sábado, 20 de junio de 2020

20200618 HOY JESÚS NOS ENSEÑA A REZAR (tiempo estimado lectura 6 min)

En el Evangelio de hoy, recordamos cuando Jesús le dice a sus seguidores que cuando quieran rezar lo hagan de la siguiente forma: 
“enseña/reza con ellos el Padre Nuestro”.

Somos hijos del “Padre Nuestro”... y la primer palabra que usa Jesús para enseñarnos a orar es PADRE... lo primero que hace, es ubicarnos ante Quien vamos a orar, con quien entraremos en intimidad... con nuestro padre. 
Esta idea es central para entender cómo disponernos en ese momento de oración... en la cual estaremos dispuestos a abrir nuestro corazón, a entrar en la intimidad de nuestra honestidad de conciencia, con quien MAS nos ama, nuestro PADRE.

CÓMO es este Dios... que no marca una distancia de “inaccesibilidad divina”, sino que nos trata como a hijos, y busca hermanarnos...
Nos dice que fuimos creados a Su imagen y semejanza. 
Un Dios cercano, que no se muestra inalcanzable, sino como un padre, nos hace parte de Su familia.

Si nuestro padre/Dios es AMOR, entonces nosotros, Sus hijos, tenemos la potencialidad de amar, y solo cuando lo hacemos nos parecemos a Dios, nos comportamos a Su imagen y semejanza.

El eje es el AMOR... un amor que supone diferencias, porque supone libertad y supone perdón.

En otro momento Jesús nos dice: es fácil amar a quien te ama, pero te invito a amar a quien más te cuesta (incluso a un enemigo)... Ahí expresarás el máximo amor, el más pleno... y te mostrarás a imagen y semejanza de Dios.
Si todos fuéramos iguales en nuestra capacidad de análisis o de reacción, si todos pensáramos igual, no existirían los conflictos, todo sería uniforme, constante, sin variaciones, sin opciones, ¿aburrido? ¿sin libertad?... no existiría la necesidad de los “gestos de amor”; por lo tanto, la existencia del amor supone las diferencias, y es el AMOR quien permite la mejor convivencia EN las diferencias, transformándolas en enriquecimiento... 
Del amor surge un enriquecimiento desinteresado y genuino.

El Padre Nuestro inicia con alabanzas y reverencias a Dios, y entiendo que también debemos agregar AGRADECIMIENTO de nuestra parte, ya que como Padre, nos hace participar de la plenitud de Su reino:

... que estás en el cielo, 
santificado sea Tu nombre,
venga a nosotros Tu reino,
que se haga Tu voluntad, 
así en la tierra, cómo en el cielo...

Cuando uno está agradecido, es más fácil "congeniar" o cumplir con la voluntad de quien nos despierta ese sentimiento de gratitud... 
Por otro lado, estamos muy tentados a pensar que todo lo que somos o tenemos es mero fruto de nuestro merecimiento... Indudablemente que hacemos y decimos muchas cosas para merecer otras, y lo hacemos en libertad (al menos frente a Dios)... pero ¡cuanta ABUNDANCIA en misericordias, dones, caridades, perdones que hemos recibido sin haberlos merecido!... Ser agradecidos a Dios ayuda mucho a amarlo, y cuando lo amamos nos comportamos a Su imagen y semejanza.

Luego, en la oración del Padre Nuestro, Jesús nos enseña a pedir por el sustento, no de excesos, sino de lo necesario:

... danos hoy el pan de cada día...

Teniendo presente que no solo de pan vive el hombre, y que la Palabra de Dios es también una especie de pan que alimenta nuestra alma, nuestro espíritu.

Luego un COMPROMISO en libertad:
... perdona nuestras deudas/ofensas, 
así cómo nosotros perdonamos a nuestros deudos, 
a quienes nos ofenden...

No cabe duda que el concepto de PERDÓN es central en la esencia del amor, y Dios ES amor.

Y finalmente, un humilde pedido de ayuda:
... no nos dejes caer en la tentación, 
líbranos del mal. 

“Perdónanos, ASÍ como nosotros perdonamos a los que nos ofenden...”. Dios nos deja a nosotros poner la vara: “perdóname IGUAL a como yo perdone...”. Nosotros ponemos la vara, luego Dios pone la justicia infinita: será perdonado aquel que AME el perdón; pero no aquel que haya elegido, en absoluta libertad, no perdonar.
En el gesto de perdonar a otros, o de aceptar el perdón de parte de otros, nosotros demostramos nuestra comprensión sobre la importancia del perdón, nuestro apego al perdón, y nuestro verdadero deseo de ser perdonados...

El PERDÓN es un eje central del amor... y también lo es la LIBERTAD de hacerlo o no... Jesús no dice: “perdónanos todos nuestros pecados, si es que nos hemos arrepentido..." o tampoco dice: "perdona nuestros pecados, ya que nos lo merecemos al habernos arrepentido...”. 
Sino que dice: "perdónanos en la misma medida en que nosotros elegimos perdonar a los demás...".

Para terminar, otra vez Jesús nos hace reflexionar sobre la LIBERTAD de elegir el bien o el mal... 
No pide que no hayan tentaciones... sino que, nos invita a que pidamos ayuda frente a las tentaciones, para elegir bien... en libertad, y lograr evitar las tentaciones... evadirlas. En ese logro, en superar las tentaciones, pudiendo haberlas tomado, está nuestra confianza y fortaleza para amar cada vez más, para parecernos a Dios y estar cada vez más cerca de ese Amor Pleno, más cerca de la felicidad eterna. 
Estar libres del mal.

Cuando rezamos el Padre Nuestro alabamos y agradecemos a Dios, pedimos austeramente nuestro sustento, y asumimos un COMPROMISO... perdonar y elegir el bien, en libertad... 
Eso es el AMOR que nos hace semejantes a Dios, que nos hace Sus hijos.

AMEN (que así sea).

Hay muchas oraciones, escritas por diversas personas, que nos ayudan a rezar, a entrar en oración. Esta es la que Jesús nos enseñó personalmente...

sábado, 6 de junio de 2020

20200606 RELACIONES HUMANAS (tiempo estimado lectura 11 min)

¿Alguien puede vivir solo? 
Todos necesitamos a los demás... TODOS.
Antropologicamente, somos seres sociales que buscamos la felicidad... y ¿dónde estaría “esa felicidad”, TAN buscada?

En el camino de "la vida", constantemente elegimos entre dos rutas que se separan... centrarme en mí mismo, o darme a los demás... todos los días, en cada momento, la misma elección, egocentrismo vs darme, compartir... amor.

RELIGIÓN... re-ligión, “volver a ligarme, o reforzar mi ligazón hacia algo”...
JESÚS... alguien que vivió hace mucho tiempo... muchos creen que fue la Encarnación de Dios como hombre, otros que fue un simple hombre de la historia, como San Martín, Napoleón o Sócrates... pero sin duda, aunque algunos busquen minimizarlo y tratarlo como una “antigüedad”, fue uno de los hombres que más influyó en la historia de la humanidad... al punto que universalmente la divide en “antes y después” de Cristo (nos referimos a Aquel que murió crucificado en una cruz en medio de dos ladrones... ¿la peor muerte para el hombre “más importante o de mayor impacto” en toda la historia???) ¿Cuál fue, o cuál habrá sido, su verdadero poder? ¿qué parámetros...?
En mi análisis puramente racional, sin temas de fe, Jesús de Nazaret fue la persona más coherente de la historia, coherencia PERFECTA, algo imposible para los simples humanos como nosotros... aunque, en muchos casos, nos gustaría acercarnos a ser más coherentes, más confiables...

La vida nos desafía... no es fácil llegar a esa “felicidad social” que tenemos como meta...
Al nacer, vivimos nuestros primeros tiempos en un total egocentrismo, con una madre biológicamente preparada para responder a las “exigencias” de su bebé... el mundo gira a su alrededor... Pero esa mamá, y la familia que arma con el papá (también llamada el 2do útero, ya que nacemos muy inmaduros), SABEN que deben EDUCAR a ese hijo para la convivencia social... para que salga de ese egocentrismo, y madure hacia la convivencia, hacia el compartir... donde se encuentra la “meta” de la FELICIDAD...
Podemos creer en la divinidad de Jesús o no, pero nadie puede negar, que todas sus enseñanzas conducen a ello, a la buena convivencia social, a convivir en el amor:
- Maestro, ¿cuál es el mandamiento más importante?
- Responde Jesús: primero amar a Dios, luego, igual de importante, amar a tu prójimo.

Normalmente no vemos a Dios en forma material, palpable... Jesús nos dice que Dios ES Amor... que fuimos creados a Su Imagen y Semejanza, o sea con esa potencialidad de amar... y que podemos “ejercer” nuestra imagen y semejanza de Dios en el amor al prójimo, que es a quien SI VEMOS... pero con absoluta libertad... podemos elegir amar... o no... o un poco...

Hace poco alguien me decía: “¿porqué Dios permite que, a MI, siempre me toquen las más difíciles...?”
¿Será así?...
A todos nos toca vivir en la combinación entre amar y ser amados... a veces más, a veces menos... ¿de qué depende? Seguramente de muchas circunstancias... algunos nacieron en el mejor ambiente, otros la tuvieron más difícil... pero TAMBIÉN depende de NUESTRA ACTITUD... como dice alguien en algunas conferencias: “las circunstancias suman o restan, pero tu actitud divide o MULTIPLICA”.
Todos pensamos que lo que nos está pasando es lo más complejo, lo más difícil... pero si miramos a nuestro alrededor, descubrimos que siempre hay alguien mejor y alguien peor... solo tenemos que enfrentar la situación...

Pienso que, TAL VEZ, lo primero sea aprender a dejarse amar... y luego amar... y allí empiezan “las soluciones”...
¿Una visión parcial, simplista, naif?
Puede ser... está en cada uno darle o no una oportunidad a esa teoría...
Alguna vez, alguien sabio, cuando le preguntaron ¿cómo curar a un enfermo?, respodió:
- “con mucho amor”
La REpregunta fue de alguien que piensa que esa es una respuesta “naif”:
- ¿y si con eso no alcanza?
- El sabio respondió: “Duplica la dosis”.
Atender con amor INCLUYE estudiar y prepararse, aplicar los conocimientos de la ciencia... y también el trato amoroso, estar pendiente, ser responsable... es un combo, que puede verse así o no... la atención médica, puede ser un acto de amor o una transacción comercial... puede acercarse más o alejarse más de uno de los dos conceptos...

Esta mañana tuve el honor de escuchar una muy linda charla, la experiencia de vida de alguien que, con dudas y temores, como todos, eligió el “naif camino del amor”... de a poquito, con miles de problemas diarios a resolver... pero hoy se da vuelta, mira para atrás, y ve que construyó una comunidad de amor, donde se atienden pacientes “terminales” con cariño, afecto y en forma gratuita... ¡UPS! ¿Qué es eso? ¿Es posible?!?!?
Esos testimonios de vida son tan lindos que encienden la llama de la solidaridad... y alguien le preguntaba:
“¿Cómo hago? muchas veces me nace ayudar a otro... pero es como que la dejo pasar...”

¿CÓMO AYUDAR?

Tal vez muchas veces vemos a ese ejemplo de lograr una comunidad de amor que ofrece atención médica gratuita como un Everest imposible de alcanzar... pero para subir cualquier cima se debe empezar por el primer paso... y el ORGULLO no está en alcanzar la cima, sino en ir en la dirección lo más correcta posible, tal vez logremos más o menos de lo que nos pudimos haber planteado... pero como les decía el Papa Francisco a los "exEspartanos" en proceso constante de recuperación (como todos nosotros y como los mismísimos apóstoles de Jesús): “lo importante no es ‘no caer’, sino ‘no permanecer caídos’”

Tengo una idea loca que es la siguiente:
- cuando participamos, o formamos parte de un evento donde predomina el bien, como puede ser colaborar solidariamente con la buena obra de una ONG, o participar de un Retiro Espiritual, o de los Sacramentos, o rezar... es como que estamos en el “primer nivel” de entrenamiento en el amor...
- el primer nivel, nos prepara para el segundo nivel, que es donde tenemos que dar el testimonio... en cualquier trabajo, o cualquier circunstancia social, donde podemos obrar mejor o peor... y dar ejemplo con lo que hacemos... y generar círculos virtuosos o viciosos, de esa forma, contribuimos con un mínimo granito de arena a un mundo mejor o peor...
A muchos nos pasa frecuentemente que “separamos” esos dos primeros niveles (y también los que vendrán después) en algo así como “compartimentos estancos”... o sea, por ejemplo, por un lado “cumplimos” yendo a Misa el domingo, pero luego en la semana, nos vemos “obligados” a olvidarnos de lo que nos propusimos el domingo... “y bueno! ¿Qué querés que le haga? No pretenderás que YO SOLO cambie el mundo...”
Eso nos conduce al tercer nivel...
- en el tercer nivel, nuestra influencia es DECISIVA... mucho más que en el segundo, NUESTRA FAMILIA! Allí, nuestro ejemplo es fuertísimo, tanto en conducta, como en conducción... influimos fuertemente en entregar a la sociedad mejores personas o no... influimos mucho!
En mi humilde opinión, hay un 4to nivel de amor.
- el cuarto nivel es el amor de esposos. Elegir a quien ayudaré MÁS en toda la vida. Sobretodo ayudar a ser mejores personas para la responsabilidad de la conducción familiar... máxima entrega terrenal...
- el máximo nivel es la entrega por amor a Dios (visión personal).

Todo empieza por el primer paso... las circunstancias sumarán o restarán, pero NUESTRA ACTITUD dividirá o multiplicará...
Posiblemente el primer paso sea FORMARNOS en el amor...
Pero, entonces... ¿el amor está ahí? ¿en las grandes obras, en formar una ONG? ¿O al menos en las “buenas obras”?
Puede ser que si...
Pero cuidado! Los grandes “hacedores de obras buenas” también tienen sus luchas internas DIARIAS... San Pedro y San Pablo, tuvieron sus “encontronazos”... Esta misma semana conversaba con alguien, a quien admiro, sobre problemas entre personas que impulsan grandes obras solidarias...
El Mismísimo Jesús y San Pedro cruzaron las miradas cuando este último lo negaba por tercera vez... y lo extra-ordinario de Jesús, de este Dios de AMOR, es su infinita misericordia y justicia... y a pesar de la máxima traición, Pedro (que luego sería SAN Pedro), tuvo todas sus oportunidades de perdón y arrepentimiento... como las tenemos todos.

Entonces, el punto no son las grandes obras de bien, sino la ACTITUD que pongamos en ellas... salgan o no salgan, crezcan o no, trasciendan o no, se vuelvan conocidas o no...
Nuestras obras no serán medidas en el “éxito humano” que alcanzaron, sino en el amor que pusimos en ellas...

La vida mundana, actual y de todos los tiempos, nos lleva a pensar, o a confundir, que el poder o la acumulación de bienes o dinero o poder, permitiría acceder a la felicidad desde un plano egocéntrico... hasta las buenas obras pueden ser insuficientes, si solo las hago para satisfacer mi ego, o en busca de reconocimiento como único objetivo... todos conocemos historias de personas "vacías" que hasta pueden intentar quitarse la vida rodeados de "riquezas", y al mismo tiempo, personas plenas y felices en medio de la escasez de bienes materiales, pero rodeados de afecto y amor en su entorno...

Esa “buena actitud” de encuentro, lleva un nombre concreto, se la denomina EMPATÍA, y se refiere principalmente a la buena actitud frente al QUE PIENSA DISTINTO... con misericordia, pero también con absoluta justicia (solo se construye DESDE la verdad, nunca desde el engaño), buscando el enriquecimiento mutuo, con honestidad intelectual...

Tal vez el primer paso de las RELACIONES HUMANAS que nos conduzcan a las grandes obras de bien, sea entrenarnos en la EMPATÍA... con todos, los que tenemos cerca y los que están más alejados, en la trinchera opuesta... con TODOS... y humildemente interpreto que las principales llaves de la puerta de la empatía son la alegría y la sonrisa, mientras que las que la cierran serían el mal carácter y el mal humor...
Pienso que, tal vez, el "primer nivel de entrenamiento en el amor" (rezar, los sacramentos, colaborar en buenas obras comunitarias) nos fortalece interiormente y nos da PAZ, que luego se trasluce en alegría y sonrisas para todos los otros niveles... Celebrar la vida, defenderla siempre, en todas circunstancias, con la máxima alegría y compromiso!






martes, 5 de mayo de 2020

20200505 FILOSOFIA HUMANA ESENCIAL (apuntes de un novato) (tiempo estimado lectura 11 min)


Esto ha sido reflexionado y estudiado por expertos... carezco de preparación... pero gracias a leer escasamente algunos de sus párrafos, y principalmente de un modo intuitivo, he llegado a la siguiente conclusión:

Aprender a vivir LA VIDA sería algo parecido a APRENDER a jugar un juego de mesa...
Lo primero que se debe aprender son “las reglas” del juego.

- FICHAS para iniciar el juego (lo que nos viene regalado, DONES): VIDA y SALUD.
La vida es la principal ficha del juego. La forma y las circunstancias en que la recibimos, en nada depende de nosotros.
La salud (biológica y psíquica), se refiere principalmente al funcionamiento de ese organismo que nos fue dado. Si bien recibimos una determinada salud, podemos mejorarla o empeorarla con nuestros actos, hábitos, decisiones.

- OBJETIVO del juego: lograr la FELICIDAD (la interpreto como la paz interior).
Pero; esta parte del juego requiere un nivel de comprensión más elevado, que lo transforma en el juego MÁS interesante que pueda existir... donde es esencial entender que también tenemos ALMA o ESPÍRITU. Ese espíritu será quien termine logrando el objetivo de la felicidad... o no.

Cuando somos concebidos, nuestro espíritu es como “un mundo” a ser llenado... viene con una noción, una intuición... que, para ser feliz, ese “vacío” debe ser llenado con lo que nos completa. 
Nacemos inmersos en un contexto de INCOMPLETITUD... y para ello se nos ha dado otra ficha que no es “palpable”, como lo son la vida y la salud, pero que también es ESENCIAL para Quien creó las reglas de este juego, que se llama libertad. Tenemos absoluta LIBERTAD para mover nuestras fichas, para completar nuestros vacíos... por más que tengamos la sensación, una fuerte intuición, de que debemos “completarnos” con lo que nos COMPLEMENTA, tenemos la libertad de elegirlo o no.

- NECESIDADES BÁSICAS: alimentación (combustible), familia (cuidado inicial -segundo útero-, formación de la autoestima, maduración/conducción hacia la buena convivencia social = felicidad), educación (enseñanza del conocimiento aprendido por siglos, para ayudarnos a progresar). Somos SERES SOCIALES, que nos manejamos en contextos de amor o des-amor... Nuestra inserción social va completando la ficha de la salud.

- AMENAZAS: enfermedad, inseguridad, injusticia... y "dureza" de espíritu.

EMPIEZA EL JUEGO... y con mucha ayuda, se van superando los procesos formativos iniciales, y a pesar de que esos procesos formativos continúen abiertos y en evolución, se incorpora un nuevo concepto: la PRODUCTIVIDAD.
La productividad tiene muchos ámbitos:
- el conocimiento, que involucra la religión, las artes, la optimización de la organización social, las ciencias, la medicina, la sexualidad, etc...
- la economía.
- el cuidado de la seguridad.
- la promoción de justicia.

Las necesidades básicas, las amenazas y la productividad, nos obligan a la CONVIVENCIA... y eso da sentido al objetivo del juego, ya que, antropologicamente, el ser humano obtiene la felicidad en forma comunitaria.

Al momento del inicio de la vida, el nuevo ser requiere mucho cuidado, inicialmente de forma tan específica, que lo conduce directamente la naturaleza, a través de la madre. El contacto es íntimo, uno a uno... la madres son dotadas por la naturaleza de cambios en su cuerpo y preparación afectiva/psicológica para recibir a su hijo, tanto las mas humildes e ignorantes, como aquellas que pueden acceder a recursos y a información. Necesitan la compañía del padre, que juega un rol importante en el apoyo (nos complementamos... en algunos aspectos tenemos mayor protagonismo, en otros menos...). Es una etapa importante para la pareja/matrimonio, y para la nueva creatura que se va "incorporando al juego"... de acuerdo a como la vivan, se generan estados de fuerte pertenencia y aumento de la autoestima... o lo opuesto.
Cuando el ser humano nace al mundo extrauterino, lo recibe el “segundo útero” que es la familia, donde completa su maduración... empieza a convivir con otros. Inicialmente, sigue requiriendo mucho cuidado, por lo cual, se acostumbra a que el entorno responda a sus demandas, vive una situación egocéntrica, donde la criatura es el centro.
Como la felicidad adulta depende de la convivencia social, la familia le debe ir enseñando a transitar su MADURACIÓN hacia un ser sociable, donde debe predominar el modo AMOR.
El amor es el eje conductual que ASEGURA el camino hacia la felicidad.
No es fácil, ya que, de no superarse ese egocentrismo inicial o hacerlo parcialmente, puede predominar una tendencia hacia el egoísmo, la soberbia, la vanidad, el orgullo, la ira, la avaricia, etc. Todos esos problemas tienen un antídoto, que es el amor.

Todo esto es conceptualmente más fácil de comprender, que de cumplir... posiblemente porque predomina nuestra inclinación a una "falsa satisfacción" TRANSITORIA que otorgan esos estados de egocentrismo, que no llenan espacios en nuestro vacío interior; frente a la verdadera construcción, la que ocupa y llena nuestro vacío interior, y nos COMPLEMENTA con nuestro entorno, quedando un efecto más a largo plazo, que se sustenta en un vínculo empático, amoroso, con quienes nos rodean.

Aparte de no superar el modo egocéntrico, por haber carecido de una familia, o un entorno que nos ayude a madurar/superar esa etapa, uno de los principales confundidores para apartarnos del “modo amor” (que es el modo que nos ASEGURA la felicidad), tiene que ver con la forma en que se enfoca la productividad... principalmente el concepto de acumulación/ahorro.
La acumulación/ahorro puede ser muy positiva, o puede ser tóxica.
Depende principalmente de QUÉ cosas acumulemos, y sobretodo PARA QUÉ.
El ahorro puede ser algo fundamental para cubrir emergencias, para mejorar en determinados aspectos, y sobretodo para ayudar a los demás...
Eso nos COMPLEMENTA en nuestra necesidad de buscar la felicidad. Darle un BUEN sentido a nuestra capacidad de acumular... generando un ambiente, donde confiaremos recibir de otros, especialmente aquello para lo que no fuimos dotados, para lo que no tenemos capacidad... o simplemente cuando la mano cambie... un ambiente positivo, un círculo VIRTUOSO, que nos complementa y no da la tranquilidad que parecería que estamos en el camino correcto (certidumbre).

Es muy fácil y frecuente CONFUNDIR la felicidad con acumulación de bienes (se acompaña de miedo a perderlos, incertidumbre)... que no es igual a la felicidad de quien comparte sus bienes...
¿Dónde estaría la diferencia?
Entiendo que poseer bienes, o acumular poder, no nos complementa como seres humanos, sino que nos ubica en un rol circunstancial, como pueden ser otros... donde "jugaremos" nuestras fichas, sabiendo administrar la abundancia, o siendo inteligentes y perseverantes para superar la escasez... en todos los casos nos complementará la forma en que hayamos sabido ser empáticos con los que nos rodean, en como hayamos sabido hacer crecer nuestros vínculos... los medios que dispongamos (escasez o abundancia) son circunstanciales, pero ambos son igualmente suficientes para compartir y perseverar en el modo amor... para descubrir que podemos amar y ser amados... o por el contrario, para separarnos y aislarnos...

RECORDAR que el "modo amor" (empatía, perdón, misericordia) es el motor que nos hace avanzar en el juego, nos hace madurar, crecer y acercarnos a nuestro objetivo... mientras que el modo egocentrismo nos empantana, a veces tanto, que puede hacernos retroceder a etapas inmaduras...
Posiblemente, la principal diferencia entre "felicidad" por acumular, y felicidad por compartir, esté en lo que todos entendemos como tranquilidad de conciencia, o PAZ interior.

El juego va terminado... no lo gana uno solo... sino que GANA quien ayuda a que hayan más ganadores... finalmente gana el que comprende este último secreto: “los últimos serán los primeros”...

Expertos en este juego recomiendan alcanzar lo que podríamos denominar como un par de "comodines" que ayudan mucho para ganar:
- aprender a sonreír, a ser espontáneos y a viajar "livianos" y serenos... agradecidos...
- aprender a perdonar... y a aceptar el perdón. Tener misericordia.
Hay otros comodines...

Así como al principio mencionaba que la intuición me llevó a escribir este texto, entiendo que de alguna manera todos lo pensamos en forma parecida en lo más profundo de nuestra conciencia, independientemente de nuestras creencias religiosas, ya que todo esto se apoya en el Sentido Común del Derecho Natural..
En mi caso, soy cristiano, y cada vez me convenzo más que Jesucristo vino a enseñarnos estos paradigmas... para ayudarnos a interpretar mejor las reglas del juego de la vida... con discursos muy sencillos, fáciles de comprender, nos llenó de ejemplos de cómo obtener "comodines"... En muchos casos, esas enseñanzas coinciden con lo que enseñan y enseñaron muchos otros, de otras religiones.
Para quienes creemos en la divinidad de Jesús, que entendemos que Dios ES amor, no importa por qué lugar (por cuál religión) le llegue a cada uno su capacidad de AMAR... ya que siempre que ame a su prójimo, se estará manifestando a Imagen y Semejanza de Quien interpretamos ES su/nuestro Creador.
Entiendo que Dios nunca nos pediría algo que vaya en contra de la esencia en la que fuimos creados... 
El papa Francisco nos dice: "... cuando olvidamos las grandes verdades que nos sostienen, toda nuestra existencia se vuelve más triste..."

Quienes de verdad descubren y comprenden, pero por sobretodo APLICAN el concepto del amor, van ganando el juego... no importan las apariencias, que solo sirven para parecer que podrían ir ganando...

Solo EL AMOR nos completa... y nos hace verdaderos ganadores (allí está la felicidad), nuestra honestidad de conciencia reconoce cuando obramos con o sin amor (podemos engañar a otros, pero no a nuestra propia conciencia), cuando interiormente estamos tranquilos de que actuamos con amor, esa coherencia entre lo que sabemos que está bien y nuestro actual, nos da paz interior... nos sentimos felices.



jueves, 11 de julio de 2019

20190711 ¿Cómo nos relacionamos?, ¿cuál es nuestro motor interior? (tiempo estimado lectura 5 min)

Por un lado, se ha dicho que tenemos que amar al prójimo como a nosotros mismos... pero al mismo tiempo, se repite que, para amar al prójimo, primero debemos amarnos a nosotros mismos... fortalecernos interiormente.
¿Qué es primero, el huevo o la gallina?
¿Nos fortalece el amor a los demás y fortalecemos a los otros con nuestro amor, o primero debemos estar bien nosotros para recién poder dar?
La respuesta… ¿nos lleva a una diferencia que podría considerarse sutil? O ¿podrían generarse grandes cambios de comportamiento, según cuál sea nuestro enfoque?

El mundo actual tiene la impronta del consumismo, que se vende a sí mismo exaltando la idea del egocentrismo: “tu vida es una sola, lo que no aproveches ahora... es bueno que puedas darte los gustos”. 
Muchos interpretan que consumar esos gustos personales genera un grado de autosatisfacción suficiente como para estar en condiciones de derramar amor a los demás, o sea, amar al prójimo... 
¿Consumar esos gustos personales genera una autosatisfacción superadora o podría generar dependencia?
No es siempre igual, pero las rutinas nos generan hábitos, luego somos “esclavos” de nuestros hábitos… somos lo que hacemos. 
Es difícil llenar nuestro “saco interior” que junta y guarda el placer de poseer... siempre hay lugar para más posesiones, para más poder... ese “saco” cada vez se agranda más, cada vez tiene más espacios vacíos para seguir llenando... lo cual va generando la dependencia del poseer cada vez más... por lo tanto, el egocentrismo se retroalimenta a sí mismo... va creciendo… a veces, pudiendo volverse insaciable. Cuando se llega a ese lugar, los deseos sobrepasan a las necesidades.

Para que naciera el consumismo/egocentrismo y que se expandiera por el mundo, fue útil que se inventaran los ESPEJOS de vidrio, que SOLO nos reflejan nuestra imagen. 
Una vez que observo mi propia imagen con detenimiento, tengo menos tiempo para observar a los demás, y destino más tiempo a intentar adaptar mi imagen a mis gustos y placeres... aparecen “necesidades” que en otro contexto podríamos considerarlas “no tan necesarias”.
¿Cuál es el límite? 
Como depende de “mis deseos”, puede que los límites no resulten claros. Hacia allí nos conduce la ideología de género, donde todo puede transformarse en un bien de consumo, aprovechable o desechable, según mi deseo… ese lugar puede llegar a ocuparlo hasta el propio cuerpo… o más extremista aún, los propios hijos. Acercarse a lo que podría llamarse: ¡el consumidor perfecto!

¿Cómo habrá sido el mundo antes que existieran esos espejos? ¿Podemos imaginar un mundo sin espejos de vidrio, sin que nadie viviera pendiente de su propia imagen?

Al mismo tiempo, existe otro motor que puede movilizarnos... el de DARNOS por los demás.
Pero… ¿no se dijo que primero debíamos fortalecer nuestra autoestima para recién estar en condiciones de dar?
Una buena forma de fortalecer nuestro interior es aprender a ver la expresión de alegría y agradecimiento en el rostro del otro, cuando hago una buena acción… y saber diferenciarlo de lo opuesto. ¿Podemos imaginar un mundo donde nadie pudiera influir en su propia imagen, pero si hacerlo en la de los demás? y solo a partir de allí, sentir alegría o tristeza (pensemos un minuto en eso)… Un hábito positivo, de ese tipo, fortalecería tanto nuestro interior, que nos volvería “esclavos” del AMOR… y para amar de verdad (¿redundancia?, ¿se puede amar de mentira?) es necesario aprender a ponerse en el lugar del otro. 
En esta forma de vincularnos, nuestros espejos pasan a ser los demás, nos vemos reflejados en ellos, en sus rostros... y SI, mientras más fuertes nos vamos sintiendo interiormente, más podemos amar, y mejor podemos hacerlo cuando más conocemos al otro...
Como decíamos, somos lo que hacemos... 
¿Cómo sería el mundo de hoy si no existieran los espejos de vidrio? ¿Estaríamos pendientes de nuestra imagen, de nosotros mismos... o sería más natural “mirarnos” en los rostros de los demás?
Y AYUDARNOS a ser felices… motivo por el cual venimos al mundo.

Nos cuesta valorar “el darnos”… nos resulta difícil, en la diaria, presentir que se puede ganar más desprendiéndonos que acumulando… Pero tampoco significa que nos vayamos al consumismo extremo o a la ideología de género… es posible que todos los que esto leen no se encuentren en esos extremos… 
¿Existen posturas intermedias?
Tal vez nos ayude reflexionar sobre la diferencia entre negociar compitiendo y negociar cooperando, entre discutir y consensuar. La actitud de “me impongo donde hay una diferencia”, frente a “nos enriquecemos con las diferencias”.
Convivimos todos los días con personas cercanas, que conocemos y apreciamos, y también con otras que piensan distinto, e incluso con algunas que desconocemos completamente. Con todas podemos relacionarnos de distintas maneras, incluso a veces siendo más "duro" con quienes más apreciamos...
¿Cómo nos relacionamos?
¿Vivimos en la confrontación, tratando de vencer o sacar alguna ventaja? O ¿Buscando cooperación y consensos… tratando de conocer más al otro?
¿Cuál es nuestro motor de vida?




sábado, 23 de junio de 2018

20180623 Reflexiones sobre el problema del aborto (tiempo estimado lectura 7 min)

Una experiencia que se repite:
Una vez más, ayer participé en una charla/debate en un colegio de mujeres de orientación religiosa para chicas de medianos y bajos recursos (alrededor de 300 alumnas presentes). Todos los docentes a favor de la vida.

Se habló con muchas imágenes didácticas de la biología y la ética de la defensa de la vida, se explicó en forma muy comprensible el alcance y la importancia de las leyes en el contexto del aborto, y luego varias mujeres de Grávida contaron experiencias y mostraron videos extraordinarios... Fue una jornada excelente, las chicas siguieron todo con atención...

Luego se abrió el espacio para preguntas, pero terminó siendo un espacio de debate...
Con mucho respeto, las chicas que tomaron la palabra (alrededor de 15-20) mayoritariamente nos explicaron que es difícil que podamos cambiarles la forma de  pensar: “es el cuerpo de la mujer y tenemos derecho a elegir”.

Tratando de recurrir a nuestra máxima empatía, creo que, al menos, logramos sembrar algunas dudas sobre esa postura...

Reflexión personal:
Todos nuestros esfuerzos y charlas suman, y en el largo plazo los colegios y las universidades deben ser nuestro principal objetivo... y agrego que debemos incluir a los padres y a las madres porque mi sensación es que esto inicia desde muy pequeños... con el aprendizaje de los límites.

Un importante educador explicaba que los niños NECESITAN límites. 
Él lo graficaba comparándolo con manejar de noche en una ruta... ¡como nos ayuda que esté bien demarcada! 
Marcarles bien "la cancha" no hará que no se manden macanas, pero les enseña a donde regresar luego de esas macanas, les enseña que no todo es lo mismo, les enseña el respeto por los otros y sobretodo que en la vida no todo es mi capricho, no todo depende de lo que yo quiera... que mis decisiones son importantes, pero en un marco de respeto y sentido común, que la vida en comunidad es más importante que mi egocentrismo, que mis caprichos...
Aprender a conocer los límites desde pequeños es fundamental para entender el espíritu de dar y respetar la vida aún cuando “no me convenga”...

Preguntarles desde chiquititos ¿qué quieren comer o ponerse de ropa? y hacer siempre lo que ellos piden, que se duerman cuando ellos quieran, aceptarles luego pedidos y/o reclamos de mal modo, poner penitencias que nunca se cumplen, etc, etc. los va introduciendo en un mundo que se rige según “mis propios deseos, conveniencias y/o caprichos”... en ese contexto es muy difícil hacerles entender que el aborto no es bueno, porque ellas/os solo ven lo que a ellos/as le conviene... y no tienen el “ejercicio mental” de aprender a ver otras cosas, que no sea lo que ellos quieren... incluso, su propia experiencia de vida es que cuando reconocen que algo no les gusta, tuercen la situación con caprichos, enojos y hasta exigencias pedidas de mal modo...
Un sacerdote, a quien admiro, decía en una charla de estos días: “el aborto termina siendo una necesidad en esta cultura egocéntrica...”

Ese termina siendo un campo muy propicio para quien quiera sembrar la cultura del "pañuelo verde": “quiero que mis deseos se conviertan en derechos, y además que otro -el estado en este caso- siempre me los dé resueltos...”

En estos meses me ha tocado vivir esta misma situación en varias oportunidades.
Finalmente el problema del aborto termina siendo un emergente de la forma en la que nos estamos manejando como sociedad, exactamente igual a lo que observo cuando doy charlas sobre el consumo de alcohol en adolescentes... y seguro se repite en otros temas (respeto del cuerpo, bulling, cuidado del matrimonio y la familia, etc, etc)...
A muchos nos cuesta comprender “¡¿cómo puede ser que otros se manejen de esa forma?!”... y finalmente no reparamos que eso sucede en nuestras propias casas... en nuestros propios colegios...
No es fácil ser padres... se aprende sobre la marcha... y necesariamente ese aprendizaje exige salirnos del egocentrismo (pensar más en nuestros hijos que en nosotros mismos, pero no en nuestra comodidad como educadores, sino en lo que realmente les conviene, aunque nos cueste)... si no lo logramos, los chicos terminan creciendo como pueden... aprenden según lo que observan...

Siempre se dice que “todo tiempo pasado fue mejor”, yo creo que es una de las frases más engañosas que existen. Pretender que “antes” se hacían mejor las cosas... si verdaderamente fuera así, nosotros habríamos aprendido esa misma cultura de superación... nosotros somos el producto de lo que nos enseñaron... eso debe dejarnos muy claro que nuestros hijos SERÁN lo que nosotros les enseñemos... y así sucesivamente con nuestros nietos...

¿Cómo aprender a no pretender corregir recién sobre el producto final? ¿Cómo aprender a armar un buen producto desde un inicio?
¿Cómo cambiar un paradigma?

El cuento de la cascada:
Cuenta la leyenda que en un país muy lejano, un hombre bueno vio al pie de una cascada a un joven ahogándose en un remolino.
Con gran esfuerzo, el buen hombre logró sacarlo del agua, y llamó a un vecino para que lo ayudara a revivirlo. Cuando estaban en eso, vieron a otro chico cayendo por la cascada. Mientras intentaban salvar al segundo ahogado, vieron que caía un tercero. Horas después, un gentío bien intencionado se esforzaba por rescatar a los que caían, uno tras otro.                                                                             
Algunos meses más tarde, los vecinos ya habían fundado la Asociación del Ayuda al Ahogado, y con grandes sacrificios habían reunido fondos para contratar a un batallón de buzos, que iba sacando del agua a los niños y jóvenes que seguían cayendo.
Llegó a la comarca un hombre sabio y preguntó: “¿no sería bueno subir a lo alto de la cascada y averiguar por qué se cae tanta gente?”. Los esforzados vecinos le contestaron, con no poca impaciencia: “¿no ves lo ocupados que estamos salvando vidas? ¡No tenemos tiempo ni plata para andar paseando!”.
El sabio fue subiendo al cerro en sentido contrario a la corriente, y descubrió en la cima una aldea muy pobre, con una sola escuela. Enfrente de la escuela, había un gran baldío fangoso y sin barandas junto a la surgiente de la cascada por la que iban cayendo los niños...
Hay distintas versiones sobre el final de esta leyenda: 
-      hay quienes dicen que el sabio organizó a los alumnos de la escuela para que construyeran una baranda, y sembraran césped y una huerta en su baldío.
-      Otros dicen que pasó el resto de su vida tratando de obtener algo de fondos del Tesorero Real para pavimentar frente a la escuela, pero éste estaba demasiado ocupado cubriendo las deudas de la Corte, y el único subsidio que tenía disponible era para los buzos de la Asociación de Ayuda al Ahogado...

Que lástima que esto les esté pasando a los demás…
¿O pasa en MI casa? ¿O pasa en el colegio de MIS hijos o nietos?

¿Qué puedo hacer?

miércoles, 21 de marzo de 2018

20180321 LIBERTAD vs esclavitud, en el siglo XXI (tiempo estimado lectura 3 min)

¿Cómo encarar el tema...?

¿Se puede pensar que el mundo es hoy más libre? 
En nuestra comunidad ya no se es esclavo por el solo hecho de ser negro... Entonces somos todos libres... ¿o tal vez, simplemente hemos cambiado de esclavitud?

¿Qué opinan de la siguiente definición de esclavitud?
Es esclavo el que NO sabe para que sirve su libertad...

La libertad es solo un PRÓLOGO... 
Podría interpretarse que de nada sirve ser libres para pensar, si luego no pensamos nada... libres para construir, si luego malgastamos nuestras vidas en la rutina, sin construir algo nuevo...
¿Es solo nuestra decisión? ¿o estamos "inducidos" por otros (ej: medios de comunicación) a pensar o actuar de determinadas maneras? todos en serie... con poca "sana rebeldía".

Podemos decir que vive encadenado al trabajo el que solo lo soporta, el que no logra amarlo...
Que es esclavo el que está atado a la moda o se “muere de vergüenza” si no tiene todo aquello “sin lo que no podría vivir”.
El que no puede dar compañía y amor... el que confunde familia con sometimiento o excesivos derechos.
Decía Séneca que “la más vergonzosa de las esclavitudes es la voluntaria”.

Pero la libertad no es hacer lo que me da la gana.
La LIBERTAD es poder elegir aquello que me hacer ser más hombre, más completo. 
Se es libre para la dignidad, para amar más y construir mejor... malgastar esa libertad es un sacrilegio.
Muchos dicen que darían su vida para conseguir más libertad... pero pocos emplean la libertad para construir sus vidas.
El hombre verdaderamente libre convierte en liberador lo que hace, y si bien puede no trabajar en lo que ama, terminará amando lo que hace, porque todo trabajo es enriquecedor.

Hoy me llegó un poema escrito en 1875 por William Ernest Hanley, quien fue un poeta inglés que de joven sufrió la amputación de una pierna por tuberculosis. Quien me manda el poema, no solo lo disfruta por lo que el mismo transmite, sino que además tiene el agregado que fue motivo de inspiración para el gran Nelson Mandela durante su prolongado encarcelamiento para ayudarle a mantener su espíritu LIBRE:


INVICTUS

En la noche que me envuelve,
negra, como un pozo insondable,
doy gracias al Dios que fuere
por mi alma inconquistable.

En las garras de las circunstancias
no he gemido, ni llorado.
Bajo los golpes del destino
mi cabeza ensangrentada jamás se ha postrado.

Más allá de este lugar de ira y llantos
acecha la oscuridad con su horror.
Y sin embargo la amenaza de los años me halla,
y me hallará sin temor.

Ya no importa cuan estrecho haya sido el camino
ni cuantos castigos lleve a mi espalda:
soy el amo de mi destino,
soy el capitán de mi alma.

William Ernest Henley (de su colección de poemas titulada "In Hospital", publicado en 1903)


Una verdad hermosa:
“...te pueden aplastar las libertades exteriores, pero nadie puede encadenar un alma decidida a ser libre. Podrá faltar el pan, pero no los sueños; el dinero, pero no la esperanza y el coraje... la vida puede ser cuesta arriba, pero nadie podrá impedir tu alegre sonrisa por ir subiendo."