El blog del Hueso Durand
Reflexiones de un viejo lobo de mar... nuestra esencia, relaciones humanas y cómo nos vinculamos, nuestras prioridades, etc., etc.
martes, 3 de febrero de 2026
20260203 LA FAMILIA... muy breve
domingo, 1 de febrero de 2026
20260127 HERMANOS... ¿sí o no?
Empiezo con una consideración especial, ya que el desarrollo de este tema puede resultar especialmente sensible para alguien, y no es esa la intención de este escrito.
Existen familias sin hijos, con hijo único y con muchos hijos... Cada caso, cada familia es única... es fácil comprender que no todos tuvimos los hijos que quisimos/planeamos (el cálculo puede “fallar” en menos o en más), así que lo que se exprese acá es solo un análisis para reflexionar, nunca buscando juzgar a nadie.
Arranquemos:
Siempre que nos referimos a la célula vital y esencial de una sociedad, unánimemente mencionamos a la familia. En menor medida, también se menciona, cada tanto, al cimiento y sostén de cada familia: el matrimonio.
Familia y matrimonio son modelos de CONVIVENCIA... es allí donde aprendemos a con-vivir en forma natural, y en la máxima confianza. Desde luego, esa convivencia estará atravesada por los valores que sepan/puedan transmitir los padres, para ellos mismos en el matrimonio, y para los hijos en la familia.
Pocas veces se habla/analiza sobre los hermanos, como miembros esenciales de una familia... Para que existan hermanos, debe haber, por lo menos, dos hijos o más.
Empezamos por un concepto que me gustaría resaltar:
“cada hijo ES único... aunque tenga hermanos, aunque sean muchos hermanos”.
Algunos datos aislados, pero representativos:
- Según el censo de 2022, el 57% de los hogares en Argentina no tiene niños menores de 18 años. En 1991 eran el 44%... y antes menos. Se estima una caída cercana al 50% de la natalidad, sólo en la última década, lo cual es un tema demográfico para analizar en cualquier país o región, pero mucho más en Argentina, que tiene un territorio muy extenso, escasamente poblado (casi 2,8 millones de km2, con solo alrededor de 16 habitantes por km2)
- En la Unión Europea, de los hogares CON niños, el 47% tiene uno solo. En Canadá y en Reino Unido, entre las familias CON hijos, las que tienen uno solo superan a las que tienen 2 o más.
- En Alemania, solo un 13% de las familias CON niños, tienen 3 o más.
- En Australia, mientras en 1981 más del 33% de las familias tenían 4 hijos, en 2016 cayó al 11%.
A pesar de ello, en países desarrollados, emergió, y aumenta el concepto DINK (“Double Income, No Kids) como “modelo familiar”. Un modelo donde la valoración principal es según costos... que no es un tema menor.
Actualmente se encuentra muy estudiado que cada hijo tiene un costo... Pregunto: ¿tendrá costos el hecho de no tener hijos... o de no tener hermanos?
Siempre, en todos los países, estos costos dependerán del nivel de vida de la familia... un término que en mi humilde opinión no es correcto, me parece más apropiado decir “nivel de consumo”... ya que una familia con bajos ingresos, puede tener un nivel de vida extraordinariamente alto... aunque consuma poco, comparada con otras. Una familia con altos ingresos y bajo nivel de consumo, también puede tener un buen nivel de vida...
En otros escritos hemos evaluado los conceptos de austeridad y consumismo.
Un análisis que puede ser real, aunque muy sutil:
En algunos casos, una pareja decide “comprar” un hijo (¡Perdón! quiero decir “tener” un hijo...), como parte de un análisis centrado en destinar parte de sus ingresos, en forma muy estudiada, a ese “¿consumo?”, que sería el hijo que “van a adquirir”, ¡perdón! que van a tener, o que va a llegar... en general, más a pedido de la mujer, que “necesita realizarse” como madre. También puede ser porque ambos lo desean, o lo “necesitan”, los varones también querríamos trascender como padres...
... no deberíamos usar a los hijos para darnos gustos... ¿o sí? ¿Existen derechos inherentes a los hijos?
Tener un hijo, criarlo, ayudarlo a desarrollar su potencial, puede constituir el acto de mayor entrega y desprendimiento de un ser humano o una pareja (amor), más todavía si llega más de uno... O puede ser “un gusto que nos daremos como padres” en determinado momento, según la conveniencia (egocentrismo)...
Es claro que una buena situación económica permitirá “muchos gustos”, y un mejor acceso a muchas cosas... pero no será lo que marque la FELICIDAD del hijo, ni la de los padres, ni la de la familia.
Claramente existen familias con pocos recursos, que son felices... y otras que tienen todo lo que necesitan, y hasta otras, a las que les sobra demasiado, que no logran una armonía y felicidad.
Al mismo tiempo, el nivel de consumo (que en muchos casos es considerado como una necesidad impostergable) ha crecido tanto, que muchas parejas eligen tener un solo hijo, “para poder darle todo lo que el hijo ‘necesite’” ... no solo en lo referente al “tiempo” de parte de los padres, sino también de bienes materiales (“que no le falte nada, como me faltó a mi”). Y ellos también, como padres, disponer de los recursos necesarios para determinados consumos que no están dispuestos a ceder... ni siquiera por un hijo.
Por ello, hoy surgen muy distintas opciones que se analizan mucho... sobre tener o no un hijo, o si tener más de uno.
Una vez más mencionamos el trabajo de investigación de la Universidad de Harvard sobre lo que conduce a la felicidad. Un estudio prospectivo de más de 80 años (¿el estudio más importante de la historia de la ciencia?), que muestra claramente que, contrariamente a lo que pensaban al inicio la mayoría de los reclutados para el estudio, no son los recursos o medios económicos quienes conducen a la felicidad, sino los buenos vínculos que aprendemos a desarrollar con quienes nos rodean...
Por lo tanto, a quienes más queremos, lo mejor que podemos desearles es que logren generar buenos vínculos con su entorno, principalmente el entorno más cercano.
¿Se aprende eso? ¿Cómo y dónde se lo aprende, principalmente?
Esto me disparó a comenzar esta reflexión, profundizando la búsqueda de algunos datos y de algunos otros análisis.
Howard Gardner, prestigioso neuro-psicólogo e investigador, formula la teoría de las inteligencias múltiples en 1983, desafiando el paradigma tradicional de una inteligencia única. Propone 8 formas distintas de inteligencia: lingüística, lógico-matemática, espacial, musical, corporal-cinestésica, naturalista, intrapersonal e interpersonal.
La inteligencia intrapersonal e interpersonal son las que predominan para generar los vínculos que tendremos con los demás, se las puede unificar como inteligencia emocional. Nuestro cerebro debe desarrollar las vías neuronales que active y potencie esta inteligencia emocional.
Algunos estudios científicos "de peso", para comprender desde donde nos posicionamos:
Un buen resumen sobre cómo se organiza nuestro cerebro social.
Bajo estas premisas y apoyados en estas bases científicas, alguien expresa que la madurez emocional es un camino de crecimiento personal: aprender a sentir sin rompernos, a amar sin depender y a vivir sin miedo.
La madurez no es solo un proceso de "crecer", sino de internalización; necesitamos a otros para que actúen como espejo y motor del desarrollo. Aprendemos quiénes somos al observar cómo reaccionan los demás ante nosotros. Los pares ayudan a etiquetar y validar emociones; sin ellos, el individuo carece de las herramientas para la “gestión emocional”.
El cerebro humano desarrolla circuitos específicos que solo se activan mediante la interacción. Las interacciones sociales tempranas proporcionan instrucciones clave para determinar cómo se desarrolla el cerebro.
La Teoría de la Mente es la capacidad de entender que otros tienen pensamientos y deseos distintos a los nuestros. Esta habilidad, crucial para la madurez, se desarrolla mediante el juego y el conflicto con pares entre los 3 y 12 años.
La madurez nace de la seguridad. Para que un joven se atreva a madurar y explorar el mundo, necesita saber que existe un "puerto seguro" al cual poder volver. El apoyo social (personas de confianza) es el factor que más ayuda a desarrollar la resiliencia; sin otros, los desafíos de la vida pueden resultar abrumadores en lugar de ser oportunidades de crecimiento.
Madurar implica ver las cosas desde la perspectiva ajena (empatía); se aplica en la capacidad de postergar el deseo inmediato en favor de un bien común o de una relación a largo plazo.
Alguien que crece solo puede volverse funcional en tareas técnicas, pero permanecerá en un estado de egocentrismo infantil permanente al no haber tenido que negociar nunca sus necesidades con las de otro. La "madurez humana" (entendida como juicio, empatía y regulación emocional) es un producto social que simplemente no se genera en soledad.
Con un hermano aprendes que no eres el centro del universo. Se negocia desde quién usa el control remoto hasta cómo compartir el afecto de los padres. Este "entrenamiento" desarrolla la capacidad de ceder, defenderse y buscar soluciones "win-win". La rivalidad fraterna es natural y saludable si se maneja bien, ya que enseña a lidiar con la envidia, los celos y la competencia, emociones que aparecerán inevitablemente en la vida adulta.
Los niños con hermanos disponen de herramientas naturales para desarrollar la capacidad de entender que las otras personas tienen pensamientos, intenciones y sentimientos distintos a los propios. Además, los hermanos crean una cultura propia (chistes internos, secretos) que les permite diferenciarse de la unidad parental, un paso crucial hacia la independencia emocional.
Mientras que la relación con los padres está marcada por la futura pérdida, la relación con los hermanos es, potencialmente, la más larga de la vida. En situaciones de estrés familiar (como una crisis, o un divorcio o pérdida de un padre), los hermanos sirven como amortiguadores emocionales, procesando juntos la realidad y brindándo seguridad mutua.
¿Y qué pasa con el hijo único?
No significa que no madure, sino que no dispone naturalmente de ese "laboratorio horizontal" (24/7), que llamamos socialización primaria. Entonces, en el mejor de los casos, buscará su reemplazo en otros espacios, como los primos, tíos (otros adultos), amigos, club o el entorno escolar, para compensar la falta de esa convivencia diaria con pares. El problema será que esos otros espacios resultarán temporales, asimétricos o estructurados. Obviamente se puede sobrellevar la situación, pero no existe un entorno/convivencia que sea igual a la de los hermanos.
La escuela está regida por normas y una supervisión distinta a la de los padres; además, allí el niño debe cuidar una “imagen social”, que no le preocupa frente a sus hermanos. No hay espacio para la convivencia "ociosa" donde surgen los conflictos que deben aprender a manejar.
En el club, actividades extracurriculares, o con amigos, el tiempo compartido es limitado y lo que principalmente evita es la obligatoriedad de tener que convivir después de las peleas, como sucede con un hermano, que es lo que realmente obliga a la maduración y la reparación del vínculo.
Los hijos únicos a menudo se van adaptando, y desarrollan sus propias formas de relacionarse con el mundo que los rodea.
En el desarrollo evolutivo entre 3 y 12 años, un hijo único tendrá experiencias distintas en comparación con un hijo que crece con hermanos. Entre hermanos están obligados a competir y compartir, negociar y resolver conflictos, aprendiendo a comprender diferentes perspectivas entre pares.
Los hermanos, a menudo, asumen diferentes roles dentro de la familia, con lo cual aprenden que cada uno es querido por quien es, más que por sus logros o por el lugar que ocupa. Lo viven en carne propia, y lo observan directamente en alguno de ellos.
El hijo único habitualmente tendrá ausencia de estos estímulos para su maduración, ya que crece en un ambiente donde las interacciones en el hogar son con adultos (relaciones asimétricas), no con pares de su misma edad con quienes debería navegar dinámicas de igualdad, conflicto y negociación.
Dado que la esencia humana es de madurar hacia lo social, la psicología del desarrollo describe esta situación como un aumento del riesgo del egocentrismo prolongado.
Desde la perspectiva de la maduración, si un niño no dispone de las herramientas que otorga la convivencia entre pares de forma intensiva entre los 3 y 12 años, puede resultarle más difícil la "descentración" (su capacidad de salir del egocentrismo natural de esa etapa). Según Jean Piaget, el niño debe pasar del egocentrismo a la capacidad de ver el mundo desde otra perspectiva. Sin hermanos que le obliguen a ver que "el otro también tiene hambre, también quiere ese juguete y también está cansado", ese proceso de descentración puede ser más lento, difícil y/o doloroso. Pueden presentar una mayor fragilidad ante la frustración social (sus interlocutores adultos suelen ser predecibles, por educación o por razones de lógica adulta, entonces cuando en el mundo real se encuentra con pares que no ceden, puede experimentar frustración al no tener entrenamiento en la negociación horizontal).
También pueden ser más rígidos en la propia evaluación de su identidad, al no haberse habituado a distintos modelos, o a la “corrección fraterna”, que en algunos casos puede ser cruel, pero en otros puede ser en la confianza de mucho amor mutuo.
Por consiguiente, el egocentrismo, en algunos casos puede no estar referido a actos voluntarios, sino a no haber desarrollado la capacidad de lectura de la postura del otro... lo cual puede dificultar los vínculos con los demás (familiares, amigos, pareja, equipos de deporte o de trabajo).
Todas estas “ausencias” pueden ir recuperándose con el tiempo, y algunas personas lo hacen de manera brillante; pero es importante recalcar que la etapa entre 3 y 12 años constituye para el desarrollo del cerebro lo que se ha llamado “ventana de plasticidad social”. Aprender después es más difícil, y no se “graba” de la misma forma. Se lo considera el período crítico de la descentración (salir del egocentrismo) y de la autorregulación, herramientas que serán fundamentales para la autoestima y para generar buenos vínculos con quienes los rodean.
En esa etapa el cerebro desarrolla las conexiones neuronales de la empatía, que necesita ser “entrenada”, caso contrario, de adulto será más difícil leerlo naturalmente.
A los 3 años los niños van aprendiendo a jugar en paralelo (cada uno en lo suyo, puede adoptar sus propias reglas), alrededor de los 6 a 9 años pasa a aprender a respetar reglas comunes... entre hermanos, esas reglas se negocian y re-negocian mil veces al día, hasta lograr consensos. Va pasando del yo al nosotros, y va valorando su capacidad de hacer cosas en grupo. Entre hermanos aprende fácilmente que a veces puede ser líder, y otras seguidor, sin que cambie su valoración como persona.
Al llegar a la pubertad, el cerebro se vuelve “más rígido” (el cerebro “limpia” conexiones que no fueron muy usadas), y se enfoca más en la identidad sexual y la pertenencia a grupos más grandes. Aprender a manejar conflictos recién en la adolescencia puede dejar más rencores o “cicatrices”. Aprender a convivir después de los 12 años es como aprender un idioma nuevo de grande, puedes lograrlo, pero tienes más chances de que se marque un "acento"...
Entre los 3 y los 12 años se desarrolla y entrena el “músculo” de la convivencia social.
Algunos padres reconocerán esta dificultad e intentarán suplir lo que puede haber faltado, pero es importante tener presente que los niños aprenden mucho más y mejor lo que somos como padres que lo que les decimos.
Puede resultar más difícil enseñar la generosidad de la empatía, el perdón, la comprensión, si cómo padre tomé la decisión de no tener más hijos por un tema de comodidad, de disponer más recursos (mucho peor, más difícil, si hubo algún aborto, y el hijo lo sabe... lo cual también le baja la autoestima, ya que puede pensar que no es amado en forma incondicional, porque si hubiera llegado en el momento que le tocó a su hermanito...). La mejor forma de aprender generosidad puede ser viendo a los padres sacrificando tiempo, sueño, recursos por él o un hermano... viendo cómo sus padres gestionan la llegada de cualquier “inconveniencia” con amor y aceptación.
En el caso del hijo único planeado, calculado, puede ser que el niño sienta que debe satisfacer expectativas de sus padres. Se cambia un amor incondicional, por un “amor por desempeño”... donde el bienestar personal de algún miembro de la familia está por encima del vínculo.
De hecho, la descentración (salir del egocentrismo) es una experiencia de renuncia, que es difícil de enseñar si uno no está convencido de ello y no predica con el ejemplo... nuestros hijos tienen muchas chances de ser nuestros espejos en muchos aspectos.
La caída brusca de la natalidad en nuestro mundo occidental debe hacernos reflexionar si no habremos estado transmitiendo una cultura donde predomina el yo antes que el nosotros.
Si bien este es un tema inagotable, me gustaría terminar analizando dos valores que no mencioné hasta acá que son más fáciles de aprender en una familia con muchos hermanos, y difíciles si no se practican: la AUSTERIDAD (el buen uso de los recursos) y la EQUIDAD (no distribuir en base a igualdad, sino dar a cada uno lo que cada uno precisa).
Dos virtudes de la voluntad, que deben ser aprendidas, comprendidas, ejercitadas y valoradas con ejemplos concretos... preferiblemente constantes.
miércoles, 21 de enero de 2026
20260120 Algunos conceptos del Cristianismo que me impactan... EL MANUAL DEL USUARIO
Empiezo por algunos cuestionamientos frecuentes:
- ¿El ser humano apareció/"llegó a ser" por azar, o fue creado?
- ¿El ser humano deambula en una "nubosidad" de incertidumbres azarosas, o su vida, la vida de cada persona, tiene un propósito?
- ¿Nuestros estados de ánimo, o cualquiera de nuestras reacciones, se deben a “reacciones fisicoquímicas” que están predeterminadas por las leyes de la física y de la química, y que suceden indefectiblemente en cada uno de nuestros organismos? ¿O todo está librado al buen uso o mal uso de una LIBERTAD intrínseca a nuestra racionalidad y voluntad, que nos fue concedida en esencia, y que nos constituye como seres humanos únicos e irrepetibles?
- ¿Interpretamos que somos simplemente un organismo que funciona fisiológicamente por una "energía universal" que se expande? ¿O podemos llegar a percibir que somos "algo más" que un simple cuerpo, como que en realidad habitamos nuestro cuerpo, como una forma de expresión de lo que llamamos un alma?
- Esa "alma" o espiritualidad de cada uno... ¿podrá constituirse por el mismo azar de la expansión de una energía universal? o ¿habrá un creador de esa "espiritualidad personal" bajo "reglas universales"?
- Si las reacciones fisicoquímicas que conocemos, y que algunos atribuyen a la evolución del ser humano (y del universo en general), se constituyen en leyes porque siguen determinadas constantes, determinados patrones que se repiten... ¿Por qué, entonces, cada ser humano (cuerpo y alma/espiritualidad) es único e irrepetible?
- A pesar de que cada ser humano es libre de usar su libertad como quiera, ¿entendemos que fuimos creados (o que llegamos hasta acá por azar evolutivo) con capacidad de reconocer el bien del mal? ¿Somos conscientes que constantemente elegimos sobre nuestras acciones, que podemos tener un "impacto voluntario" en, y según, nuestra actitud?
Cuantos interrogantes existenciales... y ¿cuántos más pueden agregar cada uno de ustedes que leen esto?
A pesar de haber nacido en una familia católica practicante, de haber recibido una fe que inicialmente no cuestioné, tengo una personalidad de NECESITAR razonar... Necesito DESCUBRIR que MIS creencias tienen fundamentos, sin los cuales no podrían ser “mis creencias”...
He cuestionado MUCHO mi FE... con los años fui descubriendo que mientras MÁS la cuestiono, encuentro MÁS respuestas, y que esas respuestas (por reflexión personal, por lecturas, por conversaciones/conferencias, cursos, retiros espirituales, por observar actitudes y formas de proceder... ayudado por TANTOS), cada vez “me cierran MÁS”... cada vez estoy más convencido... aunque siempre abierto a nuevos cuestionamientos (los considero necesarios, imprescindibles).
Una vez más, es necesario entender que la FE solamente puede ser racional (muchos interpretan, contrariamente, que "la fe" significa creer en algo que no tiene sentido o explicación). Pero, solo tenemos FE en aquello sobre lo que no podemos demostrar su origen o causalidad (si pudiéramos hacerlo, tendríamos certeza), pero que necesariamente debe resultarnos coherente, para poder ser creíble... Si no fuera así, instantáneamente dejamos de tener FE. Se trata de una reacción natural en cada uno de nosotros. Nadie podría tener fe en un sinsentido, en algo que no tenga una línea de razonamiento razonable.
Los ateos buscan ordenar su espiritualidad SIN un Dios, afirman que NO EXISTE. Los agnósticos afirman que es imposible distinguir entre la existencia o inexistencia de Dios...
Las religiones PROPONEN un orden para esa espiritualidad (considero que se equivoca quien pretende exigir, en lugar de proponer... en cualquier religión). Las personas religiosas son conscientes que deben vivir según determinados valores que los ordenan, bajo la premisa de que el orden conduce al equilibrio y la paz interior, en tanto el des-orden conduce al caos... Ateos y/o agnósticos ejercen sus libertades según el orden de la ética, o también pueden elegir vivir su espiritualidad en forma desordenada... similar a un supuesto "religioso" que elige desatender su religión (analizar en este caso, que si alguien no atiende a su religión, no ES religioso, por más que "lleve ese mote").
"Ser religioso" no significa cumplir con todo lo que propone una determinada religión, en todo caso, significa VALORAR suficientemente el intento de cumplir lo mejor posible. Entiendo algo similar respecto de ateos y agnósticos, que busquen seguir una guía de conducta basados en la ética, y aunque no siempre lo logren, lo más valorable será el intento por lograrlo... Por otro lado van aquellos que no se lo proponen, que no llegan, o no se permiten, valorar una situación de orden frente a una situación de caos... sean agnósticos, ateos, o religiosos (de cualquier religión).
Las enseñanzas de Jesús tienen que ver con cómo interpretar y seguir esa ETICA que todos los seres humanos, únicos e irrepetibles, coincidimos en reconocer en la interioridad de nuestra conciencia, lo que llamamos el Derecho Natural. Por eso, cualquier persona que no pudo conocer a Jesús, o que, pudiendo conocerlo, elige no hacerlo, puede voluntariamente, siguiendo la ética de su conciencia, comportarse de una forma similar a quien elige atender a las enseñanzas de Jesús de Nazaret.
Y nos dejó los EVANGELIOS, donde no encuentro ningún dilema humano que no esté contemplado. Además, me resulta impactante que Jesús, agonizante en la Cruz, diga: “todo se ha cumplido”.
Luego de esta larga introducción, intentaré ejemplificar algunas de las enseñanzas de Jesús, que insisto, a veces pueden parecer de interpretación sutil, pero que entiendo pueden ayudarnos a convivir mejor por amor (que finalmente ES lo que Jesús vino a enseñar, y que ES lo que busca este famoso MANUAL DEL USUARIO que nos dejó)... al menos siento que me ayudaron a mí, considero que forman parte de mi maduración en la FE.
Escuché un audio muy bueno de un colega médico español que admiro como divulgador de buenas reflexiones, el Dr Mario Alonso Puig, y ello me disparó la motivación a escribir este ensayo de hoy.
Lo primero que me surge manifestar es que en muchas ocasiones viví mi religión como una coherencia racional (para analizar y discutir sobre ello, con otros, en abstracto), más que como una VIVENCIA diaria, que se encarne en forma concreta en mi persona y en mi relación con los demás.
Entiendo que nada está de “relleno” en los Evangelios, pero hay momentos que me resultan como “más trascendentes” que otros. Los dos “más centrales” serían cuando Dios, por amarnos TANTO, elige hacerse Hombre en una sencilla familia, como cualquiera de las nuestras; y cuando Jesús/Dios, por amarnos TANTO, acepta Su pasión y muerte en Cruz, y vence en la Resurrección.
En el medio sucede la vida pública de Jesús, donde hay permanentes reflexiones, muchas en forma de parábolas, y donde se incluye el llamado "sermón de la montaña", que tiene incorporada una enumeración que conocemos bajo el nombre de LAS BIENAVENTURANZAS. Esas famosas bienaventuranzas son recomendaciones directas (no reflexiones en forma de parábolas), que inicialmente me parecían “impracticables”, como si Jesús nos hubiera dejado “ejemplos extremos” como guía... pero inalcanzables para los mortales comunes como nosotros...
Me gustaría compartir mi maduración sobre esas bienaventuranzas (que clara la tiene Jesús... lo explica muy claro, pero sólo lo vemos, lo interpretamos, cuando nos lo proponemos... no es si puedo, es si quiero... actitud), donde Jesús hace una reflexión profunda de la verdadera felicidad, según un nuevo orden de VALORES del reino que Él propone:
• 1) Felices LOS POBRES DE ESPIRITU. ... porque de ellos es el reino de los cielos.
Claramente no se refiere a la pobreza material (no está hablando de lo que nosotros habitualmente comprendemos como riqueza o pobreza), sino a aquellos que logran liberarse de su ego personal, como eje de su existencia (todos vamos en ese camino, con altos y bajos). Interpreto que se refiere a quienes reconocen su propia finitud, y que descubren que necesitan complementarse en el amor (como riqueza espiritual) por los demás... y a través de ellos (o sea del prójimo), complementarse con el amor de Dios Mismo. Primero necesitamos reconocer nuestra pobreza, nuestra sencillez... allí comienza la humildad de la FE, que se continúa en el crecimiento del amor.
• 2) Felices LOS QUE LLORAN. ... porque serán consolados.
De ninguna manera se refiere a sufrir por el solo hecho de sufrir (podemos reflexionar sobre ¿porqué habrá quedado registrado que el propio Jesús, como hombre, le pide a Su Padre Dios si puede no pasar por esa tremenda Pasión que se le viene... "si es posible apartar de Mí ese cáliz, pero que no se haga Mi voluntad, sino la Tuya"? ... parece que, en el plan de lo que Dios quería hacernos ver, eso era importante) ... y también da a entender que no todo sería fácil (habrá que tomar decisiones, habrá que elegir). Entiendo que este mensaje implica que hay una bendición sobre los sacrificios (de sacrum-facere = hacer santo algún esfuerzo) que asumimos por amor. ¿Qué entendemos por CONSUELO? No se trata del consuelo de la “distracción”, de desviar la mirada hacia otra cosa, sino aquel del verdadero sentido del amor, que permite comprender y re-significar... El entender que podemos ser lastimados o sacrificarnos, pero que eso mismo abrirá “otras puertas” que le dará sentido y nos fortalecerá. Seguramente nos conectará mejor con la compasión y con lo sagrado... Sagrado que no solo está directamente dirigido a Dios Mismo, sino también en nuestra relación con todos los demás, en tanto y en cuanto todos fuimos creados a imagen y semejanza de Dios.
• 3) Felices LOS MANSOS. ... porque heredarán la tierra.
La mansedumbre no es debilidad, sino fuerza bajo control, sin violencia. La extraordinaria capacidad de no reaccionar desde el ego herido y el deseo de venganza. Quienes buscan controlar desde el sometimiento, la imposición, la guerra, no heredan nada verdadero, no terminan logrando nada en su propia interioridad, quedan con un vacío que no pueden llenar. En cambio, los mansos, quienes logran conquistar su propio ego, logran conquistar "la tierra", porque conviven en PAZ con ella... no necesitan poseerla para disfrutarla, ni controlarla para sentirse seguros, simplemente son parte de la tierra, viviendo en armonía con ella.
• 4) Felices los que tienen HAMBRE Y SED DE JUSTICIA. ... porque serán saciados.
La justicia divina no está relacionada a la venganza, ni a la negociación (te doy o te quito, porque esto o aquello) como muchas veces se interpreta. Dios es infinitamente Justo al concedernos lo que nosotros elegimos: acercarnos a Él o alejarnos de Él. La justicia de Dios está relacionado a la búsqueda de lo bueno, y ojalá yo pueda tener hambre y sed de esa justicia... porque cuando pedimos estar cerca de Dios, nos devuelve el infinito... en paz interior.
• 5) Felices LOS MISERICORDIOSOS. ... porque ellos alcanzarán misericordia.
La misericordia cambia el mundo. Quienes tienen compasión por los demás, y además saben pedir perdón y perdonar, son los constructores de un mundo mejor, con una mejor con-vivencia. Resulta más fácil tener compasión con quien previamente tuvo compasión con nosotros, lo difícil es dar el primer paso. Pero Jesús nos lo enseña como algo CENTRAL, ya que cuando nos enseña a orar a Su Padre (en el Padrenuestro), nos dice que le pidamos al Padre que “perdone nuestros pecados, ASÍ COMO nosotros perdonamos...”... ni un poco más, ni un poco menos... justicia infinita para los misericordiosos.
• 6) Felices LOS LIMPIOS DE CORAZON. ... porque ellos verán a Dios.
Transparencia de intención... cómo dice Jesús: “... que tu si sea un si, y que tu no sea un no...” Ser coherentes, ya que ello lleva a la confianza. Lograr ser señores de nosotros mismos, para que de esa forma se manifieste nuestra integridad de intención como la mejor actitud para generar confianza en los demás, y así acercarnos a Dios. Cuantas veces Jesús nos pide que seamos como niños, como tratando de evitar esa "negociación o doble intención" que puede ir apareciendo a medida que vamos creciendo... cuidar/proteger nuestra transparencia, nuestra confiabilidad... ¿puede haber algo mejor que resultar CONFIABLE frente a los demás? (aunque cueste... por supuesto que cuesta, ¡y mucho!)
• 7) Felices LOS QUE TRABAJAN POR LA PAZ. ... porque ellos serán llamados hijos de Dios.
La paz no es “gratis”, implica cercanía con los demás y compromiso por la justicia. Es lo que llamamos CARIDAD (siempre asociado a la reconciliación), que no se refiere exclusivamente a un gesto hacia un pobre, sino que es la expresión del amor cristiano, con el compromiso que sea necesario y la búsqueda de la justicia que demande la situación. Lleva un premio, wow ¡qué premio! ser considerados hijos de Dios... o sea, se trata de lo que Jesús vino a enseñarnos para ser verdaderos hijos de Dios, creados a Su imagen y semejanza. Trabajar por la paz ES amar.
• 8) Felices LOS PERSEGUIDOS POR CAUSA DE LA JUSTICIA. ... porque de ellos es el reino de los cielos.
Se interpreta que se trata del mismo "premio" que la primer bienaventuranza, ya que es cómo que cierra el círculo. En todos los casos, el premio es el mismo: estar cerca de Dios; y quien eso desee, en este caso manteniendo su defensa de la verdad, aun cuando sea perseguido, como manifestación de su amor a Dios, será "recompensado" con creces.
A diferencia del “mundo”, que nos pide buscar el poder económico y el del sometimiento, acumular más que los demás, mantenernos arriba en la pirámide del mando... Jesús propone encontrar tu verdadero poder en la humildad, encontrar tu libertad en soltar el hecho de pretender controlar, encontrar tu grandeza en el servicio a los demás. Y nos da el ejemplo como verdadero hombre...
El “mundo” te propone cerrarte en vos mismo, nunca muestres debilidad, no confíes... mientras que Jesús te dice con ternura infinita, y firmeza, que te abras, que no temas a tu vulnerabilidad, que confíes en algo MÁS grande. Y nos da el ejemplo como verdadero hombre...
Estas enseñanzas no eran una simple etiqueta de "recomendaciones morales a tildar", sino un cambio de paradigma de cómo interpretamos nuestra vida, el sentido de la misma... que cosas nos conducen a la paz espiritual, a la plenitud.
Jesús hablaba de un REINO...
Nicodemo, un buen fariseo que busca conocer a Jesús, cuando se encuentran en la oscuridad de una noche (ya que no se animaba a ser visto en esa actitud a plena luz del día), le dice: “Maestro, eso de pretender instalar un 'nuevo reino' tiene a todos nerviosos...”.
Nicodemo no puede creer cuando Jesús le explica que no busca conquistar/dominar ningún reino de este mundo, sino ayudarnos a conquistar nuestra alma, nuestra conciencia, venciendo al pecado.
No se refería a un reino a conquistar a futuro, sino un reino para ser vivido ahora, en nuestra vida terrenal. Conquistar el reino del amor, dentro de cada uno de nosotros.
Dicen que las primeras comunidades cristianas lo entendían de esa forma, y eran reconocidas por los “externos” con la expresión: “miren cómo se aman entre sí”.
Proceder desde el amor, el servicio y la confianza, en lugar de desde la negociación, el ego y el miedo... por el solo hecho de sentirnos amados y cuidados por un Dios Padre que nos transmitió la DIGNIDAD de ser Sus hijos.
¿Cuántas veces vivimos, o vemos a otros que viven... como “esperando que sucedan determinadas cosas para recién allí empezar a ser ¿felices?...”? y vivimos postergando nuestra felicidad.
Jesús nos enseñó a mantenernos serenos interiormente en medio de cualquier tormenta externa... y la frase que más se repite en los Evangelios es “no tengáis miedo”.
¿Cuánto, cuánto, cuánto, cuánto tengo que seguir aprendiendo y mejorando, intentando que todo esto se me haga carne de verdad, que todas estas ideas y conceptos pasen a ser obras de vida, y dejen de ser reflexiones que “endulzan” mi intelecto?
Necesito ayuda...
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