En este BLOG he analizado al matrimonio desde distintos ángulos... filosófico, antropológico, teológico, “sentido común”, reflexiones de personas destacadas, etc., etc... (* ver al final).
PEEERO, el mundo de hoy da más importancia al aspecto CIENTÍFICO... analicemos entonces QUE ESTÁ DICIENDO LA CIENCIA respecto del matrimonio.
Primer comentario, la GRAN paradoja:
“El ser humano es un ser social que busca la felicidad.
Mientras las sociedades están ‘abandonando’ al matrimonio,
la ciencia está diciendo que el matrimonio es
el principal camino a la felicidad”.
La cultura "última" insiste en que el matrimonio y la familia impiden
que las mujeres tengan una vida plena y feliz.
Los datos científicos muestran justo lo contrario.
Analicemos en qué se FUNDAMENTA esta apreciación científica.
El “Institute for Family Sudies” es una organización sin fines de lucro estadounidense, con sede en Charlottesville, Virginia, que se dedica a investigar y promover el matrimonio y la estabilidad familiar, basado en la investigación social.
Tiene muchas publicaciones, entre ellas una que se titula “Married people are living their best lives”, donde expresan:
La antropología ha demostrado que el matrimonio es un “universal cultural” presente en todas las épocas y en todas las sociedades, desde las de cazadores-recolectores pasando por los antiguos imperios. Ya las conferencias del filósofo estoico romano Musonio Rufo del siglo primero (considerado el Sócrates romano por su enfoque pragmático y moral) contienen abundante información sobre el matrimonio, incluyendo sus beneficios para las personas (al afirmar que ninguna unión es más necesaria o agradable), su propósito legítimo (la procreación, así como la compañía y el amor) y sus efectos en la sociedad, afirmando: «Quien priva a las personas del matrimonio destruye a la familia, la ciudad y, de hecho, a toda la raza humana».
Medición del bienestar
Gallup, Inc. es una consultora norteamericana fundada en 1935, líder mundial en el análisis del comportamiento social, cuenta con la que podría ser la mayor base de datos jamás creada sobre bienestar subjetivo. Ya en el siglo XXI y durante un período de más de 10 años, Gallup recopiló datos de 2.578.342 adultos estadounidenses. Se les preguntó cómo calificarían su vida actual, donde cero representaba la peor calificación posible y diez la más alta. Luego, los investigadores preguntaron a los participantes qué nivel de felicidad anticipaban tener dentro de cinco años... con las siguientes conclusiones:
Las personas casadas reportan mayor bienestar,
y mayor probabilidad de progreso.
En 2023, los adultos casados de entre 25 y 50 años tienen 17 puntos porcentuales más de probabilidades de prosperar que los adultos solteros, frente a los 12 puntos porcentuales de 2009.
La diferencia entre 2020 y 2023 es de 20 puntos porcentuales tras ajustar por raza, etnia, edad, nivel educativo y género. La educación es un fuerte predictor de felicidad, pero los datos mostraron que los adultos casados que no asistieron a la escuela secundaria valoran sus vidas de manera más positiva que los adultos solteros con un título de posgrado.
“El matrimonio parece importar más que esos factores cuando se trata de algo como vivir una vida plena”, dijo Bradford Wilcox, profesor de sociología y director del Proyecto Nacional del Matrimonio en la Universidad de Virginia. Wilcox revisó y editó la investigación de la encuesta de Gallup.
“Somos animales sociales. Y como dijo Aristóteles, estamos programados para conectar”, agregó.
Ante estas fuertes conclusiones se puede argumentar que el estado civil no se asigna aleatoriamente... las personas que son persistentemente más felices pueden tener mayor probabilidad de buscar el matrimonio y de recibir propuestas de matrimonio, en cuyo caso, el bienestar podría ser previo al matrimonio. Pero en cualquier caso, esas personas que eligieron casarse PERSISTIERON con una mayor percepción de bienestar, y de potencial de crecimiento.
“Tal vez la felicidad ligada al matrimonio tenga algo que ver con lo que la gente espera de él. Las personas eligen cada vez más, cónyuges que son más como mejores amigos, que como parejas apasionadas”, dijo Kerner por correo electrónico. “Significa que esas personas eligen a sus parejas basándose en cualidades que probablemente promuevan la estabilidad y la satisfacción a largo plazo”.
“Significa conectar con alguien que sea un refugio seguro y estable, que te apoye ante cualquier adversidad”, afirmó la Dra. Monica O’Neal, psicóloga de Boston.
Conclusión:
El matrimonio hoy es una institución legal y cultural que, al menos en parte, simboliza, establece, celebra y consolida una relación profundamente íntima entre adultos. En el análisis de estos datos, es relativamente fácil observar que las personas casadas disfrutan de un mayor bienestar al reflexionar sobre su vida. Evalúan su vida actual y futura como más cercana a la mejor vida posible.
La superioridad en expectativas de crecimiento entre quienes están casados persiste al separar por preferencia política, por religión, o por distintos niveles de ingresos del hogar.
Además de las percepciones individuales, se evaluaron datos de 919 áreas metropolitanas, y en esos grupos, las personas reportan mayor bienestar en lugares con tasas de matrimonio más altas, con un aumento en el porcentaje de personas que prosperan. En general, las comunidades son más felices cuando hay más personas casadas, y cuando los niños se crían en hogares con padres casados.
Se ha detectado una clara diferencia en la tasa de muertes por desesperación (se evita usar la palabra suicidio), que han ido en aumento en los últimos años, junto con el abuso de drogas y alcohol. La proporción de estadounidenses que dicen estar contentos con su vida ha ido disminuyendo durante varias décadas.
Estas tendencias suelen atribuirse a factores como la desigualdad económica, el fracaso escolar o las cuestiones raciales. Pero Brad Wilcox, afirmó que esos factores no son la verdadera causa. "El principal problema que impulsa muchos de nuestros mayores problemas en el país es el abandono del matrimonio en Estados Unidos", afirmó Wilcox.
En resumen, al menos en Estados Unidos, parece que el bienestar fluctúa según el estado civil... lo cual no es solo una suposición, sino que también está respaldado por datos.
Otro informe del Institute for Family Studies propone el casamiento en edades jóvenes, bajo el título “Want a great life hack? Marry in your 20s”.
“No hay nada mejor que volver a casa y encontrarte con una esposa/familia que te conoce, te ama y se preocupa por tu bienestar”.
La cultura actual tiende a promover la "Midas Mindset" (“Mentalidad Midas”, en la mitología griega, el dios Dionisio había otorgado al rey Midas la capacidad de que todo lo que tocara se convirtiera en oro...), con la idea de que la máxima prioridad en “los veinte” debería ser construir una carrera lucrativa, trabajar y disfrutar de actividades de ocio de alto estatus, como compras, viajar... y “asentarse” recién más adelante, con una identidad definida, carrera consolidada y casa propia.
Pero resulta que esta “hipótesis popular” va siendo refutada por los estudios:
1.- Se ha observado que la probabilidad de encontrar pareja y casarse disminuye con la edad.
Las tasas de matrimonio en Estados Unidos han caído drásticamente en las últimas décadas, y la edad media del primer matrimonio ha aumentado a alrededor de 30 años. Sin embargo, las estadísticas aún muestran que las probabilidades de casarse por primera vez después de los 40 años son mucho menores. Según un informe del Instituto Wheatley (Brigham Young University en Utah), las estadísticas de citas son significativamente menores cuando finalmente deciden que están listos después de los 30, lo que reduce la probabilidad de que lleguen a casarse.
2.- Esperar para casarse conlleva el riesgo de perder la oportunidad de tener hijos.
Tener hijos a los 20 años genera el mismo escepticismo que casarse a una edad temprana. Las técnicas de reproducción asistida (fecundación in vitro, congelación de óvulos), han dado la impresión de que pueden retrasar la formación de una familia sin consecuencias. Pero eso también es un mito perjudicial.
Las mujeres que esperan más allá de los 30 años tienen una menor probabilidad de tener hijos a la mediana edad. Esto se debe, en parte a que algunas mujeres desean no tenerlos, pero la disminución de la probabilidad de que mujeres tengan hijos después de los 30 también se relaciona a realidades biológicas.
“Despite amazing innovations in fertility medicine, women are forced to face an inconvenient truth: there is a biological window of fertility, and for safely bearing healthy children, and men have one too. Women who decide to have children younger are more likely to be able to get pregnant, are more likely to be able to carry pregnancies to term, and are more likely to have healthy babies.” Dr. Sarah Poggi.
"The American College of Obstetricians and Gynecologists states that female fertility declines gradually, but significantly, starting around age 32, and declines more rapidly after age 37."
3.- Estas tendencias también influyen en los índices de felicidad: las parejas casadas con hijos son las que reportan los niveles más altos de satisfacción.
Los varones jóvenes (22-35) casados con hijos tienen una probabilidad significativamente mayor de ser "muy felices" con sus vidas: el 37% afirman ser muy felices, en comparación con solo el 14% de los hombres jóvenes solteros y sin hijos. Asimismo, solo el 14% de las mujeres jóvenes solteras y sin hijos son muy felices, en comparación con el 41% de las madres jóvenes casadas (22-35).
Nuestra cultura insiste en que el matrimonio y la familia
impiden que las mujeres tengan una vida plena y feliz.
Los datos muestran justo lo contrario.
Nunca dejamos de crecer y cambiar, y casarse joven ofrece la oportunidad de crecer y cambiar con alguien comprometido a amarte. A las parejas jóvenes incluso les puede resultar más fácil adaptarse al ritmo de la vida matrimonial que a las parejas mayores que han pasado una década o más solas, tomando decisiones y responsabilizándose solo de sí mismas, antes de intentar adaptarse a una nueva intimidad con otra persona.
Datos del Estudio Longitudinal Nacional de Salud Adolescente, sobre 2321 casos analizados.
*Diferencia estadísticamente significativa al nivel de p=0,05 con respecto a Otros cristianos: Activos.
^Diferencia estadísticamente significativa al nivel de p=0,05 con respecto a No Religiosos.
Activos (que asisten a servicios religiosos dos o más veces al mes) y Nominales (que asisten menos de dos veces al mes).
Si bien comparten una formación similar en principios, al segundo grupo le faltan los HABITOS que fortalecen esos principios...
Todos queremos sentirnos necesarios y amados,
anhelamos el significado personal que conlleva
asumir una responsabilidad por los demás.
El matrimonio y la paternidad invitan
a estar a la altura de esa necesidad.
Esto revela una profunda paradoja: si bien casarse y tener hijos puede causar mayor estrés diario y mayor vulnerabilidad a la pérdida y al dolor, también ofrecen el potencial de nuestra mayor alegría y satisfacción.
Desde esta perspectiva, casarse joven no es una carga; es una gran apuesta para la vida.
Para los estándares culturales de hoy en día, el matrimonio joven resulta extraño.
Todas las parejas afrontarán presión y dificultades... es mejor que se fortalezcan juntos como parejas ANTES que todo eso se presente.
“Hay mucho que podemos aprender de los datos, pero es difícil decir si el matrimonio es la única razón de los mayores niveles de felicidad”, dijo Rothwell de Gallup. Podría ser que las personas con cualidades que tienden a conducir a una felicidad más consistente sean las que buscarían el matrimonio.
“También es sabido, al menos para los varones, que estar casado tiene una ventaja en términos de mayores ingresos”, dijo Rothwell.
Se registró mayor efecto en la felicidad cuando las personas pueden elegir sus matrimonios. “Sigo creyendo que quienes tienen matrimonios infelices, probablemente son menos felices que quienes están solteros”. Expresó O’Neal como contrapunto.
"En su mínima expresión, el concepto de compromiso implica la experiencia de estar vinculado con otra persona. En su máxima expresión, significa estar vinculado con alguien que sea un punto de apoyo seguro y estable que te apoyará ante cualquier adversidad", declaró a CNN la psicóloga de Boston, Mónica O'Neal.
“Los niños que crecen en comunidades con muchas familias monoparentales, como por ejemplo el área metropolitana de Atlanta, tenían muchas más probabilidades de verse atrapados en la pobreza al llegar a la edad adulta”, afirmó Wilcox.
“Por lo tanto, este tipo de estudios nos indica que lo que sucede en nuestros hogares importa no solo para los adultos y los niños que viven en ellos, sino también para nuestros vecindarios, comunidades y, finalmente, para nuestro país en general”.
En los últimos años, la cultura popular ha enfatizado una "mentalidad de Midas" que prioriza el trabajo, el dinero y la libertad de las obligaciones familiares, afirmó Wilcox. “En 2024, los varones y mujeres estadounidenses que se casan y permanecen casados tienen una situación mucho mejor, tanto financiera como emocionalmente”, concluyó Wilcox.
Wilcox señaló que la fe religiosa está correlacionada con la estabilidad familiar a largo plazo. Las investigaciones muestran que las personas religiosamente devotas se encuentran entre los cuatro grupos en Estados Unidos que destacan en el matrimonio. Estos cuatro grupos son los asiático-americanos, los conservadores, los fieles y los "emergentes" (“strivers”).
Algunas políticas gubernamentales han contribuido a tendencias negativas en la formación y estabilidad familiar, afirmó Wilcox, señalando que tanto la política fiscal como los programas de prestaciones sociales suelen penalizar a quienes contraen matrimonio.
El impacto neto de muchas políticas "verdes" ha sido la eliminación de empleos de la clase trabajadora. Y cuando un hombre pierde su empleo, la probabilidad de divorcio aumenta un 33 %, señaló Wilcox.
Como aspecto positivo, Wilcox señaló que los gobiernos estatales pueden contribuir a la formación familiar de varias maneras. Una de ellas es exigir que las escuelas enseñen a los niños la "secuencia del éxito".
Investigadores han descubierto que las personas que cumplen tres requisitos básicos (graduarse de la escuela secundaria, conseguir un trabajo a tiempo completo o ingresar a la universidad, y casarse antes de tener hijos) casi siempre evitan la pobreza en la edad adulta y son capaces de mantenerse a sí mismos y a sus familias.
“Sigue siendo cierto que la educación, el trabajo y el matrimonio son los tres pilares para un sólido lanzamiento a la vida económica adulta”, afirmó Wilcox.
Un récord del 55 % de los padres millennials (de 28 a 34 años) han tenido hijos antes del matrimonio, según datos del Panel de la Oficina de Estadísticas Laborales realizado por el American Enterprise Institute y el Institute for Family Studies. Como la generación más numerosa del país, estos millennials nacieron entre 1980 y 1984 y fueron encuestados entre 2013 y 2014, en la última oleada de la Encuesta Longitudinal Nacional de la Juventud de 1997 (NLSY97). En comparación, cuando los baby boomers más jóvenes (nacidos entre 1957 y 1964) tenían la misma edad y se convirtieron en padres, solo una cuarta parte tuvo su primer hijo antes del matrimonio.
En lo que respecta a la formación de familias, en general, el 40% de los jóvenes adultos de entre 28 y 34 años han formado una familia casándose primero (independientemente de si han tenido hijos o no). Otro 33% ha tenido hijos fuera del matrimonio o antes de casarse, y un 27% no ha alcanzado ninguno de estos hitos tradicionales de la adultez. En comparación, la mayoría de los Baby Boomers (67%) habían formado una familia a la misma edad casándose primero. Una proporción menor tuvo hijos antes de casarse (20%) o pospuso tanto la paternidad como el matrimonio (13%) entre los 28 y los 34 años.

Estas trayectorias divergentes hacia la adultez se asocian con situaciones económicas marcadamente diferentes entre los millennials. Los jóvenes que priorizan el matrimonio tienen más probabilidades de ubicarse en el tercio medio o superior de la distribución de ingresos, en comparación con sus pares que no han formado una familia y, especialmente, con aquellos que tienen hijos antes de casarse. Aunque la transición a la adultez se ha vuelto mucho más compleja en las últimas décadas, los jóvenes con mayor éxito financiero siguen siendo aquellos que priorizan el matrimonio antes que la maternidad.
El 86% de los jóvenes adultos que contrajeron matrimonio primero, tienen ingresos familiares en el tercio medio o superior. En contraste, aproximadamente la mitad de los millennials que priorizaron la maternidad/paternidad (53%) tienen ingresos en el tercio medio o superior. Los jóvenes adultos solteros y sin hijos se sitúan en un punto intermedio: el 73% de ellos tienen ingresos familiares en el tercio medio o superior de la distribución.


Este patrón se mantiene para las minorías raciales y étnicas, así como para los jóvenes adultos de familias de bajos ingresos. La relación entre el matrimonio y el éxito económico entre los millennials se mantiene sólida incluso después de controlar diversos factores socioeconómicos. Casarse antes de tener hijos duplica con creces las probabilidades de que los adultos jóvenes se encuentren en el nivel de ingresos medio o alto, después de ajustar por educación, ingresos familiares durante la infancia, situación laboral, raza/etnia, sexo y puntuaciones de los encuestados en la Prueba de Calificación de las Fuerzas Armadas (AFQT), que mide la inteligencia y el conocimiento de una variedad de temas.
El 97% de los millennials que siguen lo que se ha denominado la «secuencia del éxito» —es decir, quienes obtienen al menos un diploma de bachillerato, trabajan y se casan antes de tener hijos, en ese orden— no son pobres al llegar a la plenitud de su juventud (entre los 28 y los 34 años).
La «secuencia del éxito», denominada así por los investigadores de la Brookings Institution, Ron Haskins e Isabel Sawhill, se ha descrito como el camino hacia la adultez con mayor probabilidad de alcanzar el éxito económico y alejarse de la pobreza.
El 31% de los millennials que obtuvieron al menos un diploma de bachillerato (pero no siguieron los pasos de trabajo y matrimonio) a mediados de sus veinte años viven en la pobreza al llegar a los 28-34 años. Solo el 3% de los jóvenes que completaron los tres hitos asociados con la secuencia del éxito —incluido el matrimonio— son pobres. En contraste, el 53% de los jóvenes que no siguieron esta secuencia en absoluto viven en la pobreza.
Entre los millennials negros y latinos, así como entre aquellos que crecieron en familias de bajos ingresos, quienes siguieron la secuencia de éxito tienen una probabilidad significativamente menor de ser pobres que sus pares que no la siguieron. La asociación entre seguir la secuencia de éxito y evitar la pobreza se mantiene sólida incluso después de controlar por diversos factores como la educación, los ingresos familiares durante la infancia, la raza/etnia.
En general, el 30% de los padres millennials permanecen solteros entre los 28 y los 34 años, y este porcentaje varía notablemente según la raza/etnia y el nivel educativo. Más del 60% (61%) de los jóvenes adultos negros con hijos aún no están casados, en comparación con el 37% de los hispanos y el 20% de los blancos. Asimismo, la mitad de los padres jóvenes sin estudios secundarios permanecen solteros entre los 28 y los 34 años. Entre los padres jóvenes con estudios universitarios o superiores, este porcentaje se reduce a tan solo el 11%.
Entre los 28 y los 34 años, el 27% de los millennials no están casados ni tienen hijos; este porcentaje duplica el de los baby boomers a la misma edad (13%). Los hombres jóvenes son más propensos que las mujeres jóvenes a retrasar tanto el matrimonio como la paternidad (34% frente al 20%).
Dada la importancia de la educación, el trabajo y el matrimonio, los legisladores, los líderes empresariales y los líderes cívicos deberían trabajar para impulsar políticas públicas y cambios culturales que hagan que esta secuencia sea más accesible y valorada.
Entre otras cosas, esto debería incluir esfuerzos públicos y privados para fortalecer la formación profesional y técnica, ampliar el Crédito Tributario por Ingreso del Trabajo (EITC) u otros subsidios salariales, y difundir el valor de la "secuencia de éxito" entre los adolescentes y jóvenes adultos.
Este escrito sigue en construcción. Cualquier corrección o aporte es bienvenido.
¡Gracias!
(*) Para los valientes que hayan llegado hasta acá, y que tengan interés en leer más sobre "disparadores" para reflexionar sobre el matrimonio, les dejo algunos links en este mismo blog:
https://huesodurand.blogspot.com/2026/03/20260304-el-misterio-del-matrimonio.html
https://huesodurand.blogspot.com/2025/07/20250626-conceptos-sueltos-para.html
https://huesodurand.blogspot.com/2025/01/20240102-otra-vez-reflexionar-sobre-el.html
https://huesodurand.blogspot.com/2024/01/20240102-el-matrimonio.html
https://huesodurand.blogspot.com/2024/10/20241025-sexualidad-y-sus-practicas.html
https://huesodurand.blogspot.com/2024/08/20240805-cosas-que-pasan-de-moda-el.html
https://huesodurand.blogspot.com/2024/07/20240717-no-es-bueno-que-el-hombre-este.html
https://huesodurand.blogspot.com/2022/11/20221113-tercerizar.html
https://huesodurand.blogspot.com/2021/08/20210918-conversar.html
https://huesodurand.blogspot.com/2021/07/20210730-los-animales-el-ser-humano.html
https://huesodurand.blogspot.com/2015/01/la-autoridad-familiar-paterna-materna.html
https://huesodurand.blogspot.com/2013/09/el-matrimonio-con-los-anos.html