Jesús purifica el templo
(Mt. 21.12-13; Mr. 11.15-18; Lc. 19.45-46)
13 estaba cerca la pascua de los judíos; y subió Jesús a Jerusalén, 14 y halló en el templo a los que vendían bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas allí sentados. 15 Y haciendo un azote de cuerdas, echó fuera del templo a todos, y las ovejas y los bueyes; y esparció las monedas de los cambistas, y volcó las mesas; 16 y dijo a los que vendían palomas: Quitad de aquí esto, y no hagáis de la casa de mi Padre casa de mercado. 17 entonces se acordaron sus discípulos que está escrito: El celo de tu casa me consume. 18 Y los judíos respondieron y le dijeron: ¿Qué señal nos muestras, ya que haces esto? 19 respondió Jesús y les dijo: Destruid este templo, y en tres días lo levantaré. 20 dijeron luego los judíos: En cuarenta y seis años fue edificado este templo, ¿y tú en tres días lo levantarás? 21 Mas él hablaba del templo de su cuerpo. 22 por tanto, cuando resucitó de entre los muertos, sus discípulos se acordaron que había dicho esto; y creyeron la Escritura y la palabra que Jesús había dicho. Jesús conoce a todos los hombres
23 estando en Jerusalén en la fiesta de la pascua, muchos creyeron en su nombre, viendo las señales que hacía. 24 pero Jesús mismo no se fiaba de ellos, porque conocía a todos, 25 y no tenía necesidad de que nadie le diese testimonio del hombre, pues él sabía lo que había en el hombre.
REFLEXION:
Esta lectura tiene MUCHOS aspectos para analizar… me voy a centrar en el que siempre me resultó más difícil. Siempre me costó entender a Jesús con un látigo, y que desde allí se pudiera justificar algún tipo de agresión a otra persona, en nombre de Jesús…
Agradezco que me haya tocado analizar justo este pasaje del Evangelio, porque me obligó a reflexionar más, pedir auxilio… y siento que me ayudó.
En este mismo relato, los otros 3 evangelistas no mencionan el látigo, no creo que por querer suavizar, porque Mateo, Marcos y Lucas se expresan más fuerte aún en otra parte del texto, ya que donde Juan dice “no hagáis de la casa de mi Padre una casa de mercado”, ellos, que no mencionan el "látigo", usan la expresión: “una CUEVA DE LADRONES.” Y Marcos agrega: “los escribas y sacerdotes buscaban cómo matarle.”
Mismos gestos, en distintas situaciones y circunstancias, pueden ser muy diferentes… vayamos a un ejemplo muy simple, sencillo:
No es lo mismo sentarse en una silla que sabemos que está libre; que aprovecharnos, haciéndonos los distraídos, cuando vemos que alguien se levanta un minuto y sabemos que va a volver…
Aunque el gesto de sentarse sea exactamente el mismo, las circunstancias son totalmente distintas, y nuestra conciencia lo sabe…i
¿Cómo entender que Jesús tome un látigo? Debemos reflexionar sobre el contexto...
Jesús vino a enseñarnos en forma muy ESPECIAL nuestra relación con los bienes materiales. Donde, en forma global, la idea de esos “bienes”, podríamos resumirlas en POSEER dinero y poder…
Sin embargo, claramente se llaman “BIENES” …
Por un lado, producir está muy bien (Jesús lo resalta en la parábola de los talentos, desterrando la idea equivocada de que la Iglesia busca pobres/indigentes) … hacer negocios está muy bien… el tema es, ¿de qué forma y en qué circunstancias?
Los bienes son para ser usados, y las personas para ser amadas… y NO al revés. Reflexionemos sobre esto (cuantas veces, amamos a los bienes y usamos a las personas), este concepto, es un eje CENTRAL de lo que Jesús vino a transmitirNOS.
El TEMPLO, que es el lugar donde sucede este relato de este Evangelio, es un lugar especial, construido para el ENCUENTRO del Padre con Sus hijos… representa un lugar donde presentamos a Dios nuestras formas de proceder, y lo escuchamos en nuestro interior, donde Dios nos creó con la capacidad de discernir hacia el amor… porque fuimos creados a Su imagen y semejanza.
Si bien el hombre, como ser social, debe “negociar” constantemente… “vos producís esto, yo aquello, nos complementamos, cooperamos…”
Jesús vino a enseñarnos que ESE encuentro con Dios, claramente no pasa por la “negociación” … en este caso de comprar y vender objetos o animales para sacrificios…
El encuentro con Dios debe ser honesto y transparente… de eso se trata todo esto.
El sacrificio que VALE (sacrum facere = "hacer algo santo"), es el que hacemos por amor a Dios, que nos pide que lo veamos en nuestros hermanos que también fueron creados a Su imagen y semejanza.
Ya en otro pasaje Jesús expresa claramente: "Quiero menos sacrificios, y más obras de caridad y misericordia..."
En ese templo se estaba engañando a la gente,
aprovechándose de la intención de arrepentimiento,
algunos “pícaros” hacían negocios con ese sentimiento
y les vendían cosas para “supuestamente purgar sus culpas”…
Como parte de esta reflexión, también debemos analizar el concepto de TOLERANCIA.
Debemos distinguir que la tolerancia debe ser con las personas, y nunca con la verdad de los hechos. Debemos evaluar a los hechos con la máxima rigurosidad de la verdad (aunque nos afecten personalmente), sin la más mínima tolerancia.
En ese sentido, si alguien está a punto de tomar un veneno…
no podemos ser tolerantes con la situación,
rápidamente daremos un manotazo al veneno…
Pero, si alguien se equivoca,
deberemos ser tolerantes con esa persona,
y tratar de ayudarla a enmendar el error…
Jesús no puede dejar de advertir la realidad de los hechos, de lo que está sucediendo allí (muchas veces lo había advertido en sus 3 años de prédica) … y da un manotazo a lo que nos hace mal, a ese veneno del mal uso de los bienes y del engaño a las personas…
No golpea a los negociantes, sino que desmantela con firmeza los “medios” de ese engaño…
Quiero enfatizar que ningún Evangelista menciona que Jesús hubiera golpeado a esos negociantes… incluso, Jesús acababa de reforzar la idea de “si llegas al altar con tu ofrenda y recuerdas que estás enemistado con tu hermano, deja tu ofrenda, y ve PRIMERO a reconciliarte…”
Lo que estaba sucediendo (y que nosotros debemos preguntarnos si sigue sucediendo de distintas formas en nuestras propias vidas) era un engaño en el Templo, un engaño en Su nombre… aprovechándose para hacer negocios con quienes, de alguna manera, inocentemente, estaban buscando acudir a Dios…
Jesús NO PUEDE permitirlo…
Pero, como en toda su vida, SIEMPRE aplicó para todas las personas la descripción del “regreso del hijo pródigo”…
Aunque no sea parte del texto del Evangelio, sabemos que el Espíritu de Jesús para con esos comerciantes, es que cualquiera de ellos, con solo arrepentirse, serán abrazados por Él (como el padre al hijo pródigo) …
Jesús no golpea a ninguna persona con el látigo
(tolerancia con las personas que deben ser amadas…)
Pero demuestra intolerancia absoluta con la realidad de los hechos
(endiosar ofrendas que se compran y se venden).
Los invito y me invito a seguir reflexionando sobre cómo me siento cuando amo más a los bienes y uso a las personas… y la inversa…
Porque Jesús vino a enseñarnos el “manual del usuario” … según la forma en que fuimos creados por nuestro creador… y, en base a ello, CÓMO alcanzar la verdadera FELICIDAD… que aprendimos que se logra ELIGIENDO (con absoluta libertad) el amor… o lo que ES lo mismo, eligiendo a Dios… por sobre todas “las cosas” …
En ningún momento de toda la vida de Jesús lo veremos expresarse con mayor FIRMEZA que en este momento en que nos transmite: VER A DIOS en los demás, y no “endiosar” a las cosas.
Jesús vino a enseñarnos expresamente que con la violencia se pueden conquistar cosas... pero nunca se conquistará el corazón de un hombre (y menos un corazón herido).
Nos lo demuestra en Su Propia Persona... recibiendo la máxima violencia física que podamos imaginar, "devuelve miradas de comprensión y amor... "PERDÓNALOS, no saben lo que hacen...".
Un soldado exclamó: "Este si que era el Hijo de Dios".
Jesús nos enseña de mil formas...
¿En qué cosas estaremos necesitando que Jesús de un "manotazo" en nuestra vida, y nos aleje de algo que nos hace mal?
No hay comentarios:
Publicar un comentario