Si bien está planteado como para el “matrimonio cristiano”, entiendo que aplica a todas las parejas, de cualquier creencia, o sin creencias, ya que habla de fundamentos.
El libro tiene una estructura singular...
Se trata de una niña que se hace preguntas sobre el matrimonio, y "viaja a través de la historia" para buscar respuestas... conversando con personajes históricos que fueron referencia por alguna razón...
Comparto algunas notas que fui tomando, con algunos agregados míos:
La protagonista comienza dirigiendo sus preguntas al matrimonio Saint-Exupery... con quien tiene sus primeros diálogos "imaginarios"...
- El matrimonio tiene su “razón de SER” en sí mismo, no en teorías. Un misterio que es posible de ser vivido maravillosamente, sin saber leer ni escribir… solo se necesita estar abiertos al amor.
- ¿Será el matrimonio algo bueno en sí mismo, o tendrá cosas buenas y malas que se “compensan”?
- Un concepto a analizar: “en el amor, gana libertad quien la entrega” (¿será cierto?)
- Estar rodeados de semejantes, y sentir que somos especiales para alguien, nos hace ÚNICOS.
- La duda: ¿casarse quita libertad, te esclaviza…?
RESPUESTA: “los vínculos no esclavizan”.
El zorro del libro “El principito” nos explica que “domesticar” ES “crear lazos”. Un zorro salvaje es igual a cualquier otro zorro, pero cuando es domesticado, ambos, el domesticador y el zorro, pasan a ser únicos.
Los hombres ya no quieren ocuparse de “crear lazos”, porque para eso se necesita paciencia… se necesitan hábitos, ciertos ritos que nos unen especialmente… y que hacen que todo el resto de las personas “no sean únicas”, por más que, circunstancialmente, puedan ser especialmente bellas/atractivas... Una belleza vacía… no podría morir por esa persona bella, pero sí podría hacerlo por “mi mujer”, porque ES única… pero PARA ESO hay que crear lazos… PACIENCIA.
Si bien el matrimonio equivale a un lazo, a esposarse,
y algunos piensan que eso quita libertad...
La realidad es que los lazos PERMITEN la libertad
(¿será cierto?)
Los vínculos GENERAN libertad:
Muchos interpretan que quienes tienen más poder (poder de hacer lo que quieran… aún a riego de afectar a otros), tienen más libertad… bajo esa premisa, el rey, el dictador serían los más libres del mundo (aunque puedan estar aislados… yo, yo, yo, yo).
La realidad es que “el valor de las personas” está en las relaciones que establecemos (incluido el rey, que puede generar buenos o malos vínculos con los demás), más que en el poder de afectar a otros.
Una piedra aislada puede no decir nada, pero formando parte de la majestuosidad de una Catedral, pasa a ser hermosa. Formar parte de algo, vínculos... mientras más fuertes, mejor.
El hombre se equivoca cuando interpreta que será feliz afirmando su independencia, cuando, en realidad, el río es MÁS bello cuando atraviesa el imperio y “nutre nuestros rebaños, es sangre de nuestras llanuras y guía de nuestros navíos”.
Pero muchos, rechazan la posibilidad de ser trascendidos (porque exige compromiso y paciencia), prefieren contemplarse a ellos mismos como camino, como meta y como fin. Se interesan solo en lo que LES sirve, en lugar de intentar SERVIR en un proyecto más grande/trascendente... y ser parte de él.
La libertad necesita de la verdad, y la verdad es que el yo aislado y ensimismado no es la mejor versión del yo que puedo ser.
El vínculo con otro te ayuda a descubrir, valorar y realizar tu verdadero potencial y trascender.
O sea, alguien es más “SI MISMO” cuanto más “relaciones/vínculos” tiene. El árbol necesita raíces que lo vinculan/atan a la tierra, pero que le permiten crecer y VIVIR.
Si fuera posible medir la CALIDAD de un hombre, debería estar relacionado a la cantidad y calidad de sus vínculos. Las personas que no viven sus vínculos, no solo encierran egoísmo, sino que se mutilan a sí mismos.
LOS LAZOS NO ESCLAVIZAN:
La creación de un lazo muy profundo conduce a pedir matrimonio, cuando eres capaz de amar a alguien por encima de todo lo demás… cuando puedes liberarte de todo por amor, y elegir, LIBREMENTE, con quien compartir tu vida.
“Amar por sobre todas las cosas”.
Eres libre porque estás por encima de todas las cosas. Alguien es libre cuando puede amar por sobre todas las cosas. La primera necesidad del hombre para ser MÁS él mismo, MÁS libre, MÁS feliz.
De allí, de ese concepto, proviene el primer mandamiento de las tablas de Moisés de “amar a Dios por sobre todas las cosas”.
Cuando no amo de esa forma a mi esposa, me siento ahogado, atado por ella… y me surge la idea de “buscar 'liberarme' en otro lado”... ¡¡¡cuanta confusión!!!
Cuando el remedio es sencillo, aunque MUY costoso por el compromiso que exige: volver a domesticarnos (recrear los lazos).
El GRAN problema es cuando se vive el matrimonio como una negociación, una especie de “pacto social” (Rousseau): “renuncio a parte de mi libertad para vivir contigo -tener con quien convivir-… un cálculo en el que pierdo algo para ganar algo.
Sin embargo, la realidad es que “quien logra ser lo que ES EN ESENCIA, termina siendo lo más libre que puede ser”.
Un misterio que puede ser fácilmente interpretado con el corazón, aunque pueda ser difícil explicarlo con palabras. Lo esencial puede ser invisible a los ojos.
La libertad NACE cuando el yo se entrega al TÚ, porque entonces se asume la esencia en que fuimos creados, en la búsqueda del amor.
Los cristianos creemos que LA FORMA de Dios es aquella que conocimos EN Jesucristo.
Su vida ES entrega por el querer del Padre, y entrega por los hombres, para darnos nueva vida.
La forma de Dios ES la ENTREGA,
mientras más generosa y plena es la entrega,
se es más “uno mismo” …
se es más libre.
Sin embargo, cantaba SABINA (representando a tantos...):
“El matrimonio es una invención social, como las fronteras y las banderas. Estoy ferozmente en contra… los papeles solo empapelan”.
Sabina se pregunta: “¿el amor es una estrella con luz propia para el resto de la vida, o es un tubo de neón que se agota y puede cambiarse por otro?”
“Procura evitar amar de verdad, para no sufrir…”
“En sus poemas aletean fuerzas como el engaño y la venganza… siempre con sabor a frustración”.
La experiencia de quienes se manejan/manejaron de esa forma (negociar su conveniencia, sin entregarse al amor) parecería decir que en cada nueva relación, cuando se trata a las mujeres como luces de neón, después se descubre que eran estrellas… y eso duele, y el dolor quita libertad.
Entonces Sabina volvía sobre el tema: “... trato de buscar el equilibrio entre la lealtad y hacer cada uno lo que quiera…”.
Negociar para lograr mi conveniencia: egocentrismo... VS... entregarse plenamente: amor.
¿Cuál de las dos opciones resultará mejor... o en mayor LIBERTAD?
A pesar del éxito de Sabina, una reflexión serena nos lleva a la certeza de que no inventamos el amor verdadero, no se trata de un invento social… pero algunos interpretaron, erróneamente, que en ese "invento" se perdería la libertad.
Es fácil comprender que cuando uno se compromete, algo cambia en la vida. Libremente elegimos relaciones, que cuando afectan lo más íntimo de nuestro ser, nos transforman.
Por la libertad del SI, se establece un vínculo que te trasciende.
Pero no funciona con solo querer que funcione… debe amarse de acuerdo con el amor VERDADERO. El matrimonio debe realizarse como lo que ES el matrimonio mismo... no hay otra opción para que "salga bien".
Una pareja debe adecuarse al misterio del matrimonio, y no el concepto de matrimonio a los “caprichos” de una pareja.
El vínculo no es un invento, lo que sucede entre quienes se aman y desean vivir el uno para el otro ES MUY REAL desde el inicio del hombre… una “atadura” que ellos mismos crean. Se vinculan por la fuerza unitiva de la ENTREGA, y dejan de ser dos para ser una sola carne.
Para que haya vínculo debe haber libertad, consentimiento libre.
El matrimonio es fruto del amor pasado, expresión del amor presente, y compromiso futuro. Se casan porque se amaron y se aman, pero principalmente, se casan PARA amarse más.
La ESENCIA única y especial del matrimonio es anterior a cualquier traje cultural (el matrimonio es anterior a los papeles). El matrimonio pertenece a la naturaleza del hombre.
Dos formas de unión:
1- el “yo” predomina sobre la unión, y establece formas y condiciones que regulan la convivencia.
2- hay una forma ancestral de unión, donde predomina la entrega del amor por el otro.
En el primer caso, cada uno en la pareja pretende organizar “la unión” a su medida (a la carta), y pueden chocar con pocos medios para reparar (porque predomina el enfoque en sí mismos); en el segundo la pareja se adapta a una forma de relación, donde el matrimonio tiene su ADN propio: unión libre y liberadora basada en el amor (entrega por el otro... buscando la felicidad del otro, encuentro la mía).
PROBLEMAS Y MISTERIOS
Es interesante entender que en la vida se nos presentan problemas y misterios.
El problema es externo a mí, y se resuelve con técnica.
El misterio es interno a la persona, y además ella está implicada… no lleva una solución racional preestablecida. No se resuelve con la técnica, como puede ser en el caso de un teorema, donde siempre existe la misma solución para el problema.
El matrimonio es un misterio... un misterio que debe intentar comprenderse y resolverse con el corazón. Tenemos las herramientas, pero necesitamos agregar compromiso y predisposición... el premio puede ser el más grande (la felicidad), pero hay que ganarlo con la ACTITUD.
Hasta acá podemos ir afirmando lo siguiente:
- el matrimonio es algo bueno en sí mismo. Debe vivirse en libertad.
- No es una imposición social. Es como ES en sí mismo, aunque no existiera ninguna sociedad y solo hubiera una sola pareja.
ADÁN y EVA. El arjé del matrimonio (arjé = el inicio).
“Hagamos al hombre a imagen y semejanza. Varón y mujer los creó.
Creced, multiplicaos, llenad la tierra y sometedla”.
Eva: “solo nosotros vivimos la época de oro del matrimonio“.
Los misterios no se pueden explicar con teorías matemáticas… como todas las ideas importantes y vitales.
Adán: “sería un error pensar al mundo, creado por Dios, como algo “fuera” de Dios… como algo que hubiera quedado “externo” a Él, y de lo cual se desentendiese. Como si lo hubiera hecho una máquina... NO, la creación es la obra de un Ser personal ("obra de autor", como por ejemplo: la música).
Quien contemple al hombre, de algún modo debería reconocer a su Creador.”
“Sin embargo, Dios expresó la mejor imagen de Sí Mismo, pluripersonal (trinitario), en el matrimonio.”
Adán solo y Eva sola eran imagen y semejanza de Dios, pero “Adán y Eva” (unidad de dos) en comunidad de amor, reflejan de manera MÁS explícita a ese Dios Creador que ES amor (que en esencia ES Trinitario).
San Juan Pablo II: “el hombre llega a ser imagen de Dios no tanto en el momento de soledad, CUANTO en el momento de comunión”.
Cada persona, como imagen de Dios, está LLAMADA a la comunión… en el caso del varón y la mujer en el matrimonio, incluye la comunión corporal de la sexualidad.
“El matrimonio refleja algo que lo trasciende, debiendo ser IMAGEN de Dios en esa `uni-dualidad` de los esposos que se hacen una sola carne creadora”.
Con la sexualidad, Dios estableció otra llamada hacia el ENCUENTRO.
La creación estuvo concluida cuando Adán y Eva se unieron en una sola carne creadora. En ese momento, la imagen de Dios ya estaba totalmente encarnada en la materia.
La atracción sexual es un DON de Dios, donde la sexualidad se ordena al proyecto amoroso de Dios.
¿Podemos intentar comprender la diferencia entre la mirada que admira, de la mirada que desea?
Encuentro 🆚 posesión.
El corazón que admira la comunión se separa de la mirada que desea y pretende utilizar, la mirada que cosifica al otro.
No es que el matrimonio sea el lugar “lícito” para la unión carnal, sino que conlleva el privilegio de unirse… porque, por el contrario, hasta se puede “cosificar” a la propia esposa o esposo.
Es tremendamente triste (y realista, debido a nuestra libertad) que la manifestación de mayor plenitud de la vida divina pueda ser pervertida y usada del modo que divide, que prostituye, que degrada a la otra persona.
BALDUINO y FABIOLA (reyes de Bélgica del siglo XX, ejemplo de matrimonio cristiano… donde Balduino escribe: “de adolescente descubrí que Dios me y nos amaba en la persona de Jesús, que si nosotros lo aceptábamos, podíamos tomar a Dios como padre y a la Virgen María como madre”).
“Sigo siendo el mismo hombre débil…
pero ya no me desaliento,
porque me siento amado en forma incondicional“.
Ante una pregunta sobre el matrimonio/divorcio, Jesucristo hace referencia al proyecto original de Dios sobre la unión conyugal: “El varón dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer en una sola carne. Que el hombre no separe lo que Dios ha unido.”
Esta respuesta RESUME la VIDA NUEVA que propone Jesús respecto al matrimonio. Rescatando la idea original del matrimonio, buscando romper con la degeneración de la historia.
¿Es nuestro matrimonio imagen y semejanza del amor que ES Dios?
O en el caso del hombre nuevo, después de Jesús, ¿es nuestro matrimonio imagen del amor de Jesús por Su Iglesia?
Redimir = hacer nuevas las cosas.
¿Qué es el matrimonio SACRAMENTAL?
El matrimonio como testimonio misionero de Dios:
“Los casados están LLAMADOS a que,
a través de cómo sean ellos en forma visible,
se vea cómo ES el Dios ‘invisible’”.
Dios es el origen de todo principio de vida, de toda relación creadora, de toda libertad y de toda la existencia.
Como no podemos conocer como era la época dorada del matrimonio de Adán y Eva, Jesús/esposo nos muestra el amor que debe existir hacia Su amor, la Iglesia (un amor SIN límites, confirmado en la pasión).
Dios no nos enseña cómo debe ser el matrimonio de manera “informativa” … sino de manera formativa, de forma que se nos haga carne… debemos exponernos a la Luz de Dios, que no solo nos ilumina, sino que debemos permitirle que nos BRONCEE.
Es necesario exponernos… y PACIENCIA.
Que además de informar, nos forme y nos transforme.
Los cónyuges no están llamados a cumplir preceptos, sino a vivir la vida matrimonial en ESENCIA (amar de manera tal que se vea EN ellos lo que es Dios… entregarse, cada uno darse POR el otro).
Según San Pablo Dios nos ha UNGIDO, por lo cual, los bautizados tenemos el Espíritu para unirnos entre nosotros COMO se une Cristo a Su Iglesia.
Oración esponsal sacramental escrita por Balduino:
“aumenta en mí el amor que viene de Ti para ella.
Cólmala de Tu santidad y Tu paz.
Enséñame a amarla con ternura,
aceptando sus ritmos y su manera de organizarse y de pensar,
que no son necesariamente los míos,
a aceptar sus contradicciones.
GRACIAS por haberme confiado este tesoro…
y GRACIAS por mostrarme Tu amor a través de ella,
en forma silenciosa y activa,
fuerte y tierna a la vez”.
Los cristianos CONFIAMOS en lo que llamamos GRACIA SACRAMENTAL:
Cómo que el Espíritu Santo nos acompaña y nos ayuda a ser MÁS ese matrimonio esencial que estamos llamados a ser y que nos plenifica de felicidad.
Sin embargo, muchos se casan y sus matrimonios no son “nuevos”, como Cristo nos enseñó en ese amor incondicional e ilimitado a Su Iglesia… se va constituyendo como ambos cónyuges lo van haciendo… y pueden aparecer vicios de ese matrimonio desgastado por “el mundo” que Cristo vino a redimir, predominando egoísmos, riñas, separaciones…
En realidad, eso sucede tanto en matrimonios cristianos como en los no cristianos… Cristo/Dios, SOLO PUEDE conceder la gracia (Su Espíritu) a quien lo desea… abiertos a un proyecto de amor común, abiertos a la vida, a la fidelidad entre ellos y con un plan eterno de confianza mutua.
TERTULIANO (converso del siglo II)
Carta a su esposa (año 199):
“¿Cómo podré describir la felicidad de este matrimonio?
Dos fieles UNIDOS en una única esperanza, un solo deseo, respeto y servicio.
Hermanos y colaboradores sin diferencia entre carne y espíritu. JUNTOS se arrodillan y oran, ayunan y se instruyen, se exhortan y se confortan.
Sin secretos, con la misma dignidad, iguales en la persecución y en la consolación.
La limosna no genera conflictos, la convivencia cotidiana no conoce impedimentos.
Compiten en servir mejor a Dios, Quien les manda paz. Dónde está Él no hay lugar para el mal.”
ELOÍSA Y ABELARDO (filósofo medieval)
¿Hay un matrimonio natural y otro religioso?
Cuando se injerta un árbol de pera con otro de manzana, se genera un híbrido que no da algunas manzanas y algunas peras, por el contrario, da un producto nuevo.
De la misma forma, el bautismo nos transforma en hijos de Dios, lo cual impregna todo nuestro ser (no se trata de un añadido) … en cada hecho en el que pasamos a participar a partir de allí, lo hacemos como hijos de Dios. El amor MÁS fructífero y creativo es el de los esposos, allí se plenifica la imagen de Dios en los hombres.
¿Es necesario que lo certifique un tercero? ¿El estado, otro hombre, o la Iglesia?
El hecho de casarte ANTE alguien, no significa que ese alguien te case.
Solo pueden casarse LOS QUE SE CASAN. Son los propios contrayentes quienes administran en sacramento.
La decisión de entrega total, en su ser masculino y femenina, debe ser personal y libre… para SER un matrimonio, se unen en una sola carne.
Luego, institucionalmente denominamos matrimonio civil o religioso/”de la Iglesia”, a quienes cumplen con temas de organización interna de esas instituciones.
En esencia, solo quienes se casan son los ministros de su sacramento.
Cada institución, frente a la cual cada pareja matrimonial desee ser reconocida, tendrá sus formalismos (ej: el estado o la Iglesia).
Por lo tanto, puede haber algún matrimonio verdadero no reconocido por alguna institución; de la misma forma que alguna institución reconozca un matrimonio que, en esencia, no lo sea.
Al mismo tiempo, también en esencia, TODO lo que hacemos los cristianos bautizados, lo hacemos EN y CON Cristo. Por eso los cristianos nos casamos EN la Iglesia.
El matrimonio cristiano busca adoptar en su vida la actitud de entrega de Cristo/esposo hacia la Iglesia/esposa.
CUESTIONES PRÁCTICAS
Muchos postulan que, respecto al matrimonio, “con los tiempos que corren, la Iglesia parecería estar ‘anclada’ en la Edad Media… muy anticuada”.
Mientras tanto, al mismo tiempo, todos sabemos que hay enseñanzas que son universales, y que no dependen de épocas, costumbres o modas…
Hay verdades que las comprendemos más fácilmente con el corazón que con la razón. Ej el valor de cada persona, la dignidad de la sexualidad, las exigencias del amor pleno…
Un buen proceder en estos temas será vuestra sabiduría:
“No les preocupen demasiado las leyes ‘modernas’, ES la belleza de vuestras vidas la que debe regir las leyes, y no las leyes regir las costumbres”.
CUIDADO:
Que no se te olvide el matrimonio original (de Adán y Eva), y la redención sobre como ama Cristo a Su Iglesia, porque fácilmente puedes perder el norte en la vivencia diaria del amor, la sexualidad, la procreación humana y la defensa de toda vida… en definitiva, en el matrimonio ESTÁ EN JUEGO LO MÁS GRANDE DEL HOMBRE.
¡Que todos descubran LA verdad en nuestra forma de vivir!
Según donde queramos ir debemos recorrer un camino u otro.
La Iglesia promueve un camino de unión enamorada, respetuosa y fiel,
que madura rejuveneciendo la idea original de Dios sobre el matrimonio.
Al pragmatismo del hombre de hoy le cuesta aceptar un matrimonio TAN bello como el basado en la comprensión, consuelo, compañía, unión, fidelidad, perdón sin cansancio, cariño, sexualidad generosa, servicio… hasta la cruz si fuera preciso. Parece un imposible, resulta difícil admitir que sea posible TANTA belleza. ¿Una mitología irracional para “el mundo”?
¿Será posible que los cristianos puedan aparecer como unos reprimidos, por privarse de tantos “placeres”?
Cierta vez preguntaron a San Juan Pablo II si el cristiano de hoy puede vivir el noviazgo y el matrimonio que propone la Iglesia de Jesús. El entonces papa respondió, a su vez, con otra pregunta:
¿de quién hablamos?
¿del hombre caído, o del hombre redimido?
El hombre caído tiene una mirada corta, en la que predomina el placer.
El redimido, aun con posibles nuevas caídas, pero con la esperanza de lograr lo mejor con la ayuda de Dios, busca una mirada más sabia, atemporal, donde predomine la búsqueda de la verdadera felicidad.
Será un error si se lo mira sólo como una verdad teórica, sin compromiso de vida… sino que debe ser enfocado como una interesante premisa lógica, dependiendo “dónde” nos apoyamos para la intención del logro de nuestros objetivos... que CAMINO elijamos seguir.
A veces se interpreta a una Iglesia amenazante… “si haces esto, o no haces aquello…”
El matrimonio es anterior a la Iglesia, y ES lo que ES a pesar de ella. La iglesia solo busca defender verdades según una coherencia que conduzca hacia un fin. No debería imponer, solo advertir y ayudar a buenas reflexiones.
A pesar de todas las apariencias, el mensaje cristiano SIEMPRE busca ser de alegría y no de amenaza… aunque pueda malentenderse.
A veces cuesta entender la diferencia entre un problema que requiere ser resuelto, de un misterio que podemos intentar conocerlo, aceptarlo y encauzarlo.
El ser humano, creyente o no en un Ser Superior, reconoce que hay problemas y misterios.
También entendemos que existe la dureza de corazón… entre no creyentes y creyentes.
PABLO VI y LAS RELACIONES SEXUALES abiertas a la vida (humanae vitae)
“un aspecto fundamental de la vida personal, conyugal, familiar y social de hombre”.
El AMOR existe. El cuerpo humano no es solo carne. El sexo no es solo biología. La configuración del amor conyugal es la de darse por completo.
¿Se puede separar lo material de lo espiritual en la sexualidad?
La sexualidad humana no es solo biología, ES misterio y GRANDEZA, la expresión carnal del espíritu, que se hace uno con la carne y se expresa.
En distintos momentos de la historia, la Iglesia se opuso a algunos enfoques de los hombres/sociedades sobre algunos misterios, que impedían apreciar la BELLEZA del hombre como creatura:
- ante la esclavitud, la Iglesia grita ¡NO!
- ante la consideración infrahumana de nativos con menor desarrollo tecnológico, la Iglesia grita ¡NO!
- ante el asesinato del no-nacido, la Iglesia grita ¡NO!
- ante un abuso de la burguesía sobre los obreros, la Iglesia grita ¡NO!
- AHORA, ante la DES-humanización de la sexualidad humana, la Iglesia grita ¡NO!
La sexualidad debería ayudar al varón y a la mujer a salir de su aislamiento y egoísmo abriéndose al otro, para complaciendo al otro en ayudarlo a llegar al éxtasis temporal de la unión carnal, se eleven juntos en la alegría y en el AMOR.
La sexualidad, según como la llevemos a cabo, puede resultar en unión plena y sublime, que resulte una pre-gustación del amor pleno, infinito.
Esto puede malograrse si en el acto sexual, la entrega por amor se reduce solo al placer carnal egocéntrico, o a la manipulación de este, por alguno de los miembros de la pareja.
Cada persona que compone una pareja comprende la diferencia entre los extremos de la entrega y la manipulación, que pueden suceder durante el acto sexual… Todos “navegamos esas aguas”, a veces más cerca de una “orilla”, otras veces más cerca de la otra… pero, en el fondo de nuestra conciencia, sabemos hacia cual orilla debemos acercarnos, para experimentar la felicidad (manipulación de mil formas 🆚 entrega amorosa).
La unión carnal no une de cualquier forma.
Puede resultar en la unión más plena y sublime, o hasta puede terminar en engaño, aislamiento y degradación.
La UNION del acto sexual se plenifica EN la entrega… cuando no es así, no termina cumpliendo con la esencia de este y sobreviene cierta insatisfacción… como la de un amigo que saluda a una sombra, o el peluquero que peina a una calva, o el miope que mira sin lentes. La unión carnal no se da de cualquier forma… se requiere “la lógica de la totalidad del don, o de la donación total”.
Los gestos sexuales fueron ideados con un fin de entrega, unidad y reproducción… con placer…
Pero el hombre puede “disecar” y separar, y hacerlo solo por placer… y luego quedar con sensación de no plenitud, y “no saciedad” … ya que los “gestos” no cumplieron su finalidad.
Algo parecido a la sensación de comer, lo cual se hace para saciar la necesidad alimenticia, y puede hacerse con placer. El comer sin límites no cumple con su finalidad natural… al mismo tiempo, el hombre puede tener abundantes manjares por delante, y no comer. Los excesos en el comer enferman.
Es importante vivir los gestos según su finalidad y sentido.
No hay un teorema que explique esta tesis, sino que es un misterio que se entiende con el corazón y la honestidad de nuestra conciencia.
Muchos de los que podemos comprender estos temas, luego en la diaria, puede que nos cueste cumplirlos… de eso se trata reflexionar/aprender… para que en todos los momentos predomine nuestra esencia como personas frente a las “apetencias circunstanciales e instantáneas”.
La sexualidad en el matrimonio requiere responsabilidad en la transmisión de la vida… y al mismo tiempo, que los gestos sexuales tengan el sentido esencial que deben tener.
Los avances científicos que pretenden controlar la apertura a la vida pueden llevar al riesgo de banalizar el acto sexual, focalizándolo solo en el placer personal… que las relaciones respondan más al impulso de la pasión que al del amor unitivo.
“¡Que nada pervierta algo santo!”.
Paternidad responsable.
Sócrates decía que “el arte del pastor está dictaminado por la naturaleza de las ovejas”.
El noviazgo es una etapa esencial para ganar sensibilidad por la esencia de lo humano… descubriendo el sentido de los gestos sexuales y adquiriendo el dominio responsable que nos capacite para que siempre mande el amor por sobre la pasión (SEÑORÍO)… abrazando la totalidad del otro, desde la libertad del AMOR.
“Saltar etapas” es como pretender ir a la universidad sin haber pasado por el colegio secundario, o quien pretende quebrar el récord de la maratón sin haber entrenado.
El noviazgo será el cimiento del matrimonio.
El acto sexual es misterioso. No se domina como las matemáticas, sino que lo desentraña quien lo vive respetuosamente.
BACH y ANA MAGDALENA
“El temor de Dios”… se refiere al respeto por lo sagrado (no a un “temor” por una reprimenda).
Ese “temor/respeto” acrecienta las bondades que Dios busca resaltar en la unión matrimonial.
Quien vive en el temor de Cristo, se somete a su amor.
Las palabras “temor” y “someterse” pueden generar preocupación en algunas personas, pero hay que entender que temor solo expresa respeto, y cuando el sometimiento es AL amor (a la perfección del amor), ¡todo será bueno!
Ese “sometimiento” nunca conlleva una pérdida de libertad, ya que libremente el alma busca ese acercamiento al amor, por quien se entrega sometida. Se trata de un deseo de quien ama profundamente, y se siente amado.
SOMETERSE implica ACEPTAR su forma de ser, sus particularidades; SATISFACER sus necesidades, estar atento a preferencias…
San Pablo dice: “maridos, amad a vuestras mujeres como Cristo ama a Su Iglesia, dispuesto a entregarse a Sí mismo por ella para santificarla. Amadlas como a vuestro propio cuerpo.”
Por tanto, los maridos deben someterse de igual forma que las mujeres.
Cada miembro de la familia cumple roles diferentes, aunque todos tengan la misma dignidad como personas.
“igualdad radical, asimetría funcional “
Este concepto debe ser reflexionado muy profundamente, no solo en el matrimonio, sino en toda la familia. No es infrecuente que se produzcan marginaciones, que alguien se vea oprimido o tratado como objeto, manipulaciones… el matrimonio es el ejemplo, el "espejo" para todos.
El sometimiento es voluntario, por amor… nunca debe hacer referencia a “dominio”.
El matrimonio debe nacer bajo el signo de la HUMILDAD.
Someterse no está vinculado a la humillación, sino a la humildad.
En el noviazgo, no se trata de conocer el cuerpo del otro, sino de conocer su alma… y descubrir si ambos están dispuestos a someterse juntos a la entrega por el otro. En ocasiones puede que no haya la correspondencia que uno espera… en algunos casos puede ser cierto, en otros puede tratarse de una evaluación injusta. En el caso que sí sea cierto, nos obliga a una mayor entrega, como Jesús.
Puede suceder que uno se entregue más en un aspecto, y el otro en otro aspecto… debemos ser generosos al momento de evaluar.
Al inicio del libro se había mencionado “la libertad de lo bien arraigado “… ahora se menciona “la libertad del bello sometimiento mutuo, con Jesús como fuente y modelo”.
Aunque puedan existir distintas costumbres, caracteres y/o personalidades, puede surgir una preciosa fusión de comportamientos, cuando se logra una profunda madurez.
ISAAC DE SIRIA
“Hermano, ojalá descubras en ti la compasión que Dios tiene por el mundo. Que ese sea el espejo donde veamos la imagen y semejanza con nuestro Creador, a Quien debemos imitar, ya que un corazón duro y sin piedad no será puro. Pero el hombre compasivo es el médico de su alma”.
Que eso sea lo que se refleje en tu matrimonio.
Quita aquello que lo oculta (egoísmo, soberbia, todo tipo de impurezas), y allí lo encontrarás, en el fondo de tu corazón.
Que veas reflejada la imagen de Dios en tu matrimonio… y que el mundo también la vea.
El matrimonio compasivo es el médico de sí mismo.
SAN PABLO… para toda la vida
Dios nos enseña un amor fiel y absoluto. Para que nosotros lo veamos, y el mundo lo vea… sobre todo EN el matrimonio.
Carta a la comunidad de Éfeso: “maridos, amen a sus mujeres como Cristo ama a Su Iglesia”.
A la larga, la indisolubilidad del matrimonio puede ser difícil sin reflexionar sus fundamentos, como al mismo tiempo es IMPRESCINDIBLE habiéndolos reflexionado.
A pesar de la caída de Adán y Eva, Dios/Jesús redime el matrimonio, no como un “pacto”, sino como una entrega.
Hay momentos en la vida en los que el hecho de respetar decisiones tomadas tiempo atrás pueden resultar costoso, pero pueden ser momentos de CRECIMIENTO. Caminos y situaciones difíciles, pero de crecimiento.
Pasar las crisis con FIDELIDAD y con PERDÓN!
HIJOS
El matrimonio tiene el PODER de crecer como una FAMILIA.
Es el AMOR el principal condimento que constituye a cada uno en su rol de madre, padre, esposo/a, hijo/a, hermano/a… primos, tíos, abuelos.
Sería un enfoque egocéntrico pensar al matrimonio solo como un “juego de dos” …
Quienes están abiertos a la entrega VALORARÁN cada fruto de esa entrega, que pueda presentarse o no (según muchísimos factores, incluidos aquellas sagradas intenciones de quienes, por alguna razón, no puedan tener descendencia propia).
Cada nuevo integrante de la familia tendrá la misma dignidad, y merecerá sagrado respeto.
La sexualidad matrimonial debería ser siempre fecunda, aunque no siempre resulte fértil… donde la fecundidad es algo que crece en el corazón del hombre (mujer y varón), mientras que la fertilidad es un concepto que se expresa en la biología.
El acto sexual no es un hecho intrascendente. Siempre transforma de alguna manera… en la dirección en que cada uno le termine dando. Tiene una “carga” en sí mismo que “siempre/suele” dejar alguna huella…
La palabra fecundidad tiene una connotación positiva, al punto que el acto sexual puede ser MUY fecundo, porque puede santificar la relación y la comunión de los esposos.
En el acto conyugal, la fertilidad pasa a ser una dimensión de la fecundidad.
Esta es una gran diferencia entre el hombre y los animales… aunque el hombre (varón y mujer) pueda conducir su sexualidad hacia una actividad puramente instintiva que solo busque el placer propio, parecido a los animales (pudiendo hacerlo antes de casarse, y luego dentro o fuera del matrimonio, incluso hasta con su propia/o esposa/o), sin encontrar allí ningún tipo de fecundidad en el vínculo… aunque si quede algún tipo de huella en esa alma, que al no ser fecunda, posiblemente pueda ser desfavorable.
La fecundidad del acto sexual es un misterio que cada corazón de varón y mujer pueden reconocer… aunque pueda ser difícil de explicar. Y está en relación con el vínculo con el otro.
Al mismo tiempo, un matrimonio puede ser fecundo por fuera de la genitalidad. Pueden ser igual de padres de un hijo que adoptan, aunque ellos no lo hayan concebido. Las relaciones, obligaciones y derechos son exactamente los mismos en una familia con uno o más hijos adoptados (hijos por amor), que en aquella que los hijos fueron concebidos por los padres (hijos por biología y por amor). En ambos casos puede estar presente exactamente igual, o lamentablemente también faltar, de padres a hijos y entre todos los miembros de la familia.
Un hijo no es un “derecho” de los padres, sino un DON que se recibe, y que por lo tanto, conlleva una responsabilidad.
Podemos afirmar que los hijos SI pueden “reclamar” su derecho a padres amorosos.
No se debería pretender manipular al “hijo”. La técnica (hijos de laboratorio) nunca podrá reemplazar a la ética de la libertad, el acuerdo, el cariño que cada niño merece.
Frente a un hijo “de la técnica” no estaremos respetando la igualdad de derechos que tiene todo niño de tener una familia, idealmente con una mamá y un papá que intentan lo mejor por ellos y para ellos.
Los padres, como todos los seres humanos, estamos llenos de debilidades… los hijos, y los niños en general, son pequeñas BATERÍAS que nos impulsan “cada mañana”, que nos dan fuerzas para seguir adelante y ser mejores como esposos, lo cual se traduce en buenos ejemplos para esos niños, que necesitan crecer BIEN guiados…
Eso no significa “guiados sin errores”, pero SI significa “guiados CON amor”.
Todos podemos generar buenos ambientes VIRTUOSOS, donde podamos equivocarnos y corregir, acertar y aplaudir…
Los adultos podemos generar “esos espacios” … pero los chicos también! Incluso con más fuerza y espontaneidad.
Esos espacios terminan siendo USINAS de maduración en buenos hábitos (incluso de reparación para algunos hábitos que requieren cambios). Esos buenos hábitos terminan siendo GARANTÍA de PAZ para las familias, las sociedades y el mundo… el mejor ANTÍDOTO para cualquier guerra, sea entre países, pandillas o intrafamiliares…
El principal garante de TODO ESO es un buen matrimonio. No un matrimonio perfecto, sino uno que INTENTE ser lo mejor posible, en eso de donarse por amor… con todas las equivocaciones que impliquen intentos de reparación… en esto del camino hacia lo ideal (¿perfección? Recordemos que se trata de un misterio), el hecho de perdonar y aceptar el perdón terminan siendo herramientas ESENCIALES.
LAS BODAS
Si bien el sacramento matrimonial es llevado a cabo por el consentimiento de los novios, ¿por qué la necesidad de hacerlo público?
La boda (celebración social y festiva del consentimiento íntimo) es como el traje… que cumple con las costumbres y con determinados formalismos (ya sean del estado o de la Iglesia, o cualquier otra institución ante la cual los esposos quisieran formalizar su unión).
Si bien la constitución del matrimonio por amor es una decisión íntima y personal de cada pareja, la conformación de una nueva familia tiene gran impacto en la dimensión social organizativa.
Formal y operativamente cada matrimonio dependerá de la sociedad en la que vive… y a su vez, todas las sociedades dependen de que se vayan conformando nuevos matrimonios.
La sociedad, además, asume un rol de cuidado de esa nueva familia (algunas sociedades lo llevarán a cabo mejor que otras).
Los cristianos y muchas otras creencias también, además, creemos que el matrimonio es algo sagrado (un misterio, como se expresó inicialmente).
Se diferencia de los demás contratos sociales por ser sagrado en sí mismo. En cualquier contrato, si una de las partes quiebra su compromiso firmado, la otra parte queda liberada a proceder como mejor le parezca. En el caso del matrimonio no funciona así, si uno de los cónyuges comete adulterio, el otro sigue ligado a su compromiso nupcial de fidelidad.
El matrimonio es santo en sí mismo, no porque se celebre en una Iglesia, sino que por el hecho de ser una nueva unión destinada a la santidad, recibe la bendición de un sacerdote.
Todo este escrito solo busca FUNDAMENTAR la importancia del matrimonio… que hoy tiende banalizarse.
Interpreto que lo he logrado para mi propia persona, pero eso es lo menos importante, ya que yo estoy convencido que el mundo depende de las sociedades que lo componen, cada sociedad depende de las familias, y el cimiento de cada familia ES el matrimonio… por lo cual está claro que para mí se trata del principal vínculo social que existe, y el que marca el rumbo de la humanidad (de donde saldrán los nuevos individuos que se integrarán al mundo) …
Pero LO IMPORTANTE es que te pareció a VOS, que estás leyendo estas líneas.
¿Podemos defender JUNTOS al matrimonio?
O ¿seguimos en la etapa en la cual todavía debemos justificar su razón de existir?
Las nuevas generaciones están viviendo bajo las premisas de un “amor libre sin compromiso”.
¿Qué podemos esperar de un mundo egocéntrico sin compromiso?
¿Qué podemos esperar si ayudamos a renacer al COMPROMISO POR AMOR?