Que importante resulta comprender, y luego valorar, lo que uno va aprendiendo… en todos los órdenes. Sino, ¿cómo crecer?
Para ello, también debemos analizar y reconocer nuestros puntos débiles, las que son nuestras fortalezas/oportunidades, y las que son nuestras debilidades/amenazas.
Hace unos días, con mis amigos comentábamos un video donde un gremialista proponía:
quitar tierras a quienes tienen "en exceso",
dejándoles un mínimo;
y luego repartir el resto,
en partes iguales,
entre quienes no tienen...
¿Qué tal la propuesta?
Obviamente está en las ANTÍPODAS de lo que piensa nuestro actual presidente, y quienes lo respaldan...
Tal vez, algunos presidentes anteriores, y sus núcleos cercanos, pensaban parecido en eso de "repartir"... pero SIEMPRE refiriéndose a "repartir la de los otros"... sin incluir jamás la que "ellos supieron conseguir" (¿corruptamente? o no).
Me dejó pensando...
Creo que nuestro presidente actual nos está ayudando a entender algo muy básico, que de alguna forma todos sabemos (pero que muchas veces, como sociedad no alcanzábamos a distinguir bien), y que parece que él está mucho más convencido que nosotros: “una sana economía empieza por asumir la realidad de lo que se dispone, y organizarse en base a ello. No gastar más de lo que se tiene, y luego procurar obtener más, crecer, en base a eficiencia y competitividad”.
Parecería algo que debiera estar dentro del "sentido común", y la gente, en general, lo va comprendiendo (aunque no es fácil reflexionar objetivamente, aunque se trate del "sentido común", cuando las cosas se ponen difíciles y exigen mayores esfuerzos)… Al mismo tiempo pareciera que la sociedad, en general, va descubriendo que el método de las dádivas sin sustento es “pan para hoy, hambre para mañana”.
Luego todos estamos a la expectativa de que no haya corrupción, ni la alevosa de las últimas décadas, ni tampoco la de “guante blanco” que puede llevar adelante quien maneja mucho conocimiento, al lado del que entiende menos y tiene poca información. Hasta el "mejor pintado", a veces, puede equivocarse pretendiendo que "merece ventajas especiales, no pactadas" por haber "donado su gran preparación y trabajado por el supuesto 'bien común'"...
OJO... la corrupción, de cualquier tipo, no está permitida a nadie, ni a este, ni a ningún presidente... y debería ser algo MUY perseguido por una justicia ESPECIALIZADA, ya que disponer de enorme información y poder de decisión coloca a cualquier persona en una posición de poder desproporcionado.
Al mismo tiempo, hay algo que el presidente no pudo aprender personalmente en la etapa que es más importante para hacerlo (la de su propia formación en la infancia), y seguramente por ello, también le cuesta entenderlo y valorarlo en este momento de adultez, la generación de buenos vínculos, de un trato empático con quienes lo rodean, o con quienes él impacta con sus decisiones.
Con mucha franqueza, él mismo confesó y aclaró que, en su infancia, no le tocó crecer en un hogar con contención (que claramente no significa conceder todos los gustos, sino educar en los límites y los estímulos, con AMOR)… finalmente todos vivimos como aprendemos a vivir, con virtudes y carencias.
Algunos opinan que, en esta época de la Argentina, era “necesario un loco” para hacer frente a tanta gente corrupta, y no "morir en el intento"... para que luego "queden energías" suficientes para intentar liderar una cierta organización hacia el orden… al menos cierto orden económico.
Claramente, nos va quedando en el "debe" el necesario orden en los vínculos, algo que necesariamente requiere una empatía que conduzca más comprensivamente a la equidad.
Es muy importante SER y PARECER. Ayudarnos entre todos, codo a codo (situación ideal), a corregir rumbos, reparar y crecer.
Pero, somos muchos los que tenemos que mejorar en los vínculos, y la forma de conducirlos… no podemos “transferir”, solo al presidente, nuestra “frustración” al respecto.
Cada uno, debemos hacernos cargo de nuestra parte.
El presidente no parece capacitado para liderar eso... ¿quienes serán los que deban hacerlo?
EQUIDAD no significa dar a todos lo mismo, como proponía aquel gremialista, sino DAR/ayudar a cada uno con lo que necesita (poniéndose en su lugar, para crecer idoneamente)... posiblemente quienes mejor comprenden este concepto, y cómo llevarlo a la práctica, sean los padres de familia, pero principalmente las MADRES, quienes dan todo por cada hijo (el mismo "todo" a cada uno), concentrándose en lo que cada uno de ellos necesita (aunque cada uno necesite distinto)... de ese ejemplo debemos aprender los hijos y hermanos, para volcarlo en nuestras futuras familias y luego en la sociedad.
No resulta fácil en esta época crecer con las vivencias de estos conceptos, porque cada vez hay menos hijos, y prácticamente van desapareciendo los hermanos... y entonces, por pura lógica, los padres se concentran en una mirada egocéntrica de que TODO lo que ellos produzcan vaya exclusivamente para ellos, sin compartir ni siquiera con algunos hijos... que además demandan tiempo y responsabilidad (mejor esquivar eso).
El dar con equidad va asociado al concepto de generosidad y confianza... los hermanos aprenden de los padres a dar, compartir y ayudar en determinadas necesidades, al igual que ellos son ayudados en otras... en la que cada uno necesita.
Lo opuesto a la generosidad es el egoísmo, la avaricia... conceptos, unos u otros, que se aprenden con gran intensidad en nuestras infancias, según la actitud de nuestros padres, y luego, en nuestra adultez, de quienes nos "guían", de quienes suponemos que deben ejercer un liderazgo...
¿quienes serán quienes deban liderar esa mejoría?
¿Qué será más importante para una sociedad... "acomodar" la economía, o "encaminar" los vínculos que nos unen o des-unen, para construir o destruir el futuro?
En todo análisis ético, el aprender a disponer de más o menos recursos según el propio mérito, y el preocuparnos por ayudar a quien la tenga más difícil, en una cultura de honestidad y transparencia es central, muy importante... pero es esencial DEFENDER LA VIDA de todos, sin distinción, algo que puede resultar absolutamente obvio, pero que fue necesario que una asamblea general de todas las naciones reunidas, lo declarara como el primer y más importante derecho humano.
Repito, esto puede parecer muy obvio, pero los dos presidentes anteriores al actual, junto con fuertes apoyos externos, hicieron un lobby muy poderoso en Argentina para lograr cambiar una conciencia ancestral, y que matar a niños en el útero materno, antes de nacer, según el deseo y la conveniencia del momento de sus progenitores, se convirtiera en ley... por lo tanto, actualmente nuestra querida Argentina invierte millones destinados a estos fines, como parte importante de negocios que realizan terceros. Es llamativo también, que la expresidente anterior a aquellos dos que impulsaron esa ley de aborto (CFK), fuera quien se opuso a que esta barbaridad pudiera avanzar como ley antes todavía... desgraciadamente, luego cambió de opinión, y siendo vice-presidente, impulsó esta ley nefasta, la peor de todas las que puedan existir, para colmo promulgada bajo el mayor engaño discursivo, el de "ampliar derechos" a las mujeres y a su "salud reproductiva" (NUNCA más necesarias estas comillas al escribir estos conceptos de derechos y salud).
Afortunadamente nuestro presidente actual se ha manifestado abiertamente en contra del aborto, y ha desfinanciado lo que ha podido del sistema abortivo que depende del estado nacional (similar a lo que sucedió en USA con el presidente Donald Trump, a diferencia de su predecesor Joe Biden, que presentándose como católico era un importante propulsor y FINANCIADOR del negocio de aborto). Desgraciadamente la mayoría de los gobernadores y jefes de gobierno en Argentina han continuado destinando enormes cantidades de dinero público para cubrir el negocio local del aborto en cada una de sus jurisdicciones...
¿Por qué no derogar la ley de una vez por todas?
Lamentablemente, para ello se necesita congresales que estén a favor de defender la vida; y cómo sociedad confundida, hemos votado una inaceptable cantidad de diputados y senadores que apoyan "el discurso abortista", y/o que son permeables al "apoyo" que puede brindar el negocio abortista... algunos confundidos por "convicción", otros confundidos por "conveniencia"... DEBEMOS SER MÁS CONSCIENTES al momento de votar (sabiendo que ningún candidato será perfecto, como no lo somos nosotros, saber elegir y evaluar las prioridades de cada candidato).
Tristemente, en los últimos años también va ingresando la idea de no ayudar a aquellos ya nacidos que por, alguna razón no quieran vivir. A este nuevo negocio, de conducirlos a un suicidio asistido por profesionales, impulsado también por quienes apoyan el negocio anterior, se pretende denominar "eu-tanasia", que significa "buena muerte". Claramente, quien se encuentra en una situación de querer acabar con su propia vida, necesita ayuda y contención, algo que debe DISTINGUIRNOS como buenos seres humanos, y no aportarnos rápidamente "el servicio a la carta de asegurar ese deseo confundido" de pensar en atentar contra nuestra propia vida...
Desgraciadamente, nuestro actual presidente, en nombre de "respetar la libertad individual", deja abierta esa posibilidad... sin poner el foco en que, como sociedad debemos AYUDAR a esas personas que se sienten desamparadas en tantos aspectos. Está demostrado, que con buena ayuda profesional (especialidad médica denominada cuidados paliativos), se revierte esa confusión de pensar en el suicidio en más del 95% de las personas que pasan por esas situaciones tan difíciles.
Nuestros esfuerzos como individuos y como sociedad, siempre deben estar orientados a promover y defender TODA VIDA, en TODA CIRCUNSTANCIA. Así fuimos creados (o llegamos a ser por puro azar), con la conciencia interior de honrar la vida.
Ojalá podamos aprovechar los conocimientos técnicos del presidente en el área que mejor domina.
Ojalá, entre todos vayamos construyendo una sociedad de mejores vínculos, para que esa movida nos arrastre a la mayoría, o idealmente a todos… para que quienes no aprendieron a valorarla, puedan entender su valor, e IR por esa mejoría colectiva... y, si fuera necesario, como sociedad, enseñarle al presidente lo que "la vida" no le enseñó...
Esta frase me parece representativa:
Con violencia se pueden conquistar muchas cosas...
pero NUNCA, un buen vínculo con quienes tenemos alrededor...
Bajo esas mismas premisas, ¿cómo alguien podría pedir quitarle a los que más tienen para distribuirlo entre los que menos tienen… y que, por no saber administrar, pierdan todo?
Me resulta comprensible que una persona con poca capacitación "para ver más allá" plantee algo así... indudablemente no llegó a aprenderlo, ni de sus padres, ni en educación formal... necesita ayuda. En ese video, el periodista (que supone una mayor formación), en lugar de ayudarlo a reflexionar, se ríe y le dice "me encanta tu propuesta"... ¿será poco interés, o serán pocos recursos para ayudar?
¿Cuántos son los que piensan inicialmente en el bien común, en el bien del otro aunque piense distinto... o nuestra primera reacción es burlarnos o descalificar?
Claramente sería mejor ESTIMULAR a quienes mejor hacen negocios y aprendieron a producir, a seguir expandiendo la economía, controlando al mismo tiempo, que todo suceda según un orden jurídico social... para luego recaudar más impuestos de quienes movilizan más ganancias, e invertir en más formación y mejores condiciones para todos (con equidad), para que naturalmente vayan surgiendo más personas que “sepan pescar” (no solo recibir el pescado/ayuda).
Al mismo tiempo, si formamos a los miembros de una sociedad en la cultura de valorar el desarrollo y la ayuda social que cada uno recibe para desarrollarse, quienes más tienen tendrán la voluntad personal de apoyar planes de ayuda para que se desarrollen quienes menos tienen... sin necesidad de quitar nada a nadie, lo cual, a la larga conduce a autoritarismos. La solución está en madurar como sociedad, y destinar mayor proporción de lo recaudado en impuestos, a programas que ayuden en formación de quienes han tenido menos oportunidades.
Todo gobierno tiene el deber de promover y coordinar… en un ambiente de honestidad y equidad... y, si lo QUIERE hacer bien, mejor, en un ambiente de empatía.
Esto es lo que promueven las enseñanzas cristianas, que tan arraigadas estuvieron en Argentina, y que muchos dirigentes olvidaron al llegar al poder público, pensando más en "salvarse solos" (lo opuesto al cristianismo), que en pensar en el bien común...
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