Insisto… soy racional.
Convivo en mi vida diaria con personas creyentes, y con otras que, compartiendo afectos y cercanías, no compartimos la misma fe... pero todos disfrutamos estos días feriados de la Semana Santa, la semana fundante de los cristianos, donde recordamos los últimos días de la vida de Jesucristo.
Tal vez, todos tengamos algún momento para reflexionar... comparto mi reflexión:
Fui creado así (¿fuimos todos?), necesito comprender para alimentar mi fe. Entiendo a la fe como una creencia en la que no puedo demostrar/justificar sus causas, pero que SÍ tiene un claro sentido. Nadie podría creer en algo a lo que no le encuentre razón de ser, menos aún si fuera irracional.
Jesús de Nazaret vivió hace 2000 años, es un personaje de la historia, como tantos otros, que también sobresalieron (* ver al final).
¿En qué cosas se caracterizan, esos personajes, para haber sobresalido en la mayoría de los casos? ¿Qué son las cosas que nos impactan, para que les demos un lugar de privilegio en la historia?
En general, los más destacados por esa historia que nosotros escribimos, fueron conquistadores guiando los mejores ejércitos; líderes de masas, o aquellos que comprendieron mejor el porqué de las cosas (filosofía), mejor que los demás; o quienes contribuyeron al desarrollo económico o científico, admirados deportistas, etc., etc.
¿En qué sobresalió Jesucristo?
No en aquellas cualidades específicamente… “sólo” en una coherencia absoluta en amar, en amar a todos, basado en la verdad de lo que somos en esencia, y en explicar las circunstancias de amor en la que cualquiera podría confundirse… para ayudarnos a comprender.
Sorprendentemente, no nos dijo nada que no estuviera en el interior de nuestra propia conciencia, todo alineado con lo que llamamos el derecho natural, "nada nuevo" (solo nuevo en el enfoque, y sobretodo en el cumplimiento... y en la FELICIDAD por cumplir con la verdad, aunque cueste/duela)...
Solo ayudándonos a aclarar los enfoques de cuando nos confundimos, cuando confundimos lo que llamamos VALORES, de cómo reflexionar cuando nos enojamos, cómo recomponer relaciones o situaciones (perdonando o aceptando el perdón)... cómo vivir mejor según nuestra esencia, cómo estar alineados con lo que, en verdad, somos... Vino a enseñarnos el como poder ser LIBRES de verdad, con una conciencia tranquila, que no nos "ate" a nada.
Como si nos conociera bien, mejor que nosotros mismos (como nos conocen nuestros padres, principalmente las madres)... cómo si supiera de qué estamos hechos, cómo si nos hubiera creado.
¿Se puede trascender “sólo” por eso, en el mundo de hoy (o de cualquier época), en este tipo de "historia" que escribimos los hombres? ... difícil…
¿por qué sería tan difícil, considerando que se trata de lo que somos en esencia?
¿Será, tal vez, porque no nos gusta que nos marquen determinadas cosas... sobretodo cuando "esas cosas" desenmascaran injustos privilegios que nos adjudicamos, o que permanentemente intentamos adjudicarnos en forma creciente? ... o determinados placeres egocéntricos que nunca nos enriquecen de verdad, y que nos cuestan soltar; y SOBRETODO, cuando, si nos hacen reflexionar, nosotros somos conscientes de esa verdad, porque la encontramos en lo más profundo de nuestra conciencia.
¿Será que hemos aprendido a vivir acostumbrándonos a "acomodar" lo que detecta nuestra conciencia íntima según "nuestras circunstanciales conveniencias"? O, peor aún, ¿será que hemos elegido "adormecer" nuestra conciencia? mejor, no me planteo nada que "me incomode"... y listo.
¿Algo más por parte de Jesucristo para sobresalir en la historia? no, nada más…
En realidad si... algo más... cuando decimos “amar”, en el caso de Jesús fue hasta el FIN (no solo en términos temporales, sino también cualitativos, un amor COMPLETO, perfecto... humilde y sencillo, en coherencia perfecta), dando Su vida por los demás, aunque todo se haya presentado en la forma más injusta, con muchas traiciones, con mucha violencia, etc… y perdonando, en ese momento, a sus victimarios y traicioneros... wow, ¡qué ejemplo!...
Como verdadero hombre, vino a demostrarnos que ESO ES posible (eso de la coherencia perfecta)... y de paso, también quedó expuesto lo que le pasa a las personas buenas, a aquellas que defienden la verdad, en este mundo que hemos ido creando con nuestros egocentrismos, nuestras conveniencias, pequeñas o grandes (cada uno con la suya), una a una, sumadas... nuestras constantes incoherencias.
Así vivimos... Jesús vino a mostrarnos CÓMO podríamos vivir... y terminó en una Cruz.
En esto de intentar entender, de intentar darle sentido a mi fe, ¿por qué una Semana Santa tan dura? ¿Era necesario tanto?
Estos días, los sacerdotes me ayudaron a verlo desde una forma que no lo había visto antes.
En la Semana Santa recordamos la pasión, muerte y resurrección de Jesús.
La pasión y muerte fue TAN dura que Jesús (como verdadero hombre) implora si pudiera evitar pasar por ello, pero, desde el momento que sabe que debe ir para adelante, ASUME Su realidad CON amor. Se abraza a Su cruz (la que le toca), no la esquiva.
Entiendo que ESE ES el ejemplo que quiere dejarnos, aún en las situaciones más difíciles, más extremas, SIEMPRE con amor, que significa humildad, entrega, empatía, sencillez, etc... todos esos etcéteras están en nuestras conciencias, en la de todos por igual (algunos elegimos tenerlas más presentes o adormecerlas, pero todos las tenemos), no es necesario que las enumere ahora.
Parece que lo matan, o que lo matamos… pero en realidad es Él quien ASUME vivir Su muerte... en definitiva, vivir con amor lo que toque.
Antes habían intentado arrestarlo, pero Él no lo había permitido...
En cambio, en esta oportunidad (en la que finalmente llega el momento en la que debía iniciarse Su juicio y calvario) Él mismo les anuncia previamente a sus apóstoles que ahora sí había llegado Su hora... y se entrega sabiendo todo lo que vendría; no solo con gran sufrimiento físico, sino con la angustia espiritual de sentir el máximo abandono...
Cuando los soldados van a buscarlo al huerto de Getsemaní para arrestarlo, y preguntan ¿QUIÉN es Jesús, el nazareno?
Jesús responde SOY YO (jamás intenta esconderse)... afronta la realidad, cualquier realidad que se presente, con la espontaneidad de quién tiene la conciencia limpia.
Con la libertad de quien tiene la conciencia limpia/tranquila, de quien no necesita "acomodar" ninguna incoherencia, de quien no necesita "negociar" ninguna apariencia... porque todo en Él es transparencia, libertad absoluta.
Al mismo tiempo, Pedro (que luego, humildemente cambiando, será San Pedro), representándonos a todos nosotros, trata de “esquivar el bulto”, diciendo 3 veces: “no soy yo” (no lo conozco).
Asumir lo que nos toca… con amor, en TODA circunstancia… siempre dar la cara con total transparencia. SOY YO, y punto.
Durante su injusto juicio, siendo absolutamente inocente, no intenta defenderse.
Y finalmente exclama: "todo se ha cumplido". Todo estaba escrito en el Antiguo Testamento. En la vida de Jesús se cumplen más de 350 profecías del Antiguo Testamento, escritas varios siglos antes. Incluida la descripción de la Pasión de Jesús por Isaías casi 8 siglos antes (Isaías incluso dice: "el Mesías será crucificado", cuando en aquella época aún no existía la crucifixión entre los judíos). Sacarías profetiza varios siglos antes que sería vendido en 30 monedas de plata...
A pesar de ello, asume TODO lo que le toca vivir, siendo estas Sus únicas palabras durante la crucifixión (Sus siete frases -nunca rencor, SIEMPRE mantiene Su ESENCIA-):
«Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen». - Pater dimitte illis, non enim sciunt, quid faciunt (Lucas, 23: 34).
«De cierto te digo, hoy estarás conmigo en el paraíso». - Amen dico tibi hodie mecum eris in paradiso (Lucas, 23: 43). Al "buen" ladrón que se arrepiente en el último instante y se "roba" el cielo. En ese acto aprendemos más sobre la infinita MISERICORDIA divina, y también San Dimas (el buen ladrón) nos enseña a ver a Dios en lo insignificante de un cuerpo destrozado, para que luego nosotros aprendamos a reconocerlo en un pequeño trozo de pan o vino consagrado (transubstanciación).
«¡Mujer, ahí tienes a tu hijo! Hijo ¡Ahí tienes a tu madre!». - Mulier, filius tuus est! Ibi habes matrem tuam Juan! (Juan, 19: 26-27).
«¡Dios mío, Dios mío!, ¿por qué me has abandonado?». - ¡Elí, Elí! ¿lama sabactani? (Mateo, 27: 46) - Deus meus Deus meus ut quid dereliquisti me (Marcos, 15: 34).
«Tengo sed». - Sitio (Juan, 19: 28).
«Consumado está». - Consummatum est (Juan, 19: 30).
«Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu». - Pater in manus tuas commendo spiritum meum (Lucas, 23: 46).
¿Se puede trascender en la historia “sólo” por eso?
¿Se puede pagar un precio tan alto, sólo por ser el camino hacia la verdad y la vida?
Así de simple y sencillo. Para que lo entiendan todos… o solamente todos los que queramos entenderlo, en forma racional.
El domingo, la resurrección... otra creencia que nos exige FE...
Pero que, si creemos, termina justificando TODO, desde el lugar de que esa coherencia perfecta en el AMOR, proviene de quien domina la vida y la muerte...
Hay tres INCREÍBLES que San Agustín nos invita a considerar:
- es increíble que un hombre haya muerto y luego haya resucitado...
- es increíble pensar que en todo el mundo haya gente que crea en eso, que es increíble...
- por último, es tal vez MÁS increíble que todo lo anterior, que quienes hayan diseminado estas ideas imposibles de creer por todo el mundo hayan sido solo 12 hombres plebeyos, ignorantes y desarmados (con todo el poder mundial del momento en contra).
José Luis Martín Descalzo escribió un libro extraordinario sobre la vida de Jesús en su contexto histórico con reflexiones sobre su obra. Me gustaría terminar este escrito compartiendo textualmente la contratapa de ese libro que empieza con la pregunta que hoy nos dispara esta escritura, pero en este caso hecha por el propio Jesús:
“Y vosotros, ¿quién decís que soy Yo?”
Jesús hizo esa pregunta a un grupo de amigos/apóstoles hace más de 2000 años...
Descalzo agrega: "aunque los hombres no terminamos de responder, 20 siglos después, la historia de la humanidad sigue girando alrededor de Quien formulara esa pregunta. ¿Quién es ese hombre por quienes tantos han muerto, a quien tantos han amado con locura, o por quien también ¡ay! se han cometido tantas violencias? Su nombre estuvo en la boca de millones de agonizantes, como una esperanza, y en millones de mártires, como un orgullo. ¿Cuántos encarcelados, atormentados y aún muertos por proclamarse sus seguidores? Y también, ¡ay!, ¿cuántos fueron obligados a creer en Él a riesgo de sus vidas; cuantos tiranos levantaron su nombre como bandera? Su doctrina (del AMOR), paradójicamente inflamó el corazón de los santos y las hogueras de la inquisición. Discípulos suyos se han llamado los misioneros que abandonaron “todo bien material” para cruzar el mundo anunciando Su nombre, y discípulos suyos ¡ay! nos atrevemos a llamarnos al fin quienes hemos “aprendido” a compaginar Su AMOR con nuestro dinero… ¿Quién es pues este Personaje que parece llamar a la entrega total, cuyo nombre o la falsificación del mismo producen frutos tan opuestos de amor o de sangre, de locura magnífica o de vulgaridad? ¿Quién Es y qué hemos hecho de Él? ¿Cómo hemos usado o traicionado su voz, que jugo misterioso o maldito hemos sacado de sus palabras? ¿Es fuego o es opio? ¿Es bálsamo que cura, espada que hiere o morfina que adormila? ¿QUIÉN ES? ¿QUIÉN ES? Nuestra respuesta pone en juego nuestra existencia".
Waw… este texto moviliza, ¿no?
¡FELIZ PASCUA DE RESURRECCION!
(*) Edwards WD, Gabel WJ, Hosmer FE. On the physical death of Jesus Chist. JAMA 1986; 255: 1455-1463
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