Tengo muchos hijos (adultos trabajando, adultos en facultad y trabajo, adolescente de 13 con emprendimiento laboral propio, niña inocente en escuela, varones y mujeres… distintos entre ellos… todavía no nietos) … y un auto grande.
Creo que volvíamos todos juntos, no sé si faltaba alguno, creo que no… Mi hija menor, en ese momento de 9 años, iba “copada” leyendo… había descubierto a Mafalda. De golpe pregunta: “¿qué es un maníaco sexual?”.
En casa se habla de todo… absoluta libertad para pensar y expresarse… también hay una idea general de que debemos justificar lo que pensamos, y luego tratar de ser consecuentes. Por lo tanto, se habla de sexo, como de todos los temas, y cada uno está en su camino para interpretarlo lo mejor posible, como en todo.
Por suerte, o gracias a Dios, o más bien, gracias a nosotros (mi mujer, yo y quienes elegimos que nos rodeen más), mi hija de 9 años, todavía no sabe lo que es un maníaco sexual… cada cosa a su tiempo.
- “viste lo que hacen los papás y las mamás para tener un hijito... bueno, hay personas que no saben controlarse, y quieren andar haciendo cosas parecidas a eso, todo el tiempo, o mostrando cómo lo hacen… básicamente, no saben controlarse… ¿entendés?”
- “Ah… OK”
A veces, los chicos saben hasta dónde preguntar… a veces insisten, otras no… Creo que lo importante es que sientan un ambiente de confianza donde consultar sus dudas, y donde puedan explayarse con sus teorías, sean correctas o erradas… ¿no?
Los padres también tenemos que intentar identificar los momentos, las circunstancias, las etapas, dónde tenemos que ir profundizando sobre determinados temas… y si podemos enseñar con el ejemplo, mucho mejor…
Vayamos al tema del título:
¿Qué es la sexualidad?
Según Wikipedia:
“La sexualidad es el conjunto de condiciones que caracterizan el sexo de cada persona. Desde el punto de vista histórico cultural, es el conjunto de fenómenos emocionales, de conducta y de prácticas asociadas a la búsqueda de emoción sexual, que marcan de manera decisiva al ser humano en todas y cada una de las fases determinantes de su desarrollo”.
Por lo que alcanzo a entender, Wikipedia (una de las enciclopedias más consultadas) enfoca la sexualidad desde lo que te constituye, y desde las emociones.
Obviamente la sexualidad comprende lo que "te constituye y emociones"... es cierto, pero entiendo que puede resultar una visión "¿limitada?", en mi opinión se trata de un concepto más abarcativo.
Entiendo a la sexualidad como un “lugar de encuentro” (como EL lugar de encuentro más importante entre dos seres humanos).
Todo encuentro puede ser mejor o peor, más cuidado o menos cuidado… con esmero, o en medio de un “ni me importa lo que vos pienses o sientas”...
En cada encuentro humano, en cualquier circunstancia, cada uno puede pensar solo en sí mismo, únicamente en sus intereses (egoísmo), o puede pensar en empatizar con el otro, “¿cómo, o en qué, puedo ayudarte/compartir?” (amor)… SIEMPRE existirá una tendencia hacia algo de estos dos gestos en TODO encuentro (egoísmo y amor), en mayor o menor medida.
Interpreto que el encuentro sexual es el que tiene la mayor carga afectiva entre dos seres humanos… principalmente para las mujeres, que son conceptualmente quienes se disponen a recibir, y a conservar y cuidar lo que reciben; mientras que, el varón, podría alejarse y “desentenderse” … ¿puede? ¿debe?
Es cierto que cada vez existen mayores posibilidades de “encuentros sexuales” con menor "necesidad"/¿requerimiento? de compromiso, con menor responsabilidad afectiva…
Me pregunto si ese "desentendimiento afectivo" estará intrínsecamente en la esencia del ser humano… no puedo saberlo con certeza absoluta, pero estoy convencido que no, que esa apatía, indiferencia o “desconexión emocional” va en contra de nuestra esencia.
DEBEMOS hacernos cargo de lo que somos y hacemos.
Hay conceptos éticos, que tienen que ver con nuestra capacidad intrínseca de reconocer lo que está bien y lo que no, conceptos de los que no podemos desentendernos, en el sentido de pretender manejarlos… Por ejemplo, si yo huyo en medio de una contienda y abandono a mis compañeros, aunque trate de justificarme de mil maneras, en el fondo de mi conciencia SE QUE ACTÚE MAL, y punto. Por más que intente “dibujarlo” de mil formas, no puedo “desentenderme” por completo… siempre estará "rondando" en mi conciencia. Estoy condenado a saber que eso ES ASI, aunque pretenda negarlo de mil maneras.
Por eso, ACTUAR BIEN trae paz... esa paz interior que luego puede derramar en paz para todos...
La sexualidad comprende lo que SOMOS sexualmente, y por otro lado, también nuestro impulso y nuestra ACTIVIDAD sexual.
Sexualmente somos varones o mujeres, según la composición biológica. Se trata de una realidad imposible de contradecir, y a la que todos comprendemos espontáneamente por igual.
En los últimos años se ha desarrollado el concepto arbitrario de “género”, ya que, como en la gramática se usa la idea de masculino y femenino, se pretendió homologarlo a la sexualidad. Grosero error, ya que solo comparte la denominación de “masculino y femenino”, solo eso, lo único.
El concepto gramatical de género resultó funcional a la idea de quienes buscan la designación de pronombres masculinos o femeninos ARBITRARIAMENTE.
Ej., la palabra silla, designada como femenina, podría ser “el silla” (masculino) sin ningún inconveniente. De hecho, hay palabras que tienen un género gramatical en un idioma, y el opuesto en otro idioma… así, de forma arbitraria. Por ejemplo, la flor es femenino en español, y en cambio, il fiore es masculino en italiano; o el mapa, masculino en español, y a mapa, femenino en portugués.
Algo (designación arbitraria) que la biología de los cromosomas no permite en los seres humanos, ya que se establece en el momento de nuestra concepción, y queda FIJO en cada una de las células que nos constituyen (imposible cambiarlo). SOMOS ASI, no queda otra, aunque queramos.
De esa forma, según el concepto de género, cada individuo podría determinar arbitrariamente si se percibe varón, mujer o lo que sea, independientemente de lo que ES su realidad biológica.
Resulta muy importante entender este concepto para evitar el GRAN ENGAÑO que significa el llamado "cambio de sexo", lo cual es IMPOSIBLE. Lo que se puede intentar es un cambio en la apariencia sexual, ya sea usando ropa y practicando modales del otro sexo, e incluso intentando manipular tratamientos hormonales o realizando amputaciones quirúrgicas o agregados de prótesis o implantes. Por más que se logre cambiar la APARIENCIA sexual, todas las células del cuerpo seguirán teniendo los cromosomas XX (mujer) o XY (varón), que cada uno recibió al nacer... y por lo tanto, los comportamientos fisiológicos de cada organismo seguirán el curso que le marcan esos cromosomas. Quien más comprende esto es la pobre persona que, engañado, se embarca muchos esfuerzos intentando el idílico cambio de sexo que, a pesar de las promesas falaces, nunca llega... solo puede cambiar cierta apariencia.
En el caso de la ACTIVIDAD SEXUAL, es diametralmente opuesto, ya que depende absolutamente de nuestra voluntad, de nuestra intención y actitud. Nuestra actividad sexual será lo que nosotros queramos que sea… 100% arbitraria. Y, como decíamos inicialmente, podrá ser más o menos cuidada, con rasgos egoístas, o con rasgos de amor. Y lo más interesante, todos tenemos la capacidad de reconocer si somos egoístas o amantes de verdad… nuestra conciencia, en su profunda intimidad, puede distinguirlo, y si se lo propone, LO SABE.
Quiero reforzar este concepto, creo que debemos preguntarnos más frecuentemente, si al momento de ejercer nuestra sexualidad estamos buscando nuestra propia satisfacción más que un encuentro empático con nuestra amada o amado, a quien queremos cuidar y ayudar a que cada encuentro sea enriquecedor (especialmente los varones, que tenemos un impulso natural más fuerte hacia la actividad sexual... y especialmente las mujeres, que con su gran actitud de entrega, refuerzan la solidez del vínculo).
La sexualidad y nuestra actividad sexual no son temas menores en nuestras vidas. Conllevan una intensidad afectiva tan fuerte que a nadie le resulta indiferente, y en muchos casos tiene un rol importante en la composición de nuestra autoestima (sobre todo en los varones).
Es un terreno donde se puede ejercer con máxima intensidad el amar y/o sentirnos amados, y por lo tanto, valiosos. O, por el contrario, el usar al otro y/o sentirnos usados, y por lo tanto, hasta despreciados. Puede ser responsable de que algunas parejas se fortalezcan, otras se sientan "perdidas o decepcionadas", y algunas hasta se terminen rompiendo y separando...
E increíblemente, también es un "lugar de la pareja" donde pueden haber muchos "malos entendidos"...
La sexualidad de lo que somos (fija, adquirida, que no podemos cambiar), y nuestra actividad sexual (totalmente voluntaria), tienen un disparador, un iniciador, que podríamos considerarlo como una especie de punto intermedio, lo que se llama el impulso sexual, el cual surge espontáneamente, y sobre el cual nosotros si podemos actuar e intentar controlar, o simplemente, dejar que fluya...
Existe un impulso sexual que podemos denominar natural... el hecho de que el varón se sienta atraído por una mujer, y que la mujer se sienta atraída por un varón.
Ya sea que hayamos sido creados, o que hayamos llegado hasta acá por azar, constitucionalmente, físicamente, estamos diseñados como una llave (que ingresa) y una cerradura (que recibe). Serían una suerte de “llaves y cerraduras MAESTRAS”, que pueden adaptarse entre sí... pero que, al mismo tiempo, cada vez se pueden ir adaptando mejor... de cada uno de nosotros depende... de nuestra voluntad de encuentro.
Hay circunstancias donde el impulso sexual lleva a una situación de "difícil" adaptación desde lo físico, desde el hecho de cómo fuimos diseñados/creados... prácticas sexuales que usan elementos que no son los propios del cuerpo, o que buscan orificios que no son los que la naturaleza destinó específicamente para tal fin...
Siguiendo la idea conceptual de género (cómo que sexo y género fueran lo mismo, algo que personalmente considero equivocado)... se ha expresado que cada uno puede “percibirse” como quiera, y en la actualidad las Naciones Unidas (¿entidad supranacional?) “reconoce” más de 100 géneros diferentes auto-percibidos por diferentes personas.
¿Podemos prohibir que alguien se auto-perciba de una manera diferente a lo que todos espontáneamente percibimos en esa persona, según su REALIDAD sexual?
De ninguna manera, no podemos prohibirlo... como tampoco se puede obligar a que los demás perciban lo que auto-percibe quien no está reconociendo la realidad que todos observamos.
Todos debemos ser respetuosos, no obligar.
El concepto de amor supone diferencias, si todos fuéramos iguales, si todos pensáramos igual, no tendría sentido el concepto de amor. El amor implica ayudarnos a ser mejores EN las diferencias... sobre todo con el MÁS diferente, el que la tiene más difícil.
Y... ¿quién maneja el “dificilómetro” ... quién decide quién la tiene más fácil, y quién más difícil?
NADIE... todos percibimos la realidad del que necesita más ayuda, y del que necesita menos ayuda... así de simple. Así fuimos creados... o así llegamos a ser por azar.
¿Será posible ayudarnos a “trabajar” sobre el impulso sexual para que cada uno pueda ser lo que mejor le resulta, su mejor versión, ayudándonos entre todos? ¿Por qué alguien pensaría en discriminar, o en asumir por real lo que no es real...?
Simplemente ayudarnos con amor... ¿podemos? ¿O cada uno hace la suya, y trata de imponer la suya?
Ayudar CON amor, significa ver y respetar la realidad de cada uno, nunca tergiversarla con eufemismos, y desde allí, desde esa realidad, ayudarnos a ser mejores. Decir la verdad no debería ofender... pero es MUY importante decirla con el mayor cuidado posible, haciendo sentir al otro que lo entendemos y que queremos ayudarlo, o sea, con amor.
Este concepto que acabo de desarrollar, puede aplicar para acompañar a alguien que se auto-percibe distinto a su realidad sexual biológica... pero TAMBIEN aplica, para la relación matrimonial mejor constituida, donde el varón y la mujer deben poder expresar sus incertidumbres o certezas, sus buenos momentos o sus miedos, etc., etc. con la mayor naturalidad posible. PORQUE debemos tener claro que cada uno vive su experiencia sexual de una manera diferente, donde fisiológicamente nos diferencia mucho el impulso sexual, y en ello debemos acompañarnos y ayudarnos... conversar, compartir.
Así como tenemos la capacidad de reconocer lo que está bien y lo que está mal, también podemos IR APRENDIENDO a ejercer nuestra sexualidad cada vez de mejor manera… de la misma forma en que podemos aprender a ser, cada vez, mejores amigos. Para eso tenemos que intentar conocer la realidad, conocernos a nosotros mismos y conocer al otro… siempre con el mismo respeto y humildad, idealmente con el máximo respeto y humildad. Desde allí maduraremos hacia relaciones sólidas de amor, de mejor conocimiento y mayor unidad.
Por el contrario, cuando predomina el no reconocer la verdad/realidad, el ocultar o cambiar las cosas según conveniencias personales del momento, nos conducimos a relaciones de engaños, de conveniencias interesadas, de egoísmos… con fácil tendencia a alejarse/nos, a separarse/nos.
A propósito, la etimología de la palabra “diablo” proviene de falso acusador, calumniador, "el que separa". Algo similar en la cultura judeocristiana con “satán”: el príncipe de los diablos, "el que más separa".
Lo opuesto es el amor, el encuentro... a-mor significa "que no muere".
Somos responsables de lo que hacemos, de cómo se va construyendo la relación, en este caso con nuestra pareja sexual… pero, al mismo tiempo, en el caso de la relación sexual, se agrega algo que no tiene ningún otro vínculo en las relaciones humanas, el hecho de que esa relación puede derivar en el nacimiento de un nuevo ser humano, igual a nosotros... De hecho, todos nosotros también somos fruto de una relación sexual. Por lo tanto, la relación sexual conlleva una responsabilidad extra, la del eventual fruto de esa relación, un hijo. Esa responsabilidad debe ser 100% compartida por ambos miembros de la relación, no existe otra opción ética.
¿Puede existir algún premio mayor, una consideración mayor, que ser CO-CREADORES, el poder participar de la llegada de una nueva vida?
Cada uno puede responder esta pregunta en la intimidad de su conciencia, y darle el lugar que le corresponde.
Pero, si la sexualidad constituye el encuentro de mayor intimidad y carga afectiva de un ser humano, si puede representar la mayor expresión del amor, debemos estar abiertos a que aquello suceda, y podremos cuidar que sea así, o no. El mayor fruto del amor es una nueva vida, y estar dispuestos a ello dispara la idea de generosidad y gratitud... de disponibilidad "a todo" por amor.
Si bien, desde la antigüedad, existió la intención de "separar" el acto sexual de la apertura a una nueva vida, la moderna tecnología actual (desde hace muy poco tiempo en la historia de la humanidad), permite que el acto sexual esté completamente desligado de la apertura a una nueva vida. Puede parecer sutil, pero conceptualmente, el desligar completamente al sexo de la posibilidad de generar vida puede confundirnos y terminar conduciendo al sexo hacia el utilitarismo del "solo placer", que no está mal en si mismo, ya que el placer sexual conlleva una carga UNITIVA para una pareja... siempre que sea conducido con amor, o sea no desde el egoísmo de "cosificar" al otro para mi propio placer, o para "manipularlo" hacia algo que quiero conseguir...
De nuevo... todo esto puede parecer muy SUTIL... pero seguramente en algún lugar de nuestra conciencia le encontraremos un lugar para desarrollarlo en más profundidad y mejor... conversando con mucha honestidad intelectual, con nosotros mismos y con nuestra propia pareja...
El manejo de la anti-concepción ha generado una "revolución ética", que pocos se han atrevido a enfrentar con honestidad intelectual... La mayoría SOLO se han aprovechado de sus "beneficios" inmediatos, para unos un gran negocio, para otros una gran "comodidad" de desentendernos de un compromiso de amor, generosidad y entrega, "acomodando" todo a mi conveniencia del momento, que me permite no comprometerme, "no complicarme"...
La realidad ancestral de que la reproducción humana estuviera favorecida/acompañada del placer sexual, se vió "desafiada" a su "desmebramiento"... "a veces quiero buscar un hijo, otras veces solo quiero el placer de la sexualidad", cada cosa por separado. Esto puede conducirnos a una mirada egoísta, utilitaria de la otra persona, solo para satisfacer mis deseos... otra vez, una sutileza que debemos cuidar que no termine en una realidad cotidiana.
La pura observación de la realidad muestra que el manejo de la anti-concepción trajo como resultado una revolución de la sexualidad despersonalizada (que existió desde que el mundo es mundo, pero bajo el concepto de que era algo que no estaba bien, que no ayudaba, y por lo tanto, sucedía en una escala baja)... Bajo esa despersonalización, el sexo salió del plano del encuentro por amor, para terminar en intercambios ocasionales de placer. La realidad muestra el impacto que esa despersonalización de la sexualidad terminó teniendo sobre el compromiso del vínculo matrimonial, y el impacto que todo eso acarreó sobre la constitución familiar, y el ejemplo que observan los hijos... Seguramente influyen muchas variables a analizar, pero estos son datos crudos que estamos obligados a considerar (o podemos vivir haciéndonos los distraídos)... cada uno en la profundidad de su conciencia, y también con su propia pareja.
La sexualidad abierta a la vida implica un plano de amor que está en otro nivel... muy sutil.
¿Existen límites en el uso de nuestra sexualidad?
Si existen, ¿qué tipo de límites, y por qué deberían existir?
Alguien puede reaccionar: ¿Por qué alguien pretende ponerle límites a lo que yo siento? Déjame de jorobar… ¿quién es el “patriarcal” que maneja el “limitómetro”?
Nadie pretende manejar los límites… pero todos debemos saber que lo que hagamos y digamos, y de la forma en que lo digamos y hagamos, TENDRÁ CONSECUENCIAS… buenas y malas.
Entonces, si te gustaría tener una buena relación con alguien, el límite es ser, o no ser, egoísta… y si ya fuiste egoísta y te gustaría recomponer o mejorar esa relación, el límite es saber o no saber perdonar, saber o no saber pedir perdón, saber o no saber aceptar el perdón, saber o no saber sentirte perdonado…
No son temas menores esos límites, increíblemente el darse por el otro, y el concepto de perdón, son los CIMIENTOS de una buena relación…
Lo mismo aplica para una buena relación sexual.
La forma en que nos expresamos, nuestro lenguaje, no solo encierra conceptos… nuestra comunicación también es conductual. Está estudiado científicamente que las palabras que usamos, la forma de expresarlas, influye en nuestro cerebro y en la secreción hormonal.
Podemos crear buenos ambientes, y malos ambientes, con las formas en que nos expresamos... de nosotros depende.
En la mitología griega, el dios Eros era el encargado de la atracción sexual (el famoso dios Cupido, equivalente en la mitología romana). Ya sea que alguien nos creó, o que aparecimos por azar, todos los seres humanos tenemos lo que se denomina atracción sexual, con la idea principal de asegurar la conservación de la especie humana. A esa atracción sexual se la ha denominado erotismo.
Cuando esa atracción es exagerada, descontrolada, cuando no funciona positivamente, sino como un problema de salud... aparecen los "maníacos sexuales".
La pornografía es un negocio que se aprovecha de esa atracción sexual exagerando el erotismo, atrayendo principalmente a varones (también a mujeres), cosificando a las mujeres (también a los varones) y a la relación sexual misma, con el único objetivo de obtener dinero.
En estos casos, me gusta recordar nuevamente esta frase como ayuda para aclarar esta situación:
"Las cosas son para ser usadas
y las personas para ser amadas,
NUNCA al revés".
También debemos recordar el concepto de que cuando algo pareciera que se te ofrece “gratis”, muchas veces el “precio”, o la retribución, que busca quien te lo ofrece “gratis”, SOS VOS... el precio sos vos... conquistarte, dominarte, para luego “ofrecerte” otras cosas a la que tengas menos chances de “no elegir pagar”... No permitamos ese intento de “dominación”, seamos SEÑORES de nosotros mismos... intentemos serlo.
La pornografía además de ser un negocio, confunde mucho, principalmente a los varones, que luego creen que las mujeres naturalmente se comportarán en su intimidad como ellos aprendieron a verlas en esas películas pornográficas... grave error que lleva a muchos conflictos, por falsas expectativas, por no saber entender al otro...
Cómo decíamos antes, más arriba, no se puede construir bien desde el engaño, desde la falsedad... se construye sólidamente desde el respeto por la realidad, la que todos podemos reconocer. Necesitamos expresarnos y escucharnos... conversar mucho en la pareja, no dar por asumida ninguna idea, CONVERSAR TODO.
La famosa ESI (Educación Sexual Integral) que, de golpe, los estados del mundo - principalmente occidental - están intentando imponer (como si existiera un “poder supranacional”), es un término muy bueno para designar el enfoque en que se debería abarcar la sexualidad, desde una integralidad…
Pero el contenido que están intentando enseñar en los jardines de infantes, en los colegios, y la línea que “se baja” desde los medios de comunicación masiva con esta "ESI que preocupa" es muy distinta a la elegancia del título, ya que lo que se promueve es una híper-sexualización de la primera infancia, con mucha promoción hacia prácticas que no son las que a los niños les surgiría en forma espontánea, y con una sexualidad librada exclusivamente a la propia emoción, sólo al deseo individual, sin mencionar el concepto de entrega por amor al otro, y despersonalizando/cosificando a la relación sexual misma (priorizando el propio interés, la propia emoción/sensación más que el encuentro), y cosificando también al posible fruto de esa unión sexual, promoviendo su destrucción violenta en el caso que se considere necesario (en el caso que no llegara en "el momento más deseado").
Cuando se favorece el aborto, que suele promoverse como “legal, seguro y gratuito”, no se menciona que TODOS los abortos conducen a una muerte violenta del bebé.
SIEMPRE se trata de una muerte violenta.
En los casos en que el aborto lo realiza un profesional en el quirófano, en ocasiones se hace por arrancamiento de sus partes, con pinzas o con un aspirador de gran potencia, en otras por quemarlo vivo y expulsarlo. En el caso que sean las propias mamás quienes lo hacen solas con pastillas en sus propias casas, funciona por promover contracciones exageradas del útero, con importantes sangrados, desgarrando la unión del bebé con su madre, y promoviendo su muerte durante el proceso, generalmente por asfixia. En otros casos, termina siendo expulsado aún vivo, y fallece en el piso por el trauma, o en el lugar donde cae, o ahogado en un inodoro. Es muy duro y triste mencionar todo esto que la sociedad está tendiendo a naturalizar... básicamente sin pensarlo, sin analizarlo bien, según la realidad de las cosas.
También resulta llamativo que desde los medios de comunicación masiva se justifica la promoción de la ESI, para prevenir los embarazos involuntarios, principalmente en adolescentes, y prevenir las enfermedades de transmisión sexual (ETS). Es muy llamativo, porque en todos los lugares donde se implementó la ESI (de esa forma propuesta), hubo un aumento exponencial de ambos temas, las ETS y los embarazos no buscados, y por lo tanto un aumento exponencial de abortos.
Los únicos que lograron mejorar esos registros tan preocupantes, fueron las sociedades donde se promovió la cultura de retrasar el inicio de la actividad sexual, e intentar hacerlo con un criterio de fidelidad a la pareja con la cual se llevan a cabo las relaciones sexuales... y sobre todo, de entender y VALORAR la magnitud de las consecuencias de una actividad sexual no cuidada, o en los momentos, lugares, ocasiones, etc. no apropiados...
Alguien proponía la interesante idea de apostar por una Educación en la Salud Integral (ESI también), que obviamente incluye la sexualidad. Me parece muy apropiado ese título: Educación en la Salud Integral.
“Ufff… ya tenía que salir la cerrazón… seguro que este pibe que escribe es ultra-religioso, un cuadrado, de ultra-derecha... un anti-derechos!” (anti-derechos = denominación actual, inventada para alguien que viene razonando de la forma en que lo estamos haciendo acá).
Todavía no mencioné nada sobre el matrimonio y la religión.
En el noviazgo, y luego en el matrimonio, se debe respetar los mismos principios enunciados más arriba. Buscar lo mejor para otro significa buscar juntos la verdad, y ayudar al otro a que se reconcilie, cuando sea necesario, a que aprenda a sentirse cómodo con su propia verdad, con lo que a cada uno le tocó... y por supuesto, uno también respetarla. El matrimonio es un compromiso que se asume para un fin bueno... ¿por qué no encararlo? ¿será porque no quiero comprometerme? (al menos, “no demasiado”).
La religión, al menos la que yo he conocido más de cerca, también busca los mismos principios... reflexionar sobre nuestro compromiso hacia el bien, en todas las facetas, incluida la de la sexualidad... ¿por qué nos negaríamos a una reflexión, que no debe ser forzada ni obligada, donde podemos llegar a descubrir lo que nos "obliga" nuestra propia conciencia, por el solo hecho de tener mejores chances de descubrir lo que nosotros podemos terminar considerando que es lo mejor para nosotros mismos?
Y… al final… como conclusión:
¿Cómo tiene/tendría que ser el sexo? ¿Qué técnicas para su práctica? (según el título inicial de este capítulo).
No sé, ni idea de técnicas…
Solo pienso que, si cada uno ayuda al otro a estar mejor, a que sea mejor persona, a encontrar su mejor versión, y lo mismo cuando tienen una relación sexual, se va constituyendo un círculo virtuoso que te hace estar mejor, sentirte mejor, SER mejor, estar en paz, ser FELIZ…
Si alguien tiene interés en profundizar sobre estos temas, le recomiendo CONVERSAR MÁS... preferiblemente con quien uno entiende que quiere lo mejor para uno... y más preferiblemente aún, con nuestra propia pareja sexual...
Que importante aprender a hablar, a escuchar otros puntos de vista sin enojarnos, aceptando lo que podemos mejorar... y al mismo tiempo, también aprender a expresar mejor nuestras preocupaciones... lo que nosotros observamos del otro...
Me gusta recordar la frase del padre Fares:
"para aprender a amar SIN medida,
tenemos que aprender a enojarnos CON medida".
Pensar en ayudar/acompañar al otro, poniéndonos en el lugar del otro... permitiéndole, al otro, que también pueda expresarse libremente; y que el otro, también tenga la sensación de que puede ayudarnos/acompañarnos a nosotros... o sea, que ese compartir no sea "uni-direccional", sino "bi-direccional".
Puede parecer fácil decirlo, pero todo lo relacionado a nuestra sexualidad toca fibras TAN íntimas, que a muchos (mujeres Y varones) puede resultarles difícil, vergonzoso, expresarlo. Incluso, cuando la mujer o el varón se ANIMAN a contar algo tan personal, puede suceder que el otro no lo entienda de la forma exacta que quien lo cuanta está tratando de expresarlo...
Termina siendo MUY importante, la predisposición de escucha de cada uno, la buena disposición para entender, para volver a preguntar, para aclarar con mucha empatía, respeto y cariño (con amor), todas las veces que sean necesarias.
Ser escuchada/o y comprendida/o sobre el hecho de tener un deseo de que suceda algo relacionado al impulso sexual, o que no suceda... al igual que durante la actividad sexual (que suceda o no suceda), puede terminar siendo tan importante como el hecho mismo... de nuevo, animarse a conversar mucho, y APRENDER a cómo hacerlo de la mejor manera posible. Lleva tiempo... y requiere mucha buena predisposición, por ambas partes.
Habiendo mencionado los límites que debemos respetar, también debemos plantearnos que la posibilidad de SER una sola carne puede conducirnos a un camino de felicidad ILIMITADA... el arte de aprender a CONSTRUIR EL ENCUENTRO... como alfareros, donde el "principal talento" es la actitud de entrega por el otro, DESCUBRIR que ayudando a encontrar la felicidad del otro, encontramos la nuestra.
Mi verdadera alegría, felicidad, aparecerá justo después de haberte ayudado a encontrar la tuya (que NO significa conceder "caprichos" que no terminen siendo buenos para el otro)... y estará alineada con nuestra conciencia, nos traerá PAZ interior.
Inicialmente, la persona que creemos que más queremos nos acelera el corazón... pero finalmente, cuando logramos una buena maduración hacia el amor, quien más amamos es quien nos calma el corazón.
Para quienes tengan interés en profundizar más sobre este tema, San Juan Pablo II encaminó en esta temática sus catequesis públicas de los días miércoles en la Plaza San Pedro durante 129 miércoles... y luego escribió sus reflexiones en lo que se llamó Teología del cuerpo... es muy interesante para ayudarnos a pensar.
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