lunes, 17 de agosto de 2026

20260817 La Misa

Tengo 62 años, “siempre” fui a Misa, desde chico... durante algún tiempo fui monaguillo todos los días en la Catedral, en mi Salta natal, una época en que pensaba ser sacerdote... sin embargo, se muy poco a cerca de la Misa...

Me gustó cuando alguien me explicó que siempre inicia con una canción, donde las voces se unen, todas se igualan y se acompañan para elevar un coro hacia Dios... ¡que linda representación de una celebración en comunidad! Porque el mensaje de Jesús, que venimos a recordar y celebrar en cada Misa, es el de una con-vivencia en comunidad, en el amor.

Luego de esa entrada, que nos presenta como una sola familia unida en la fe, el sacerdote nos conduce hacia los Ritos Iniciales, en los cuales confesamos nuestros errores, frente a lo cual, en un acto penitencial, humildemente pedimos perdón por nuestros pecados Y glorificamos a Dios.

Luego comienza la Liturgia de la Palabra, de la palabra de Dios, leemos la Biblia. Primero algo del Antiguo Testamento, donde Dios le hablaba a Su pueblo a través de profetas; o algún fragmento de las cartas de los apóstoles, que recuerda enseñanzas de quienes consideramos nuestros primeros padres en la fe. A continuación, leemos algún pasaje de los Evangelios, que relatan la vida del Verbo (Dios) hecho carne en el cuerpo de Jesús, o sea, enseñanzas directas del propio Hijo de Dios. El sacerdote nos ayuda a reflexionar con su homilía. Y confesamos nuestra FE, una oración que resume nuestro credo; y pedimos por las necesidades comunitarias y del mundo.

La Liturgia de la Eucaristía comienza cuando se acercan al altar las ofrendas del pan y el vino, como representación de nuestro trabajo ofrecido a Dios. Luego viene el misterio central de la Misa que nos enseñó Jesús (“hagan esto en conmemoración Mía”); el sacerdote, como alter Christus (otro Cristo) bendice ese pan y vino (fruto del trabajo del hombre), y el Espíritu Santo, que nos acompaña por siempre, produce la transubstanciación, o sea, el pan y el vino cambian de sustancia, y se convierten en el cuerpo y la sangre que Jesús entregó por nosotros y nos sigue entregando... y recibimos como alimento espiritual en la Comunión.

Luego del recogimiento por el encuentro personal de cada uno con Jesús/Dios, inician los Ritos Finales de la Misa, volvemos a unirnos en el canto, y el sacerdote bendice a los asistentes a esa Misa. Y los envía a la comunidad a vivir y compartir el amor de Dios en su vida diaria.

Cada postura o gesto representan nuestra predisposición, la actitud de nuestro corazón, de respeto y unión en comunidad. Estar de pie pone en evidencia nuestra atención y predisposición de estar listos para la acción. Al sentarnos nos ponemos en actitud de escucha atenta y meditación. Al ponernos de rodillas expresamos nuestra máxima humildad en actitud de arrepentimiento y adoración profunda.


Una gran amiga, MLPC, nos explicó el sentido de nuestra necesidad por la Misa, recordando a los peregrinos de Emaús que, habiendo conocido a Jesús, retornaban a sus pagos, tristes y confundidos, luego de la crucifixión y muerte de nuestro Señor. Cuantas veces nos encontramos abatidos, como estuvieron aquellos peregrinos llenos de dudas, y necesitamos RETORNAR a las VERDADES de nuestra FE. Así se nos presentan los Ritos Iniciales, donde nos unimos confesando nuestros cansancios y dudas...

Allí aparece Jesús con la Liturgia de la Palabra, acompañando a esos peregrinos en el camino, recordándoles los pasajes de Su vida, y cómo cada uno de ellos se relacionaba con las escrituras del Antiguo Testamento, y vienen a enseñarnos un camino de vida... A pesar de ello, los peregrinos seguían confundidos, no lograban confiar... Hasta que llega la Liturgia de la Eucaristía, el momento en que ven a Jesús partir el pan y pronunciar la oración. Allí se les abren los ojos, y vuelven a tener FE (“¿no ardía nuestro corazón cuando nos hablaba en el camino?”)... Luego Jesús se retira y los envía a anunciar la buena noticia (Ritos Finales).

¡Qué bien que me hizo encontrar esta explicación del sentido de cada paso de la Misa! Durante mucho tiempo la viví como una repetición de oraciones sin pensar en el verdadero sentido de cada cosa, ahora la vivo diferente... se que la necesito, y creo entender cómo me está ayudando.


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