miércoles, 14 de enero de 2026

20260113 La Pasión, la Resurrección de nuestro Señor Jesucristo... un CAMINO, la FORMA de seguir un camino.

Recién pude escuchar el Evangelio del día, según San Marcos, en el cual se relata que Jesús hizo salir un demonio de un hombre que previamente le gritaba “¡¡¡¿¿¿has venido a destruirnos a todos los demonios???!!!”.


Soy “muy racional” ... siempre me cuesta comprender este “tema de los demonios” ... a pesar de que, según las Sagradas Escrituras, Jesús expulsó varios demonios; y a pesar que sé que existen sacerdotes exorcistas (que son formados especialmente para expulsar demonios), de hecho he conocido a dos...
En mi “racionalidad extrema” pienso que somos nosotros mismos quienes, con nuestra libertad, elegimos acercarnos o alejarnos de Dios, y que el pecado termina siendo nuestra propia elección de alejarnos de esa fuerza creadora del bien, de Amor pleno, que llamamos Dios. Mi razón tiende a decir que no es “otro” (un demonio) el responsable de nuestras decisiones... ¿será el demonio el mal camino de la tentación? ¿será quien “opera” para hacernos confundir, para tentarnos a elegir un placer efímero y egocéntrico, frente al Amor pleno y eterno?
Interiormente, lo interpreto como un misterio, que mi mente limitada no alcanza a comprender bien.

Escuchar este Evangelio me llevó a reflexionar sobre LA FORMA con la cual Jesús “destruye”/vence AL demonio (a los demonios).
Mientras escuchaba el Evangelio de hoy, donde el “espíritu impuro” gritaba: “¡¿has venido para acabar con nosotros?!”, se me representaba la secuencia de la película La Pasión de Mel Gibson (considerada la representación MÁS fidedigna de La Pasión que sufrió nuestro Señor), donde en el momento en que Jesús parece “MÁS derrotado”, totalmente maltratado y humillado, “vencido”, se aparece la imagen del demonio entre sus agresores (como resumiendo ese espíritu de fuerte odio de ese momento), con la mirada más malvada del “peor orgullo” del vencedor... y COMPRENDÍ, que en ese momento, Jesús VENCE con la mirada de la mayor humildad, de la mayor misericordia y perdón QUE PUEDE EXISTIR. 
O sea, ambos “combaten con sus propias armas”, uno con la agresión y la humillación; y el Otro, con caridad, misericordia y perdón. ¿Quién triunfa?

Para muchos, triunfa el que “aplasta físicamente” al otro... aunque eso lo obligue al stress de mantener siempre “la guardia alta”, esperando “la represalia” ...
Para otros, triunfa el que tiene la conciencia tranquila, de hacer el bien... el que vive en PAZ con su conciencia.
Muchos creyeron haber destruido a Jesús y Su Mensaje... que SORPRESA se habrán llevado cuando esa PAZ y SABIDURÍA de Jesús se DISEMINÓ por todo el mundo... muchísimo MÁS que lo que el propio Jesús había caminado y predicado... porque dejó de ser Su alcance físico/humano, pasó a expandirse Su Espíritu Santo (...que misteriosamente, ES lo mismo, ya que Jesús y el Espíritu Santo SON el mismo SER).

Desde siempre aprendí que Jesús venció a la muerte y al maligno con Su RESURRECCIÓN. La Resurrección es LA muestra más concluyente de Su MAJESTUOSIDAD sobre la vida y la muerte... en definitiva, sobre TODO lo creado.

Sin embargo, en LAS FORMAS también mantiene SU esencia (que ES lo que vino a transmitirnos, a enseñarnos).
Si hubiese dependido de mi... habría resucitado de una forma espectacular... dando un espectáculo que sea “admirado con cierto temor” por todos... pero, principalmente por los agresores que lo agredieron con la mayor saña posible, hasta la muerte.
¿qué tal aparecérseles en sueños o en momentos de temor o debilidad hasta hacerles la vida “invivible”? Nadie podrá decir que no se lo merecían... acababan de maltratar hasta la muerte, con la máxima humillación, al MÁS Justo.
Pero Jesús/Dios no procede así... no está en Su esencia (y el Dios Todopoderoso NO PUEDE contradecir Su esencia) ... acaba de demostrarlo durante Su “reciente” Pasión y muerte (que prueba increíble... NADA puede sacarlo de su esencia de AMOR PLENO).

Jesús/Dios, resucita en forma humilde, sencilla. 
Lo hace frente a los que lo aman, a los que, a pesar de todo, ELIGEN Su mensaje. Aunque aquellos hombres (varones y mujeres), en su esencia humana, pudieran equivocarse y seguirse equivocando, DESEAN comprender mejor el mensaje de Jesús... a ellos se les manifiesta. Como una muestra de que NUNCA abandona a quienes lo buscan de corazón. 
La primera ante quien se manifiesta resucitado es una mujer... todo un mensaje.

Muuucho antes... al inicio de Su vida pública, después de ser bautizado por Juan, y antes de iniciar Su vida pública, Su ministerio, Jesús se retira por 40 días y 40 noches. Hace ayuno y está en oración para escuchar a Su padre (no solo pedir, hablarle, sino predisposición para escuchar a Dios).
Al finalizar esa cuarentena es tentado por el demonio, que para tentarlo menciona palabras del antiguo testamento (el maligno conoce la Biblia, y conoce CÓMO tentar al hombre). 
Primero lo tienta con una necesidad interna, en este caso el hambre ("si eres Dios, convierte las piedras en pan"); luego lo tienta con la presunción ("arrójate del lugar más alto del templo, que Dios te protegerá"); la tercera tentación es de poder y dominio sobre el resto de los hombres ("te daré todos los reinos si me adoras").
Jesús responde con la máxima sencillez... a las palabras que buscan tentar, responde son palabras de SUSTENTO:
- lo más importante para el sustento del hombre es la PALABRA DE DIOS.
- NO TENTARÁS al Señor tu Dios.
- Se debe ADORAR a Dios, y sólo servirle.


La FORMA de un CAMINO... SIEMPRE coherente y consecuente con Su mensaje, en TODAS las circunstancias, aún en las más extremas.
SIEMPRE conduciendo hacia la PAZ interior, que ES el verdadero TRIUNFO... no hay otro, por más que le demos mil vueltas.




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