Empiezo por algunos cuestionamientos frecuentes:
- ¿El ser humano apareció/"llegó a ser" por azar, o fue creado?
- ¿El ser humano deambula en una "nubosidad" de incertidumbres azarosas, o su vida, la vida de cada persona, tiene un propósito?
- ¿Nuestros estados de ánimo, o cualquiera de nuestras reacciones, se deben a “reacciones fisicoquímicas” que están predeterminadas por las leyes de la física y de la química, y que suceden indefectiblemente en cada uno de nuestros organismos? ¿O todo está librado al buen uso o mal uso de una LIBERTAD intrínseca a nuestra racionalidad y voluntad, que nos fue concedida en esencia, y que nos constituye como seres humanos únicos e irrepetibles?
- ¿Interpretamos que somos simplemente un organismo que funciona fisiológicamente por una "energía universal" que se expande? ¿O podemos llegar a percibir que somos "algo más" que un simple cuerpo, como que en realidad habitamos nuestro cuerpo, como una forma de expresión de lo que llamamos un alma?
- Esa "alma" o espiritualidad de cada uno... ¿podrá constituirse por el mismo azar de la expansión de una energía universal? o ¿habrá un creador de esa "espiritualidad personal" bajo "reglas universales"?
- Si las reacciones fisicoquímicas que conocemos, y que algunos atribuyen a la evolución del ser humano (y del universo en general), se constituyen en leyes porque siguen determinadas constantes, determinados patrones que se repiten... ¿Por qué, entonces, cada ser humano (cuerpo y alma/espiritualidad) es único e irrepetible?
- A pesar de que cada ser humano es libre de usar su libertad como quiera, ¿entendemos que fuimos creados (o que llegamos hasta acá por azar evolutivo) con capacidad de reconocer el bien del mal? ¿Somos conscientes que constantemente elegimos sobre nuestras acciones, que podemos tener un "impacto voluntario" en, y según, nuestra actitud?
Cuantos interrogantes existenciales... y ¿cuántos más pueden agregar cada uno de ustedes que leen esto?
A pesar de haber nacido en una familia católica practicante, de haber recibido una fe que inicialmente no cuestioné, tengo una personalidad de NECESITAR razonar... Necesito DESCUBRIR que MIS creencias tienen fundamentos, sin los cuales no podrían ser “mis creencias”...
He cuestionado MUCHO mi FE... con los años fui descubriendo que mientras MÁS la cuestiono, encuentro MÁS respuestas, y que esas respuestas (por reflexión personal, por lecturas, por conversaciones/conferencias, cursos, retiros espirituales, por observar actitudes y formas de proceder... ayudado por TANTOS), cada vez “me cierran MÁS”... cada vez estoy más convencido... aunque siempre abierto a nuevos cuestionamientos (los considero necesarios, imprescindibles).
Una vez más, es necesario entender que la FE solamente puede ser racional (muchos interpretan, contrariamente, que "la fe" significa creer en algo que no tiene sentido o explicación). Pero, solo tenemos FE en aquello sobre lo que no podemos demostrar su origen o causalidad (si pudiéramos hacerlo, tendríamos certeza), pero que necesariamente debe resultarnos coherente, para poder ser creíble... Si no fuera así, instantáneamente dejamos de tener FE. Se trata de una reacción natural en cada uno de nosotros. Nadie podría tener fe en un sinsentido, en algo que no tenga una línea de razonamiento razonable.
Los ateos buscan ordenar su espiritualidad SIN un Dios, afirman que NO EXISTE. Los agnósticos afirman que es imposible distinguir entre la existencia o inexistencia de Dios...
Las religiones PROPONEN un orden para esa espiritualidad (considero que se equivoca quien pretende exigir, en lugar de proponer... en cualquier religión). Las personas religiosas son conscientes que deben vivir según determinados valores que los ordenan, bajo la premisa de que el orden conduce al equilibrio y la paz interior, en tanto el des-orden conduce al caos... Ateos y/o agnósticos ejercen sus libertades según el orden de la ética, o también pueden elegir vivir su espiritualidad en forma desordenada... similar a un supuesto "religioso" que elige desatender su religión (analizar en este caso, que si alguien no atiende a su religión, no ES religioso, por más que "lleve ese mote").
"Ser religioso" no significa cumplir con todo lo que propone una determinada religión, en todo caso, significa VALORAR suficientemente el intento de cumplir lo mejor posible. Entiendo algo similar respecto de ateos y agnósticos, que busquen seguir una guía de conducta basados en la ética, y aunque no siempre lo logren, lo más valorable será el intento por lograrlo... Por otro lado van aquellos que no se lo proponen, que no llegan, o no se permiten, valorar una situación de orden frente a una situación de caos... sean agnósticos, ateos, o religiosos (de cualquier religión).
Las enseñanzas de Jesús tienen que ver con cómo interpretar y seguir esa ETICA que todos los seres humanos, únicos e irrepetibles, coincidimos en reconocer en la interioridad de nuestra conciencia, lo que llamamos el Derecho Natural. Por eso, cualquier persona que no pudo conocer a Jesús, o que, pudiendo conocerlo, elige no hacerlo, puede voluntariamente, siguiendo la ética de su conciencia, comportarse de una forma similar a quien elige atender a las enseñanzas de Jesús de Nazaret.
Y nos dejó los EVANGELIOS, donde no encuentro ningún dilema humano que no esté contemplado. Además, me resulta impactante que Jesús, agonizante en la Cruz, diga: “todo se ha cumplido”.
Luego de esta larga introducción, intentaré ejemplificar algunas de las enseñanzas de Jesús, que insisto, a veces pueden parecer de interpretación sutil, pero que entiendo pueden ayudarnos a convivir mejor por amor (que finalmente ES lo que Jesús vino a enseñar, y que ES lo que busca este famoso MANUAL DEL USUARIO que nos dejó)... al menos siento que me ayudaron a mí, considero que forman parte de mi maduración en la FE.
Escuché un audio muy bueno de un colega médico español que admiro como divulgador de buenas reflexiones, el Dr Mario Alonso Puig, y ello me disparó la motivación a escribir este ensayo de hoy.
Lo primero que me surge manifestar es que en muchas ocasiones viví mi religión como una coherencia racional (para analizar y discutir sobre ello, con otros, en abstracto), más que como una VIVENCIA diaria, que se encarne en forma concreta en mi persona y en mi relación con los demás.
Entiendo que nada está de “relleno” en los Evangelios, pero hay momentos que me resultan como “más trascendentes” que otros. Los dos “más centrales” serían cuando Dios, por amarnos TANTO, elige hacerse Hombre en una sencilla familia, como cualquiera de las nuestras; y cuando Jesús/Dios, por amarnos TANTO, acepta Su pasión y muerte en Cruz, y vence en la Resurrección.
En el medio sucede la vida pública de Jesús, donde hay permanentes reflexiones, muchas en forma de parábolas, y donde se incluye el llamado "sermón de la montaña", que tiene incorporada una enumeración que conocemos bajo el nombre de LAS BIENAVENTURANZAS. Esas famosas bienaventuranzas son recomendaciones directas (no reflexiones en forma de parábolas), que inicialmente me parecían “impracticables”, como si Jesús nos hubiera dejado “ejemplos extremos” como guía... pero inalcanzables para los mortales comunes como nosotros...
Me gustaría compartir mi maduración sobre esas bienaventuranzas (que clara la tiene Jesús... lo explica muy claro, pero sólo lo vemos, lo interpretamos, cuando nos lo proponemos... no es si puedo, es si quiero... actitud), donde Jesús hace una reflexión profunda de la verdadera felicidad, según un nuevo orden de VALORES del reino que Él propone:
• 1) Felices LOS POBRES DE ESPIRITU. ... porque de ellos es el reino de los cielos.
Claramente no se refiere a la pobreza material (no está hablando de lo que nosotros habitualmente comprendemos como riqueza o pobreza), sino a aquellos que logran liberarse de su ego personal, como eje de su existencia (todos vamos en ese camino, con altos y bajos). Interpreto que se refiere a quienes reconocen su propia finitud, y que descubren que necesitan complementarse en el amor (como riqueza espiritual) por los demás... y a través de ellos (o sea del prójimo), complementarse con el amor de Dios Mismo. Primero necesitamos reconocer nuestra pobreza, nuestra sencillez... allí comienza la humildad de la FE, que se continúa en el crecimiento del amor.
• 2) Felices LOS QUE LLORAN. ... porque serán consolados.
De ninguna manera se refiere a sufrir por el solo hecho de sufrir (podemos reflexionar sobre ¿porqué habrá quedado registrado que el propio Jesús, como hombre, le pide a Su Padre Dios si puede no pasar por esa tremenda Pasión que se le viene... "si es posible apartar de Mí ese cáliz, pero que no se haga Mi voluntad, sino la Tuya"? ... parece que, en el plan de lo que Dios quería hacernos ver, eso era importante) ... y también da a entender que no todo sería fácil (habrá que tomar decisiones, habrá que elegir). Entiendo que este mensaje implica que hay una bendición sobre los sacrificios (de sacrum-facere = hacer santo algún esfuerzo) que asumimos por amor. ¿Qué entendemos por CONSUELO? No se trata del consuelo de la “distracción”, de desviar la mirada hacia otra cosa, sino aquel del verdadero sentido del amor, que permite comprender y re-significar... El entender que podemos ser lastimados o sacrificarnos, pero que eso mismo abrirá “otras puertas” que le dará sentido y nos fortalecerá. Seguramente nos conectará mejor con la compasión y con lo sagrado... Sagrado que no solo está directamente dirigido a Dios Mismo, sino también en nuestra relación con todos los demás, en tanto y en cuanto todos fuimos creados a imagen y semejanza de Dios.
• 3) Felices LOS MANSOS. ... porque heredarán la tierra.
La mansedumbre no es debilidad, sino fuerza bajo control, sin violencia. La extraordinaria capacidad de no reaccionar desde el ego herido y el deseo de venganza. Quienes buscan controlar desde el sometimiento, la imposición, la guerra, no heredan nada verdadero, no terminan logrando nada en su propia interioridad, quedan con un vacío que no pueden llenar. En cambio, los mansos, quienes logran conquistar su propio ego, logran conquistar "la tierra", porque conviven en PAZ con ella... no necesitan poseerla para disfrutarla, ni controlarla para sentirse seguros, simplemente son parte de la tierra, viviendo en armonía con ella.
• 4) Felices los que tienen HAMBRE Y SED DE JUSTICIA. ... porque serán saciados.
La justicia divina no está relacionada a la venganza, ni a la negociación (te doy o te quito, porque esto o aquello) como muchas veces se interpreta. Dios es infinitamente Justo al concedernos lo que nosotros elegimos: acercarnos a Él o alejarnos de Él. La justicia de Dios está relacionado a la búsqueda de lo bueno, y ojalá yo pueda tener hambre y sed de esa justicia... porque cuando pedimos estar cerca de Dios, nos devuelve el infinito... en paz interior.
• 5) Felices LOS MISERICORDIOSOS. ... porque ellos alcanzarán misericordia.
La misericordia cambia el mundo. Quienes tienen compasión por los demás, y además saben pedir perdón y perdonar, son los constructores de un mundo mejor, con una mejor con-vivencia. Resulta más fácil tener compasión con quien previamente tuvo compasión con nosotros, lo difícil es dar el primer paso. Pero Jesús nos lo enseña como algo CENTRAL, ya que cuando nos enseña a orar a Su Padre (en el Padrenuestro), nos dice que le pidamos al Padre que “perdone nuestros pecados, ASÍ COMO nosotros perdonamos...”... ni un poco más, ni un poco menos... justicia infinita para los misericordiosos.
• 6) Felices LOS LIMPIOS DE CORAZON. ... porque ellos verán a Dios.
Transparencia de intención... cómo dice Jesús: “... que tu si sea un si, y que tu no sea un no...” Ser coherentes, ya que ello lleva a la confianza. Lograr ser señores de nosotros mismos, para que de esa forma se manifieste nuestra integridad de intención como la mejor actitud para generar confianza en los demás, y así acercarnos a Dios. Cuantas veces Jesús nos pide que seamos como niños, como tratando de evitar esa "negociación o doble intención" que puede ir apareciendo a medida que vamos creciendo... cuidar/proteger nuestra transparencia, nuestra confiabilidad... ¿puede haber algo mejor que resultar CONFIABLE frente a los demás? (aunque cueste... por supuesto que cuesta, ¡y mucho!)
• 7) Felices LOS QUE TRABAJAN POR LA PAZ. ... porque ellos serán llamados hijos de Dios.
La paz no es “gratis”, implica cercanía con los demás y compromiso por la justicia. Es lo que llamamos CARIDAD (siempre asociado a la reconciliación), que no se refiere exclusivamente a un gesto hacia un pobre, sino que es la expresión del amor cristiano, con el compromiso que sea necesario y la búsqueda de la justicia que demande la situación. Lleva un premio, wow ¡qué premio! ser considerados hijos de Dios... o sea, se trata de lo que Jesús vino a enseñarnos para ser verdaderos hijos de Dios, creados a Su imagen y semejanza. Trabajar por la paz ES amar.
• 8) Felices LOS PERSEGUIDOS POR CAUSA DE LA JUSTICIA. ... porque de ellos es el reino de los cielos.
Se interpreta que se trata del mismo "premio" que la primer bienaventuranza, ya que es cómo que cierra el círculo. En todos los casos, el premio es el mismo: estar cerca de Dios; y quien eso desee, en este caso manteniendo su defensa de la verdad, aun cuando sea perseguido, como manifestación de su amor a Dios, será "recompensado" con creces.
A diferencia del “mundo”, que nos pide buscar el poder económico y el del sometimiento, acumular más que los demás, mantenernos arriba en la pirámide del mando... Jesús propone encontrar tu verdadero poder en la humildad, encontrar tu libertad en soltar el hecho de pretender controlar, encontrar tu grandeza en el servicio a los demás. Y nos da el ejemplo como verdadero hombre...
El “mundo” te propone cerrarte en vos mismo, nunca muestres debilidad, no confíes... mientras que Jesús te dice con ternura infinita, y firmeza, que te abras, que no temas a tu vulnerabilidad, que confíes en algo MÁS grande. Y nos da el ejemplo como verdadero hombre...
Estas enseñanzas no eran una simple etiqueta de "recomendaciones morales a tildar", sino un cambio de paradigma de cómo interpretamos nuestra vida, el sentido de la misma... que cosas nos conducen a la paz espiritual, a la plenitud.
Jesús hablaba de un REINO...
Nicodemo, un buen fariseo que busca conocer a Jesús, cuando se encuentran en la oscuridad de una noche (ya que no se animaba a ser visto en esa actitud a plena luz del día), le dice: “Maestro, eso de pretender instalar un 'nuevo reino' tiene a todos nerviosos...”.
Nicodemo no puede creer cuando Jesús le explica que no busca conquistar/dominar ningún reino de este mundo, sino ayudarnos a conquistar nuestra alma, nuestra conciencia, venciendo al pecado.
No se refería a un reino a conquistar a futuro, sino un reino para ser vivido ahora, en nuestra vida terrenal. Conquistar el reino del amor, dentro de cada uno de nosotros.
Dicen que las primeras comunidades cristianas lo entendían de esa forma, y eran reconocidas por los “externos” con la expresión: “miren cómo se aman entre sí”.
Proceder desde el amor, el servicio y la confianza, en lugar de desde la negociación, el ego y el miedo... por el solo hecho de sentirnos amados y cuidados por un Dios Padre que nos transmitió la DIGNIDAD de ser Sus hijos.
¿Cuántas veces vivimos, o vemos a otros que viven... como “esperando que sucedan determinadas cosas para recién allí empezar a ser ¿felices?...”? y vivimos postergando nuestra felicidad.
Jesús nos enseñó a mantenernos serenos interiormente en medio de cualquier tormenta externa... y la frase que más se repite en los Evangelios es “no tengáis miedo”.
¿Cuánto, cuánto, cuánto, cuánto tengo que seguir aprendiendo y mejorando, intentando que todo esto se me haga carne de verdad, que todas estas ideas y conceptos pasen a ser obras de vida, y dejen de ser reflexiones que “endulzan” mi intelecto?
Necesito ayuda...
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