lunes, 16 de febrero de 2026

20260217 nuestra GRAN pregunta espiritual ¿qué es lo que te encadena… o te libera?


Si bien mucha gente interpreta que una religión solo te ata a obligaciones y prohibiciones… los cristianos creemos en un Dios todopoderoso, que ANTES QUE NADA, se autolimita respetando nuestra libertad.


Jesús NOS dice:
“Estoy a la puerta de tu corazón y llamo. 
Si alguien escucha mi voz y abre la puerta, 
entraré y cenaré con él…”


Desde allí arrancamos… 
Libertad absoluta para abrir la puerta (decimos que es una puerta con picaporte de un solo lado). Después, "entraré y cenaré con él", cero imposición. Solo conversar.


De esa conversación, posiblemente surgirá luego en nuestra conciencia, el uso adecuado que le demos a esa/nuestra libertad… lo cual no es un tema menor, ya que finalmente somos ESCLAVOS de nuestras decisiones (malas y buenas).

Por lo tanto, si un Dios, una religión, un sacerdote o una religiosa, un profesor, una madre o un padre, o quien fuera... un amigo… nos ayudaran a tomar buenas decisiones (o al menos, las mejores posibles), aunque para ello debamos hacer ALGUNOS DEBERES… desde nuestra lógica de razonamiento, esos OBLIGADOS deberes ¿serían nuestra esclavitud o nuestra liberación?


Estamos por empezar la cuaresma, que nos llevará a la Semana Santa, donde recordamos lo que pasó Jesús en Su Pasión y muerte en Cruz, y luego Su Resurrección. 
¿Cómo tener la verdadera imagen de ese Jesús que nos toca la puerta de nuestro corazón?
Me impacta la mirada de este cuadro:





Una vez me tocó atender un paciente con una enfermedad muy avanzada, conversamos mucho en esa única vez que lo visité en su casa. 
Me sorprendió ver que tenía este cuadro (que me contó que una vez él había colaborado en el cierre de una capilla, y antes de cerrarla del todo, cuando ya se habían llevado todas las cosas, encontró ese cuadro tirado en el piso y sin saber de quien era la imagen, la llevó a su casa)... yo le conté la historia que yo había oido sobre esa imagen.

Cuando Gladys Quiroga de Motta comenzó a recibir mensajes de la Virgen María en la ciudad de San Nicolás en 1983, el padre Carlos Perez, que era su confesor le preguntó cual era la imagen de la Virgen que ella veía, sin que fuera ninguna de las advocaciones que él le mostraba. Finalmente Gladys cayó de rodillas al ver, de casualidad, la imagen de una Virgen del Rosario abandonada en un altillo de la Catedral con una mano rota y sin el Rosario:




Gladys también recibió apariciones y mensajes del propio Jesús. Otra vez, el padre Perez quería saber cómo era la imagen del Jesús que ella veía. También costó encontrarlo hasta que Gladys Lo reconoció en esta imagen:




En ese momento escuché la historia de esa fotografía. Durante la guerra civil española, se estaban profanando muchos templos y sus sagrarios. Un fotógrafo profesional, para proteger las hostias de ser profanadas, llevó el Copón a su casa para cuidarlo y adorarlo. Cuando pasó el peligro, al momento de devolverlo, le sacó una fotografía de recuerdo (en esa época los fotógrafos profesionales siempre sacaban las fotos duplicadas, por las dudas que una no saliera bien). Esa noche tuvo un sueño donde Jesús le decía que por haberlo cuidado, le revelaría su verdadero rostro... al revelar las fotos, en una estaba el Copón, y en la otra estaba esta imagen... A mí siempre me impactó la pureza de Su mirada.

La Sábana Santa que está en Turín, desde mi humilde opinión, corresponde a la misma imagen de una persona (¿un poco mayor?) con el rostro contraido por un castigo corporal intenso, y sin la mirada, porque en esa época se cubrían los ojos al momento de la muerte y esa Sabana tiene la impresión sobre ella de un cuerpo ya sin vida: 




Finalmente, cuando ese paciente falleció, la familia vino a mi consultorio con ese cuadro envuelto como regalo... ¡qué emoción!
Quería compartir con ustedes la imagen del rostro de Jesús, que con muchísimo respeto, espera pacientemente que nosotros le abramos la puerta de nuestro corazón.
Si lo dejamos entrar, conversará con nosotros... y, al menos yo, desde mi raciocinio y desde mi FE, entiendo que nos ayudará a ver mejor esa verdad que todos ya conocemos en el interior de nuestra conciencia, y que muchas veces no podemos o elegimos/preferimos no ver... y que, por el hecho de conocerla, nos hace libres (porque podemos optar por la decisión verdadera... ya que mientras permanecemos engañados no podemos hacerlo).




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