cayendo... pero, ¿se comprende la magnitud de estos datos?


A pesar de ello, en países desarrollados, emergió, y aumenta el concepto DINK (“Double Income, No Kids) como “modelo familiar”. Un modelo donde la valoración principal es según costos... que no es un tema menor.

Actualmente se encuentra muy estudiado que cada hijo tiene un costo... 
Pregunto: ¿tendrá costos el hecho de no tener hijos... o de no tener hermanos?

En USA, se estima un costo cercano a los US$380.000.- por criar un hijo, desde los 0 a 18 años; mientras que si luego va a una universidad privada fuera de la ciudad donde vive, el costo/inversión puede ascender a US$550.000.-. Según publicaciones, estos costos son similares en el Reino Unido, en Canadá o en España, en familias de clase media o alta.
Argentina no tiene una estimación precisa, pero según una publicación en Infobae de 2009, podía variar entre US$200.000.- a US$500.000.- según el “nivel de vida” familiar. 

Siempre, en todos los países, estos costos dependerán del nivel de vida de la familia... un término que en mi humilde opinión no es correcto, me parece más apropiado decir “nivel de consumo”... ya que una familia con bajos ingresos, puede tener un nivel de vida extraordinariamente alto... aunque consuma poco, comparada con otras. Una familia con altos ingresos y bajo nivel de consumo, también puede tener un buen nivel de vida...

En otros escritos hemos evaluado los conceptos de austeridad y consumismo.

El “modelo DINK” permite disponer de todo ese dinero para “la pareja”... 
¿CUÁNTO podremos consumir con todo ese “ahorro”? ... ¿se puede “comprar” la felicidad?


Un análisis que puede ser real, aunque muy sutil:

En algunos casos, una pareja decide “comprar” un hijo (¡Perdón! quiero decir “tener” un hijo...), como parte de un análisis centrado en destinar parte de sus ingresos, en forma muy estudiada, a ese “¿consumo?”, que sería el hijo que “van a adquirir”, ¡perdón! que van a tener, o que va a llegar... en general, más a pedido de la mujer, que “necesita realizarse” como madre. También puede ser porque ambos lo desean, o lo “necesitan”, los varones también querríamos trascender como padres...

En estos casos, el enfoque está puesto en cumplir con los “deseos” de los padres... y no es que esté mal darnos determinados gustos, poder cumplir con algunos deseos...
PERO... resulta que... hay una frase que explica en forma extraordinaria lo que querría decir en este instante:
“las cosas son para ser usadas, las personas son para ser amadas... 
NUNCA al revés”.

... no deberíamos usar a los hijos para darnos gustos... ¿o sí? ¿Existen derechos inherentes a los hijos?


Tener un hijo, criarlo, ayudarlo a desarrollar su potencial, puede constituir el acto de mayor entrega y desprendimiento de un ser humano o una pareja (amor), más todavía si llega más de uno... O puede ser “un gusto que nos daremos como padres” en determinado momento, según la conveniencia (egocentrismo)... 

¿Y si ese hijo llegara en un momento “poco conveniente”? ... pobrecito... 
Podría ser que muera violentamente (aborto -no existe un aborto que no sea violento-), o podría ser que sobreviva al parto, y tenga una vida difícil (no amado, poco considerado, o poco tenido/caído en cuenta).


Es claro que una buena situación económica permitirá “muchos gustos”, y un mejor acceso a muchas cosas... pero no será lo que marque la FELICIDAD del hijo, ni la de los padres, ni la de la familia.

Claramente existen familias con pocos recursos, que son felices... y otras que tienen todo lo que necesitan, y hasta otras, a las que les sobra demasiado, que no logran una armonía y felicidad.


Al mismo tiempo, el nivel de consumo (que en muchos casos es considerado como una necesidad impostergable) ha crecido tanto, que muchas parejas eligen tener un solo hijo, “para poder darle todo lo que el hijo ‘necesite’” ... no solo en lo referente al “tiempo” de parte de los padres, sino también de bienes materiales (“que no le falte nada, como me faltó a mi”). Y ellos también, como padres, disponer de los recursos necesarios para determinados consumos que no están dispuestos a ceder... ni siquiera por un hijo.

Por ello, hoy surgen muy distintas opciones que se analizan mucho... sobre tener o no un hijo, o si tener más de uno. 
Como también el consumo de "pastillas anticonceptivas", y también se han puesto de moda métodos irreversibles cómo la ligadura de las trompas en las mujeres, o la vasectomía en los varones... decisiones que tienen impacto para toda la vida, a veces tomadas por personas jóvenes, aún sin hijos, sin proyecto de pareja...

Todo muy evaluado, sobre todo, más que evaluado, muy calculado... pero pocas veces se lo analiza desde el ángulo de que esos hijos tengan, o no, hermanos.
¿Puede ser bueno para un matrimonio/pareja calcular no tener hijos por un tema de costos?
¿Puede ser bueno para un hijo crecer solo, cómo un único hijo?
¿Puede ser bueno para una familia que haya varios hermanos?
¿Qué se gana y qué se pierde en cada caso?


Como expresé al inicio, este escrito no busca juzgar, solo intentar hacernos algunas preguntas, otros pueden agregar otras; y entre todos, intentar las mejores respuestas, al menos más reflexivas... que luego deben adaptarse a cada caso en particular.
El hombre y sus circunstancias... (José Ortega y Gasset).


Una vez más mencionamos el trabajo de investigación de la Universidad de Harvard sobre lo que conduce a la felicidad. Un estudio prospectivo de más de 80 años (¿el estudio más importante de la historia de la ciencia?), que muestra claramente que, contrariamente a lo que pensaban al inicio la mayoría de los reclutados para el estudio, no son los recursos o medios económicos quienes conducen a la felicidad, así como también a la mayor longevidad con mejor salud, sino los buenos vínculos que aprendemos a desarrollar con quienes nos rodean...

Por lo tanto, a quienes más queremos, lo mejor que podemos desearles es que logren generar buenos vínculos con su entorno, principalmente el entorno más cercano.

¿Se aprende eso? ¿Cómo y dónde se lo aprende, principalmente?



Me sorprendí al escuchar varias entrevistas realizadas a “expertos”, que son las primeras que aparecen en una búsqueda rápida por internet, que explicaban que es indiferente la infancia con o sin hermanos para la maduración de un niño, incluso para su maduración afectiva o emocional... que sólo importa el ambiente que generan los padres para favorecer la adecuada maduración de un hijo. Se repite mucho que los hermanos pueden ser reemplazados por primos, compañeros de escuela, tíos, amigos del club, etc... que cualquiera de ellos podría ser “como” hermanos (nadie se anima a decir que esa socialización, con al menos esos “como hermanos”, no sea necesaria). 
O sea, el concepto de la necesidad de hermanos para la maduración de un niño estaría claro... pero algunos estiman que son fácilmente reemplazables.

Esto me disparó a comenzar esta reflexión, profundizando la búsqueda de algunos datos y de algunos otros análisis.


Howard Gardner, prestigioso neuro-psicólogo e investigador, formula la teoría de las inteligencias múltiples en 1983, desafiando el paradigma tradicional de una inteligencia única. Propone 8 formas distintas de inteligencia: lingüística, lógico-matemática, espacial, musical, corporal-cinestésica, naturalista, intrapersonal e interpersonal.

La inteligencia intrapersonal e interpersonal son las que predominan para generar los vínculos que tendremos con los demás, se las puede unificar como inteligencia emocional. Nuestro cerebro debe desarrollar las vías neuronales que active y potencie esta inteligencia emocional.


Algunos estudios científicos "de peso", para comprender desde donde nos posicionamos:

 

Un buen resumen sobre cómo se organiza nuestro cerebro social
Tres grandes áreas de conocimiento que precisan un desarrollo y mantenimiento neuronal: 
1) El reconocimiento del ambiente (no social) que nos rodea.
2) El reconocimiento de nuestros procesos mentales.
3) El reconocimiento de los procesos mentales de otros.


El cerebro infantil y sus capacidades cognitivas experimentan un importante desarrollo durante la primera infancia. En cognición social, los niños pequeños desarrollan una comprensión notablemente sofisticada de los deseos, pensamientos y emociones de los demás, a diferencia de sus reflejos corporales, dolores y enfermedades; gran parte de este desarrollo ocurre antes de que los niños comiencen la educación escolar a los 6 años.
Estos resultados concuerdan con evidencia previa de que el desarrollo de regiones cerebrales funcionalmente especializadas para razonar sobre los estados internos de los demás implica una aplicación cada vez más precisa de recursos neuronales específicos (es decir, grupos distintos de regiones cerebrales) a estímulos específicos (eventos que representan los estados mentales de los demás frente a sensaciones físicas).
Estos resultados son consistentes con la evidencia en psicología de un desarrollo lento y continuo que ocurre de forma gradual. La mejora se ve impulsada por la práctica explicativa explícita y la retroalimentación durante un período relativamente largo.


Bajo estas premisas y apoyados en estas bases científicas, alguien expresa que la madurez emocional es un camino de crecimiento personal: aprender a sentir sin rompernos, a amar sin depender y a vivir sin miedo.

La madurez no es solo un proceso de "crecer", sino de internalización; necesitamos a otros para que actúen como espejo y motor del desarrollo. Aprendemos quiénes somos al observar cómo reaccionan los demás ante nosotros. Los pares ayudan a etiquetar y validar emociones; sin ellos, el individuo carece de las herramientas para la “gestión emocional”.

El cerebro humano desarrolla circuitos específicos que solo se activan mediante la interacción. Las interacciones sociales tempranas proporcionan instrucciones claves para determinar cómo se desarrolla el cerebro.

La Teoría de la Mente es la capacidad de entender que otros tienen pensamientos y deseos distintos a los nuestros

Esta habilidad, crucial para la madurez, 
se desarrolla mediante el juego y el conflicto con pares entre los 3 y 12 años


La madurez nace de la seguridad. Para que un joven se atreva a madurar y explorar el mundo, necesita saber que existe un "puerto seguro" al cual poder volver. El apoyo social (personas de confianza) es el factor que más ayuda a desarrollar la resiliencia; sin otros, los desafíos de la vida pueden resultar abrumadores en lugar de ser oportunidades de crecimiento. 

Madurar implica ver las cosas desde la perspectiva ajena (empatía); se aplica en la capacidad de postergar el deseo inmediato en favor de un bien común o de una relación a largo plazo

Alguien que crece solo puede volverse funcional en tareas técnicas, pero permanecerá en un estado de egocentrismo infantil permanente al no haber tenido que negociar nunca sus necesidades con las de otro. La "madurez humana" (entendida como juicio, empatía y regulación emocional) es un producto social que simplemente no se genera en soledad.


Si los padres son el espejo vertical (la autoridad, el cuidado y el modelo), los hermanos representan el laboratorio horizontal. Su rol es fundamental porque es la primera relación de igual a igual donde se ensaya la vida en sociedad sin la red de seguridad, o la condescendencia, que suelen tener los adultos para con los niños. 
Con los padres, el poder es asimétrico, con los hermanos la relación es recíproca

Con un hermano aprendes que no eres el centro del universo. Se negocia desde quién usa el control remoto hasta cómo compartir el afecto de los padres. Este "entrenamiento" desarrolla la capacidad de ceder, defenderse y buscar soluciones "win-win". La rivalidad fraterna es natural y saludable si se maneja bien, ya que enseña a lidiar con la envidia, los celos y la competencia, emociones que aparecerán inevitablemente en la vida adulta. 

Los niños con hermanos disponen de herramientas naturales para desarrollar la capacidad de entender que las otras personas tienen pensamientos, intenciones y sentimientos distintos a los propios. Además, los hermanos crean una cultura propia (chistes internos, secretos) que les permite diferenciarse de la unidad parental, un paso crucial hacia la independencia emocional

Mientras que la relación con los padres está marcada por la futura pérdida, la relación con los hermanos es, potencialmente, la más larga de la vida. En situaciones de estrés familiar (como una crisis, o un divorcio, o pérdida de un padre, etc.), los hermanos sirven como amortiguadores emocionales, procesando juntos la realidad y brindando seguridad mutua. 


¿Y qué pasa con el hijo único?

No significa que no madure, sino que no dispone naturalmente de ese "laboratorio horizontal" (24/7), que llamamos socialización primaria. Entonces, en el mejor de los casos, buscará su reemplazo en otros espacios, como los primos, tíos (otros adultos), amigos, club o el entorno escolar, para compensar la falta de esa convivencia diaria con pares. El problema será que esos otros espacios resultarán temporales, asimétricos o estructurados. Obviamente se puede sobrellevar la situación, pero no existe un entorno/convivencia que sea igual a la de los hermanos.

La escuela está regida por normas y una supervisión distinta a la de los padres; además, allí el niño debe cuidar una “imagen social”, que no le preocupa frente a sus hermanos. No hay espacio para la convivencia "ociosa" donde surgen los conflictos que deben aprender a manejar.

En el club, actividades extracurriculares, o con amigos, el tiempo compartido es limitado y lo que principalmente evita es la obligatoriedad de tener que convivir después de las peleas, como sucede con un hermano, que es lo que realmente obliga a la maduración y la reparación del vínculo.

Los hijos únicos a menudo se van adaptando, y desarrollan sus propias formas de relacionarse con el mundo que los rodea.

En el desarrollo evolutivo entre 3 y 12 años, un hijo único tendrá experiencias distintas en comparación con un hijo que crece con hermanos. Entre hermanos están obligados a competir y compartir, negociar y resolver conflictos, aprendiendo a comprender diferentes perspectivas entre pares... y todo eso tiene impacto en el desarrollo de vías neuronales en el cerebro.

Los hermanos, a menudo, asumen diferentes roles dentro de la familia, con lo cual aprenden que cada uno es querido por quien es, más que por sus logros o por el lugar que ocupa. Lo viven en carne propia, y lo observan directamente en alguno de ellos.

El hijo único habitualmente tendrá ausencia de estos estímulos para su maduración, ya que crece en un ambiente donde las interacciones en el hogar son con adultos (relaciones asimétricas), no con pares de su misma edad con quienes debería navegar dinámicas de igualdad, conflicto y negociación.


Dado que la esencia humana es de madurar hacia lo social, la psicología del desarrollo describe esta situación como un aumento del riesgo del egocentrismo prolongado

Desde la perspectiva de la maduración, si un niño no dispone de las herramientas que otorga la convivencia entre pares de forma intensiva entre los 3 y 12 años, puede resultarle más difícil la "descentración" (su capacidad de salir del egocentrismo natural de esa etapa). Según Jean Piaget, el niño debe pasar del egocentrismo a la capacidad de ver el mundo desde otra perspectiva. Sin hermanos que le obliguen a ver que "el otro también tiene hambre, también quiere ese juguete y también está cansado", ese proceso de descentración puede ser más lento, difícil y/o doloroso. Pueden presentar una mayor fragilidad ante la frustración social (sus interlocutores adultos suelen ser predecibles, por educación o  por razones de lógica adulta, entonces cuando en el mundo real se encuentra con pares que no ceden, puede experimentar frustración al no tener entrenamiento en la negociación horizontal).

También pueden ser más rígidos en la propia evaluación de su identidad, al no haberse habituado a distintos modelos, o a la “corrección fraterna”, que en algunos casos puede ser cruel, pero en otros puede ser en la confianza de mucho amor mutuo. 

Por consiguiente, el egocentrismo, en algunos casos puede no estar referido a actos voluntarios, sino a no haber desarrollado la capacidad de lectura de la postura del otro... lo cual puede dificultar los vínculos con los demás (familiares, amigos, pareja, equipos de deporte o de trabajo).


Todas estas “ausencias” pueden ir recuperándose con el tiempo, y algunas personas lo hacen de manera brillante; pero es importante recalcar que la etapa entre 3 y 12 años constituye para el desarrollo del cerebro lo que se ha llamado “ventana de plasticidad social”. Aprender después es más difícil, y no se “graba” de la misma forma. Se lo considera el período crítico de la descentración (salir del egocentrismo) y de la autorregulación, herramientas que serán fundamentales para la autoestima y para generar buenos vínculos con quienes los rodean.

En esa etapa el cerebro desarrolla las conexiones neuronales de la empatía, que necesita ser “entrenada”, caso contrario, de adulto será más difícil leerlo naturalmente.

A los 3 años los niños van aprendiendo a jugar en paralelo (cada uno en lo suyo, puede adoptar sus propias reglas), alrededor de los 6 a 9 años pasa a aprender a respetar reglas comunes... entre hermanos, esas reglas se negocian y re-negocian mil veces al día, hasta lograr consensos. Va pasando del yo al nosotros, y va valorando su capacidad de hacer cosas en grupo. Entre hermanos aprende fácilmente que a veces puede ser líder, y otras seguidor, sin que cambie su valoración como persona.

Entre los 6 y 12 años el niño se va auto-definiendo en comparación con sus pares, teniéndolos a disposición (hermanos, primos, amigos), va aprendiendo a calibrar su autocrítica... para que no resulte muy severa o inexistente. 
Antes de los 12 años va desarrollando la resiliencia ante los conflictos... de no vivir esa etapa con “entrenamiento constante”, puede haber una mayor fragilidad emocional. En esa etapa, entre hermanos se ensaya permanentemente que el pelearse y perdonarse es natural y rápido. 

Al llegar a la pubertad, el cerebro se vuelve “más rígido” (el cerebro “limpia” conexiones que no fueron muy usadas), y se enfoca más en la identidad sexual y la pertenencia a grupos más grandes. Aprender a manejar conflictos recién en la adolescencia puede dejar más rencores o “cicatrices”. Aprender a convivir después de los 12 años es como aprender un idioma nuevo de grande, puedes lograrlo, pero tienes más chances de que se marque un "acento"... 

Entre los 3 y los 12 años se desarrolla y entrena el “músculo” de la convivencia social.


En un hogar de un “hijo único”, el niño es el único referente de su generación; el mundo gira en torno a su ritmo de desarrollo. Al llegar a la escuela, se encontrará con algunos que tengan una mayor capacidad de negociación/convivencia, o con otros que también fueron el centro de su propio universo.
El niño con hermanos sabe que él no es un estándar, sabe que el otro puede tener ritmo, gustos e incluso enojos distintos... llega con “horas de vuelo” en la resolución de micro-conflictos. Sabe detectar cuando alguien podría enojarse, o cómo pedir algo sin que parezca una orden.
El hijo único llega a la escuela a aprender esa teoría y la práctica al mismo tiempo, con algunos que estarán juzgándolo más que otros. Dentro de la familia, los “errores sociales” resultan más baratos y suelen resolverse más fácil y rápido. En la escuela, el “error social” puede resultar caro.


Es muy fácil apreciar que todo ese gran aprendizaje descripto más arriba, sea en el caso de hijo único o en aquellos con hermanos, el acompañamiento y la guía de los padres es fundamental (pudiendo claramente ser mejor o peor). 

Algunos padres reconocerán la dificultades, e intentarán suplir lo que puede haber faltado en cualquier caso (de hijos únicos o con hermanos)... pero es importante tener presente que los niños aprenden mucho más, y mejor, lo que somos como padres, que lo que les decimos.

Puede resultar más difícil enseñar la generosidad de la empatía, el perdón, la comprensión, si cómo padre tomé la decisión de no tener más hijos por un tema de comodidad, de disponer más recursos (mucho peor, más difícil, si hubo algún aborto, y el hijo lo sabe... lo cual también le baja la autoestima, ya que puede pensar que no es amado en forma incondicional, porque si hubiera llegado en el momento que le tocó a su hermanito...). La mejor forma de aprender generosidad puede ser viendo a los padres sacrificando tiempo, sueño, recursos por él o un hermano... viendo cómo sus padres gestionan la llegada de cualquier “inconveniencia” con amor y aceptación.


En el caso del hijo único planeado, calculado, puede ser que el niño sienta que debe satisfacer expectativas de sus padres. Se cambia un amor incondicional, por un “amor por desempeño”... donde el bienestar personal de algún miembro de la familia está por encima del vínculo.

De hecho, la descentración (salir del egocentrismo) es una experiencia de renuncia, que es difícil de enseñar si uno no está convencido de ello y no predica con el ejemplo... nuestros hijos tienen muchas chances de ser nuestros espejos en muchos aspectos.

La caída brusca de la natalidad en nuestro mundo occidental debe hacernos reflexionar si no habremos estado transmitiendo una cultura donde predomina el yo antes que el nosotros.



Quienes opinan de manera opuesta aseguran que el hijo único puede desarrollar una mayor conectividad social, ya que naturalmente sale a buscar en la sociedad lo que le falta en su casa... lo que no pueden explicar es cómo desarrollarán mejor esas herramientas para buscar lo que les falta, si también le faltaron las herramientas (menor desarrollo de esas vías neuronales)... desgraciadamente la necesidad no crea necesariamente la capacidad
La “capacidad social” es mucho más operativa que teórica, si entre los 3 y 12 años no se desarrolló el “músculo” de la inteligencia emocional, luego será más difícil.

Si bien este es un tema inagotable, me gustaría terminar analizando dos valores que no mencioné hasta acá que son más fáciles de aprender en una familia con muchos hermanos, y difíciles si no se practican: la AUSTERIDAD (el buen uso de los recursos) y la EQUIDAD (no distribuir en base a igualdad, sino dar a cada uno lo que cada uno precisa). 

Dos virtudes de la voluntad, que deben ser aprendidas, comprendidas, ejercitadas y valoradas con ejemplos concretos... preferiblemente constantes.



¿Escuchaste alguna vez la frase de que "lo mejor que podés regalarle a tu hijo es un hermanito"? ... aunque ese hermanito llegue lleno de pedidos de colaboración, de compartir, de pasar a un segundo plano, de heredar ropa, de tener que esperar tu turno, etc., etc., etc. jajajaja
Parece que a la larga, y a la corta, todo ese sacrificio paga con creces!!!


Por último, me permito una reflexión final para las generaciones más nuevas, de parte de un viejo que ha tenido hijos... y creo que TODOS los que tuvieron/tienen hijos van a compartir, de alguna manera (padres viejos y jóvenes)...
Porque, al final, pueden cambiar las épocas, las formas en las que vivimos, la tecnologías, costumbres, hábitos, etc. pero los dilemas que enfrentamos como personas son siempre los mismos... básicamente resumidos en "o nos ayudamos entre todos, o cada uno hace la suya..." De una forma u otra, TODOS navegamos por ahí... con altos y bajos... Por eso un estudio como el de la Universidad de Harvard, con más de 80 años de investigación, tiene absoluta vigencia... por eso, el derecho natural, los valores, los principios de cada religión, etc. se mantienen vigentes a pesar de los siglos...
Lo que les quiero transmitir, es que todos los hijos necesitaron una re-evaluación de la economía y la organización familiar, es imposible que eso no suceda, y no siempre son fáciles los cambios, hay que adaptarse.
Pero TODOS los hijos traen "un pan bajo el brazo"... de mil formas! Son una verdadera BENDICIÓN (o una alegría, si preferimos usar una palabra sin "tinte religioso") para los padres, hermanos, tíos, abuelos, para todos los que nos quieren de verdad... y es así, porque ha sido así durante toda la historia...
Cada hijo me hizo y me hace FELIZ cada día... me INYECTA vida por saber de, y acompañar, la de ellos... 
Todo tendrá sus pros y sus contras, siempre habrá cosas en el haber y en el debe... pero SIEMPRE que miremos hacia atrás, encontraremos que un hijo, un hermano, fueron verdaderos REGALOS de la vida, escuelas de vida que nos hicieron CRECER... aún cuando podamos estar enojados o distanciados... esa nueva persona, ese nuevo hijo/hermano nos hizo vivir con más intensidad, superarnos en mil aspectos, nos obligó a buscar dentro nuestro cosas que desconocíamos que teníamos para dar... y nos hicieron recibir MUCHO, de lo bueno, de lo malo, de lo desafiante... de la vida misma.

¡¡¡VALE LA PENA APOSTAR!!!


Los cristianos creyentes, además valoramos la Gracia de ser CO-creadores de una nueva vida... bueno, valorar y analizar eso ya es para un escrito interminable...





miércoles, 21 de enero de 2026

20260120 Algunos conceptos del Cristianismo que me impactan... EL MANUAL DEL USUARIO

Empiezo por algunos cuestionamientos frecuentes:

- ¿El ser humano apareció/"llegó a ser" por azar, o fue creado?

- ¿El ser humano deambula en una "nubosidad" de incertidumbres azarosas, o su vida, la vida de cada persona, tiene un propósito?

- ¿Nuestros estados de ánimo, o cualquiera de nuestras reacciones, se deben a “reacciones fisicoquímicas” que están predeterminadas por las leyes de la física y de la química, y que suceden indefectiblemente en cada uno de nuestros organismos? ¿O todo está librado al buen uso o mal uso de una LIBERTAD intrínseca a nuestra racionalidad y voluntad, que nos fue concedida en esencia, y que nos constituye como seres humanos únicos e irrepetibles?

-    ¿Interpretamos que somos simplemente un organismo que funciona fisiológicamente por una "energía universal" que se expande? ¿O podemos llegar a percibir que somos "algo más" que un simple cuerpo, como que en realidad habitamos nuestro cuerpo, como una forma de expresión de lo que llamamos un alma? 

-    Esa "alma" o espiritualidad de cada uno... ¿podrá constituirse por el mismo azar de la expansión de una energía universal? o ¿habrá un creador de esa "espiritualidad personal" bajo "reglas universales"?

- Si las reacciones fisicoquímicas que conocemos, y que algunos atribuyen a la evolución del ser humano (y del universo en general), se constituyen en leyes porque siguen determinadas constantes, determinados patrones que se repiten... ¿Por qué, entonces, cada ser humano (cuerpo y alma/espiritualidad) es único e irrepetible?

- A pesar de que cada ser humano es libre de usar su libertad como quiera, ¿entendemos que fuimos creados (o que llegamos hasta acá por azar evolutivo) con capacidad de reconocer el bien del mal? ¿Somos conscientes que constantemente elegimos sobre nuestras acciones, que podemos tener un "impacto voluntario" en, y según, nuestra actitud?

Cuantos interrogantes existenciales... y ¿cuántos más pueden agregar cada uno de ustedes que leen esto?


A pesar de haber nacido en una familia católica practicante, de haber recibido una fe que inicialmente no cuestioné, tengo una personalidad de NECESITAR razonar... Necesito DESCUBRIR que MIS creencias tienen fundamentos, sin los cuales no podrían ser “mis creencias”...

He cuestionado MUCHO mi FE... con los años fui descubriendo que mientras MÁS la cuestiono, encuentro MÁS respuestas, y que esas respuestas (por reflexión personal, por lecturas, por conversaciones/conferencias, cursos, retiros espirituales, por observar actitudes y formas de proceder... ayudado por TANTOS), cada vez “me cierran MÁS”... cada vez estoy más convencido... aunque siempre abierto a nuevos cuestionamientos (los considero necesarios, imprescindibles).

Una vez más, es necesario entender que la FE solamente puede ser racional (muchos interpretan, contrariamente, que "la fe" significa creer en algo que no tiene sentido o explicación). Pero, solo tenemos FE en aquello sobre lo que no podemos demostrar su origen o causalidad (si pudiéramos hacerlo, tendríamos certeza), pero que necesariamente debe resultarnos coherente, para poder ser creíble... Si no fuera así, instantáneamente dejamos de tener FE. Se trata de una reacción natural en cada uno de nosotros. Nadie podría tener fe en un sinsentido, en algo que no tenga una línea de razonamiento razonable.


TODOS tenemos una espiritualidad, una vida espiritual. Nadie puede abstraerse de ello, de alguna forma debemos hacernos cargo.
Las religiones buscan ordenar esa vida espiritual.
La palabra religión, expresa una idea, o es un término al que muchos “temen” o “miran de reojo”... que hace referencia a re-ligarnos con “algo”, ¿con EL Bien? (es lo que se interpreta al analizar las distintas "ofertas" religiosas...); en general bajo una “conducción sobrenatural” que generalmente se denomina DIOS. 
¿Porqué alguien podría "temer" o "incomodarle" hablar sobre religión si, en teoría, sólo buscaría analizar ideas o conceptos para nuestro bien, para el bien común
¿Será porque muchos interpretan que el concepto de religión está ligado a "exigencias sin sentido que podrían llegar a limitar mi libertad"? Creo que puede ser muy comprensible esa visión... pero si se profundiza, se puede ir descubriendo justamente lo contrario...

Los ateos buscan ordenar su espiritualidad SIN un Dios, afirman que NO EXISTE. Los agnósticos afirman que es imposible distinguir entre la existencia o inexistencia de Dios...

Las religiones PROPONEN un orden para esa espiritualidad (considero que se equivoca quien pretende exigir, en lugar de proponer... en cualquier religión). Las personas religiosas son conscientes que deben vivir según determinados valores que los ordenan, bajo la premisa de que el orden conduce al equilibrio y la paz interior, en tanto el des-orden conduce al caos... Ateos y/o agnósticos ejercen sus libertades según el orden de la ética, o también pueden elegir vivir su espiritualidad en forma desordenada... similar a un supuesto "religioso" que elige desatender su religión (analizar en este caso, que si alguien no atiende a su religión, no ES religioso, por más que "lleve ese mote"). 

"Ser religioso" no significa cumplir con todo lo que propone una determinada religión, en todo caso, significa VALORAR suficientemente el intento de cumplir lo mejor posible. Entiendo algo similar respecto de ateos y agnósticos, que busquen seguir una guía de conducta basados en la ética, y aunque no siempre lo logren, lo más valorable será el intento por lograrlo... Por otro lado van aquellos que no se lo proponen, que no llegan, o no se permiten, valorar una situación de orden frente a una situación de caos... sean agnósticos, ateos, o religiosos (de cualquier religión).

Es interesante descubrir, que en la vida, para encontrar la alegría, la felicidad, la paz, se necesita tranquilidad de conciencia (paz interior)... se necesita un determinado ORDEN, que de sustento a nuestra tranquilidad de conciencia. 
Es muy interesante que el orden que proponen la mayoría de las religiones también está alineado con la ética.


Los cristianos seguimos las enseñanzas de CRISTO/Jesús, y fuimos instruidos/estimulados/llamados a misionar, o sea a enseñar/dar a conocer/transmitir Su mensaje a TODOS los hombres. 
Es IMPORTANTE entender que el llamado no es a imponer, sino a dar a conocer... a veces, el entusiasmo puede confundir en este sentido.
Al momento de misionar, o sea de dar a conocer quien fue Jesús, en algunos casos, puede ser que predomine la “construcción” de una imagen idealizada y/o personal de Jesucristo (todos lo hacemos en alguna medida); mientras que otros, puede que se concentren más en transmitir Sus enseñanzas (todos lo hacemos en alguna medida). Aunque puede parecer una diferencia muy sutil, encuentro un patrón frecuente de que, quienes se crean una imagen personal de Jesús (como Dios todo poderoso que ES, en realidad), tratan de imponerla a los demás; en cambio, quienes ponen el foco en seguir Sus enseñanzas (de máxima humildad, misericordia, caridad), “imponen” más conductas sobre ellos mismos que sobre los demás... y esas “conductas” terminan siendo ejemplos misioneros...

Las enseñanzas de Jesús tienen que ver con cómo interpretar y seguir esa ETICA que todos los seres humanos, únicos e irrepetibles, coincidimos en reconocer en la interioridad de nuestra conciencia, lo que llamamos el Derecho Natural. Por eso, cualquier persona que no pudo conocer a Jesús, o que, pudiendo conocerlo, elige no hacerlo, puede voluntariamente, siguiendo la ética de su conciencia, comportarse de una forma similar a quien elige atender a las enseñanzas de Jesús de Nazaret. 

Todas las enseñanzas de Jesús, que tienen que ver con nuestro comportamiento, están alineadas con ese Derecho Natural, con esa ética, que todos tenemos impreso en la profundidad de nuestra conciencia, en referencia a reconocer las disyuntivas del bien y el mal, el amor y el des-amor, la entrega por los demás vs el egocentrismo. Todos comprendemos, agnósticos, ateos, religiosos (cristianos o no), qué opción "debemos elegir" frente a esas disyuntivas, para una "buena convivencia", para nuestra PAZ interior.
En ese sentido, Jesús no nos sorprende con nada "raro"... y ESO es uno de los aspectos que, en mi interioridad, le da coherencia a que Jesús de Nazaret PUEDA ser Dios; ya que para mí, sería muy conflictivo que Dios nos creara con una determinada conciencia sobre lo correcto y lo que no lo es, y que luego "nos pidiera proceder de una forma diferente".
Jesús sólo nos ayuda a cumplir con la conciencia en la que fuimos creados.

Por eso, todas esas RECOMENDACIONES de Jesús, que nunca pretende imponer, nos resultan lógicas a todos, "creyentes" y "no creyentes"... NADIE puede verse sorprendido, o ponerse racionalmente en contra de ninguna de esas enseñanzas, ya que todas están inscriptas en lo que conforma nuestro “sentido común”... 
Claro que, en algunas ocasiones, nos ADVIERTE con más énfasis... algo así como diciendo con firmeza: “a un auto naftero, no le pongas gasoil... o, no metas los dedos en el enchufe, porque pasará tal cosa...”, ya que son situaciones donde, claramente, las consecuencias no son convenientes, y son más graves que en otras... y lo advierte con más énfasis.

Sin embargo, en el diario vivir, todos nos tentamos fácilmente por el egocentrismo, y muchas veces no reconocemos rápidamente lo que puede ser mejor para nosotros... o peor. Necesitamos ayuda
Los cristianos entendemos que POR ESO Dios se hizo hombre, y vino a ayudarnos a VER con más claridad. 
Al mismo tiempo, entendemos que POR ESO, Jesús fundó una Iglesia, que persiste a travez de los tiempos, para AYUDARNOS entre todos

También es muy interesante que, considerando todas las grandes religiones de la humanidad, el único líder que se auto-proclamó Dios es Jesús de Nazaret... Allí queda otro gran misterio, al que podemos adherir o no (claramente los cristianos adherimos por muchísimas razones que lo fundamentan). Jesús se proclama como un Dios todo poderoso, que se auto-limita respetando tu libertad, y la mía, de creerle o no... Trata de enseñarnos un PODER distinto al que muchas veces nos representamos cada uno de nosotros según la vida mundana que nos toca... el poder de la humildad, el poder del servicio, el poder del amor de caridad. 
Los cristianos entendemos a Jesús/Dios como el AMOR PLENO, por eso respeta nuestra libertad, porque respetar la libertad del amado ES parte esencial del amor... aunque, justamente por ello, el amado elija no elegirlo.
Claro que, quien quiere interiorizarse más, puede encontrar muchísimas evidencias/sugerencias de que "el sencillo" Jesús de Nazaret era Dios... el Hijo de Dios, con la misma esencia del Padre, la segunda persona de un Dios trinitario (otro misterio para nuestra limitada comprensión humana).

Y nos dejó los EVANGELIOS, donde no encuentro ningún dilema humano que no esté contemplado. Además, me resulta impactante que Jesús, agonizante en la Cruz, diga: “todo se ha cumplido”.

Entonces, interpreto que así como todas las máquinas fabricadas por el hombre tienen una recomendación de uso por parte del fabricante, los Evangelios podrían considerarse como el MANUAL DEL USUARIO para el ser humano... de parte del Creador.
Con la única salvedad, que un fabricante sigue premisas fijas, leyes preestablecidas, y fabrica en serie, todos iguales (con controles de calidad sobre esa igualdad)... mientras que El Creador, hace obras únicas e irrepetibles... en este caso, a Su imagen y semejanza.
¿"Imagen y semejanza" en qué? en nuestra capacidad de amar lo bueno, lo bello y lo verdadero, que, repito, para los cristianos se traduce en la palabra CARIDAD, en llegar a ser "todo-poderosos" en la unión con el AMOR PLENO, humilde, sencillo, misericordioso, etc. (otro misterio para nuestra cabecita humana).



La mayoría de las enseñanzas de Jesús ya existían en la Ley de Moisés (leyes de respeto a Dios, y de convivencia amorosa, como una revelación del Mismo Dios a Moises). 
Jesús nos invita a reflexionar sobre que esas enseñanzas son para ser aplicadas PRIMERO sobre nosotros mismos, antes que para ser “controladas” sobre los demás... y ADEMÁS, jerarquiza absolutamente un mandamiento: el AMAR AL PROJIMO. Según palabras del propio Jesús: “no menos importante que amar a Dios”. 
Debemos amar al Dios que no vemos "directamente" en nuestra vida diaria, en el prójimo, creado a Su imagen y semejanza, a quien SI vemos, y con quien CON-VIVIMOS... 
¿Quién podría estar en contra de ello, sea o no creyente?
Sea que llegamos hasta acá por obra de una evolución azarosa, o que hayamos sido creados... SOMOS seres sociales... estamos "obligados" a con-vivir... y EN ELLO "se nos va la vida".


Pero todo ese gran “Manual del Usuario” que son los Evangelios, debe ser interpretado bajo una óptica de AMOR... porque también podría ser interpretado bajo mi conveniencia personal, dispuesto a aplicarlo según la circunstancia. 
Todos podemos “acomodar” cualquier enseñanza a nuestra conveniencia del momento (seleccionando su aplicación a un "a veces si, a veces no")... sin intentar ver la profundidad del mensaje, que nos interpela para actuar EN todas las circunstancias según determinados valores, independientemente de cada momento.

 


Luego de esta larga introducción, intentaré ejemplificar algunas de las enseñanzas de Jesús, que insisto, a veces pueden parecer de interpretación sutil, pero que entiendo pueden ayudarnos a convivir mejor por amor (que finalmente ES lo que Jesús vino a enseñar, y que ES lo que busca este famoso MANUAL DEL USUARIO que nos dejó)... al menos siento que me ayudaron a mí, considero que forman parte de mi maduración en la FE. 

Escuché un audio muy bueno de un colega médico español que admiro como divulgador de buenas reflexiones, el Dr Mario Alonso Puig, y ello me disparó la motivación a escribir este ensayo de hoy. 


Lo primero que me surge manifestar es que en muchas ocasiones viví mi religión como una coherencia racional (para analizar y discutir sobre ello, con otros, en abstracto), más que como una VIVENCIA diaria, que se encarne en forma concreta en mi persona y en mi relación con los demás.

Sin dudas hay una gran diferencia entre “saber de Jesús” 
con el hecho de VIVIR CON JESÚS (viéndolo reflejado en todos los demás).


Entiendo que nada está de “relleno” en los Evangelios, pero hay momentos que me resultan como “más trascendentes” que otros. Los dos “más centrales” serían cuando Dios, por amarnos TANTO, elige hacerse Hombre en una sencilla familia, como cualquiera de las nuestras; y cuando Jesús/Dios, por amarnos TANTO, acepta Su pasión y muerte en Cruz, y vence en la Resurrección.

En el medio sucede la vida pública de Jesús, donde hay permanentes reflexiones, muchas en forma de parábolas, y donde se incluye el llamado "sermón de la montaña", que tiene incorporada una enumeración que conocemos bajo el nombre de LAS BIENAVENTURANZAS. Esas famosas bienaventuranzas son recomendaciones directas (no reflexiones en forma de parábolas), que inicialmente me parecían “impracticables”, como si Jesús nos hubiera dejado “ejemplos extremos” como guía... pero inalcanzables para los mortales comunes como nosotros...


Me gustaría compartir mi maduración sobre esas bienaventuranzas (que clara la tiene Jesús... lo explica muy claro, pero sólo lo vemos, lo interpretamos, cuando nos lo proponemos... no es si puedo, es si quiero... actitud), donde Jesús hace una reflexión profunda de la verdadera felicidad, según un nuevo orden de VALORES del reino que Él propone:


1) Felices LOS POBRES DE ESPIRITU. ... porque de ellos es el reino de los cielos

Claramente no se refiere a la pobreza material (no está hablando de lo que nosotros habitualmente comprendemos como riqueza o pobreza), sino a aquellos que logran liberarse de su ego personal, como eje de su existencia (todos vamos en ese camino, con altos y bajos). Interpreto que se refiere a quienes reconocen su propia finitud, y que descubren que necesitan complementarse en el amor (como riqueza espiritual) por los demás... y a través de ellos (o sea del prójimo), complementarse con el amor de Dios Mismo. Primero necesitamos reconocer nuestra pobreza, nuestra sencillez... allí comienza la humildad de la FE, que se continúa en el crecimiento del amor.


2) Felices LOS QUE LLORAN. ... porque serán consolados

De ninguna manera se refiere a sufrir por el solo hecho de sufrir (podemos reflexionar sobre ¿porqué habrá quedado registrado que el propio Jesús, como hombre, le pide a Su Padre Dios si puede no pasar por esa tremenda Pasión que se le viene... "si es posible apartar de Mí ese cáliz, pero que no se haga Mi voluntad, sino la Tuya"? ... parece que, en el plan de lo que Dios quería hacernos ver, eso era importante) ... y también da a entender que no todo sería fácil (habrá que tomar decisiones, habrá que elegir). Entiendo que este mensaje implica que hay una bendición sobre los sacrificios (de sacrum-facere = hacer santo algún esfuerzo) que asumimos por amor. ¿Qué entendemos por CONSUELO? No se trata del consuelo de la “distracción”, de desviar la mirada hacia otra cosa, sino aquel del verdadero sentido del amor, que permite comprender y re-significar... El entender que podemos ser lastimados o sacrificarnos, pero que eso mismo abrirá “otras puertas” que le dará sentido y nos fortalecerá. Seguramente nos conectará mejor con la compasión y con lo sagrado... Sagrado que no solo está directamente dirigido a Dios Mismo, sino también en nuestra relación con todos los demás, en tanto y en cuanto todos fuimos creados a imagen y semejanza de Dios.


3) Felices LOS MANSOS. ... porque heredarán la tierra

La mansedumbre no es debilidad, sino fuerza bajo control, sin violencia. La extraordinaria capacidad de no reaccionar desde el ego herido y el deseo de venganza. Quienes buscan controlar desde el sometimiento, la imposición, la guerra, no heredan nada verdadero, no terminan logrando nada en su propia interioridad, quedan con un vacío que no pueden llenar. En cambio, los mansos, quienes logran conquistar su propio ego, logran conquistar "la tierra", porque conviven en PAZ con ella... no necesitan poseerla para disfrutarla, ni controlarla para sentirse seguros, simplemente son parte de la tierra, viviendo en armonía con ella.


4) Felices los que tienen HAMBRE Y SED DE JUSTICIA. ... porque serán saciados.

La justicia divina no está relacionada a la venganza, ni a la negociación (te doy o te quito, porque esto o aquello) como muchas veces se interpreta. Dios es infinitamente Justo al concedernos lo que nosotros elegimosacercarnos a Él o alejarnos de Él. La justicia de Dios está relacionado a la búsqueda de lo bueno, y ojalá yo pueda tener hambre y sed de esa justicia... porque cuando pedimos estar cerca de Dios, nos devuelve el infinito... en paz interior.


5) Felices LOS MISERICORDIOSOS. ... porque ellos alcanzarán misericordia.

La misericordia cambia el mundo. Quienes tienen compasión por los demás, y además saben pedir perdón y perdonar, son los constructores de un mundo mejor, con una mejor con-vivencia. Resulta más fácil tener compasión con quien previamente tuvo compasión con nosotros, lo difícil es dar el primer paso. Pero Jesús nos lo enseña como algo CENTRAL, ya que cuando nos enseña a orar a Su Padre (en el Padrenuestro), nos dice que le pidamos al Padre que “perdone nuestros pecados, ASÍ COMO nosotros perdonamos...”... ni un poco más, ni un poco menos... justicia infinita para los misericordiosos.


6) Felices LOS LIMPIOS DE CORAZON. ... porque ellos verán a Dios.

Transparencia de intención... cómo dice Jesús: “... que tu si sea un si, y que tu no sea un no...” Ser coherentes, ya que ello lleva a la confianza. Lograr ser señores de nosotros mismos, para que de esa forma se manifieste nuestra integridad de intención como la mejor actitud para generar confianza en los demás, y así acercarnos a Dios. Cuantas veces Jesús nos pide que seamos como niños, como tratando de evitar esa "negociación o doble intención" que puede ir apareciendo a medida que vamos creciendo... cuidar/proteger nuestra transparencia, nuestra confiabilidad... ¿puede haber algo mejor que resultar CONFIABLE frente a los demás? (aunque cueste... por supuesto que cuesta, ¡y mucho!)


7) Felices LOS QUE TRABAJAN POR LA PAZ. ... porque ellos serán llamados hijos de Dios.

La paz no es “gratis”, implica cercanía con los demás y compromiso por la justicia. Es lo que llamamos CARIDAD (siempre asociado a la reconciliación), que no se refiere exclusivamente a un gesto hacia un pobre, sino que es la expresión del amor cristiano, con el compromiso que sea necesario y la búsqueda de la justicia que demande la situación. Lleva un premio, wow ¡qué premio! ser considerados hijos de Dios... o sea, se trata de lo que Jesús vino a enseñarnos para ser verdaderos hijos de Dios, creados a Su imagen y semejanza. Trabajar por la paz ES amar.


8) Felices LOS PERSEGUIDOS POR CAUSA DE LA JUSTICIA. ... porque de ellos es el reino de los cielos.

Se interpreta que se trata del mismo "premio" que la primer bienaventuranza, ya que es cómo que cierra el círculo. En todos los casos, el premio es el mismo: estar cerca de Dios; y quien eso desee, en este caso manteniendo su defensa de la verdad, aun cuando sea perseguido, como manifestación de su amor a Dios, será "recompensado" con creces.




A diferencia del “mundo”, que nos pide buscar el poder económico y el del sometimiento, acumular más que los demás, mantenernos arriba en la pirámide del mando... Jesús propone encontrar tu verdadero poder en la humildad, encontrar tu libertad en soltar el hecho de pretender controlar, encontrar tu grandeza en el servicio a los demás. Y nos da el ejemplo como verdadero hombre...

El “mundo” te propone cerrarte en vos mismo, nunca muestres debilidad, no confíes... mientras que Jesús te dice con ternura infinita, y firmeza, que te abras, que no temas a tu vulnerabilidad, que confíes en algo MÁS grande. Y nos da el ejemplo como verdadero hombre...

Jesús no nos pide que nos alejemos del "mundo", sino que nos enseña a CÓMO convivir en él... y nos propone compartir esa enseñanza. No nos dice que no seamos productivos, que no generemos riqueza, sino que le da un sentido, un significado... y que seamos lo más productivos posible.
Pero cuando “construyes poder” con muros que te aíslan, ellos terminan siendo tu propia prisión, esa seguridad material que persigues en la acumulación egocéntrica, nunca termina siendo suficiente. Jesús te propone confiar en la providencia divina, porque donde interpretes que hay un tesoro, será allí donde se dirija tu corazón... y un corazón atado a bienes materiales siempre será dependiente de los mismos. Y nos da el ejemplo como verdadero hombre...


Estas enseñanzas no eran una simple etiqueta de "recomendaciones morales a tildar", sino un cambio de paradigma de cómo interpretamos nuestra vida, el sentido de la misma... que cosas nos conducen a la paz espiritual, a la plenitud.


Ama a tus enemigos toma significado cuando comprendemos que quedar atrapados en el rencor hacia otro, u otros, nos “encarcela” en ese sentimiento que nos domina en la angustia constante, cuando, tal vez, nuestro "odiado" ni siquiera dedica un segundo a pensar en nosotros (o aunque si lo hiciera, no pasa por ahí). Ellos pueden terminar ocupando un espacio precioso en nuestro corazón, viven en nuestra mente "sin pagar renta", controlan nuestras emociones y dirigen nuestras energías aunque estén lejos...
El perdón es el verdadero camino hacia NUESTRA liberación interior, cuando rezas por ellos, no solo les haces un bien, sino que te fortaleces a vos mismo. Es difícil de explicar antes de experimentarlo, revolucionario para quien lo logra entender.
No se trata de una regla de cortesía social, sino de una ley espiritual profunda.
Cuando juzgamos con dureza a otros, muchas veces estamos proyectando lo que nos cuesta en nosotros mismos (así tendemos a funcionar). Cuando insistimos en ese proceder, nos cuesta más reconocer nuestra propia herida interna, e intentar sanarla. La compasión genuina hacia los demás, es el mejor remedio para nuestras propias debilidades (puede ayudarnos a comprender la compasión que necesitamos también para con nosotros mismos)... una forma de ayudarnos entre todos, ya que todos estamos en el mismo camino, con fortalezas y heridas a sanar. 
Resulta difícil sanar lo que juzgamos constantemente... en cambio se hace más posible hacerlo si lo aceptamos con amor.


Jesús hablaba de un REINO...

Nicodemo, un  buen fariseo que busca conocer a Jesús, cuando se encuentran en la oscuridad de una noche (ya que no se animaba a ser visto en esa actitud a plena luz del día), le dice: “Maestro, eso de pretender instalar un 'nuevo reino' tiene a todos nerviosos...”.

Nicodemo no puede creer cuando Jesús le explica que no busca conquistar/dominar ningún reino de este mundo, sino ayudarnos a conquistar nuestra alma, nuestra conciencia, venciendo al pecado.

No se refería a un reino a conquistar a futuro, sino un reino para ser vivido ahora, en nuestra vida terrenal. Conquistar el reino del amor, dentro de cada uno de nosotros. 

Es importante comprender el paradigma de que el cristianismo no propone un sufrimiento durante la vida terrenal, para un premio futuro... como una negociación. 
Jesús propone la alegría actual de reinar sobre tu propio corazón, con la conquista del amor, con la sola garantía de la dignidad de ser hijos de Dios, sin necesidad de negociar merecimientos... simplemente elegimos tomarlo o dejarlo. 
Entiendo que es eso lo que Jesús busca explicar en la parábola del Hijo Pródigo, donde el Padre recibe con alegría plena al hijo menor que regresa arrepentido luego de haber despilfarrado la herencia, e intenta explicar al hijo mayor lo que significa estar "al lado de Dios, con-vivir CON Dios" ... algo que podemos entender y valorar... o no.

Dicen que las primeras comunidades cristianas lo entendían de esa forma, y eran reconocidas por los “externos” con la expresión: “miren cómo se aman entre sí”. 

Proceder desde el amor, el servicio y la confianza, en lugar de desde la negociación, el ego y el miedo... por el solo hecho de sentirnos amados y cuidados por un Dios Padre que nos transmitió la DIGNIDAD de ser Sus hijos.

El reino de Jesús no es un cuando, sino un CÓMO
No es un dónde, sino un ESTADO INTERIOR
No es un después, sino un PRESENTE que puede ser eterno... 

¿Cuántas veces vivimos, o vemos a otros que viven... como “esperando que sucedan determinadas cosas para recién allí empezar a ser ¿felices?...”? y vivimos postergando nuestra felicidad.


Jesús nos enseñó a mantenernos serenos interiormente en medio de cualquier tormenta externa... y la frase que más se repite en los Evangelios es “no tengáis miedo”.



¿Cuánto, cuánto, cuánto, cuánto tengo que seguir aprendiendo y mejorando, intentando que todo esto se me haga carne de verdad, que todas estas ideas y conceptos pasen a ser obras de vida, y dejen de ser reflexiones que “endulzan” mi intelecto?

Necesito ayuda...