Después de una charla con amigos sobre los curriculum (CV) de los miembros de la Iglesia, y quienes quieren, o pueden, o deben “pertenecer” a la misma… y sus "jerarquías"... vale la pena comentar que HOY celebramos el día en que INICIA la Iglesia Católica (inicia sin estructura y sin nombre… inicia sin bienes de capital… sin ni siquiera un templo nuevo... solo con capital humano).
Jesús, que había nacido en la pobreza y la sencillez, eligió a doce apóstoles sencillos y pobres.
Los CV de esos 12 eran bastante “pobretones” (desde el aspecto "académico"/méritos) para el enfoque habitual de cualquiera de nuestras instituciones humanas… la mayoría gente humilde, rudimentaria en educación, trabajadores, algún recaudador de impuestos (mal visto)… Pero Jesús no solo dice que vino a buscar a todas las almas que necesiten ayuda, sino que su ejemplo de vida es de máxima COHERENCIA en ese aspecto.
Muchas de las cosas que Jesús les fue transmitiendo a este grupo, y a todos los que los acompañaban, no fueron bien comprendidas en un primer momento por esos apóstoles y discípulos… la mayoría esperaban algo que, más o menos sería lo mismo que esperaríamos nosotros (yo al menos): beneficios personales.
Les gustaba que les cure las enfermedades, que les dé de comer multiplicando los panes, que resucite a alguno… pero quedaban “descolocados” cuando les enseñaba que no pensaran en forma egocéntrica, sino que primero pensaran en el bien común, en ayudar al otro… INCLUIDO el que MÁS me cuesta, al que no me banco… difícil… pero ese es el mensaje que vino a traer Jesús, no hay muchas más vueltas.
De golpe, a Jesús lo matan de la forma más violenta y desvastadora que podamos imaginarnos (hecho histórico)… en esas condiciones extremas en que cualquiera se habría enojado al máximo, con gran resentimiento, Jesús sigue en "modo" máxima coherencia: “perdónalos, no saben lo que hacen…”
Y a pesar de ser crucificado entre ladrones, con uno de ellos que no para de burlarse, conserva una serenidad divina para perdonar al otro ladrón que honestamente se lo pide (coherencia extrema).
Toda la gente que los acompañaba se dispersa, muchos se vuelven en contra… los apóstoles quedan solos, atemorizados… escondidos…
En ese contexto, Jesús resucita.
Obviamente, a pesar de que Él se los había anunciado, era algo tan imposible de comprender, que en un primer momento no lo pueden creer. Santo Tomás no estaba con el grupo cuando se les aparece resucitado por primera vez… luego ellos se lo cuentan, pero no logran convencerlo… comprensible, ¿no?
Pero en el día de HOY (Pentecostés), Jesús ya habiendo ascendido al cielo delante de ellos, que lo vieron elevarse y "desaparecer" desde el monte de los olivos, ya no estando en forma física/"presente", los manda a MISIONAR por todo el mundo, a todos los pueblos… sin distinciones… estamos incluidos todos… con mejor o peor CV, todos… con LIBERTAD absoluta de aceptar o no (un supuesto Dios todopoderoso se autolimita a que le digamos que no).
Jesús ya los había enviado en otras oportunidades, de hecho el "motivo" de la venida de Jesús fue TRANSMITIR UN MENSAJE, un mensaje que Él trasmite a Sus apóstoles y discípulos, pero que luego ellos debían expandir al mundo...
Uno piensa en "todos los recursos" que el ser humano (en todas las épocas) puede disponer para "imponer" un mensaje que quiere que se difunda... que "DEBE" ser difundido. Tendemos a asociarlo a grandes eventos, personas influyentes, ¿exageraciones?, ¿forzar situaciones?... mucha inversión...
SIN EMBARGO, Dios arma toda Su ENCARNACIÓN desde el perfil bajo, desde la HUMILDAD... como si allí mismo hubiera un MENSAJE CENTRAL, como si fuera por ahí, "convencer" desde la convivencia sencilla con el que tengo al lado, con los que me toca convivir en concreto, y que desde allí, desde el sentido común ESENCIAL con el que fuimos creados, la buena onda del amor se vaya expandiendo, por convencimiento de la experiencia de buenos ejemplos... solo eso...
Creo que por "las formas" de nuestra convivencia egocéntrica en este mundo "que fuimos creando", nos cuesta esta forma de "influenciar" puramente desde el respeto y la libertad, desde el amor...
Pero, lo concreto es que Jesús ya había resucitado, en forma humilde, sin grandes manifestaciones; ya había ascendido al cielo... y Sus apóstoles y principales discípulos seguían escondidos, con mucho miedo... ¿cómo iría a cumplirse el objetivo de la encarnación de Dios, de difundir Su forma de convivir, si no quedaba nadie para PREDICARLO?
Jesús ya lo había explicado todo, ya lo había mostrado todo con Su ejemplo, al punto que antes de suspirar: "Padre, a ti encomiendo Mi Espíritu, TODO SE HA CUMPLIDO"...
La tradición dice que en la celebración de hoy, en PENTECOSTÉS, Jesús infunde a los apóstoles Su Espíritu, el Espíritu Santo…que ES el amor del Padre por el Hijo y del Hijo por el Padre... y esos mismos hombres, escondidos y asustados, la mayoría rudimentarios e incultos, que no habían podido convencer ni al propio Tomás, que era uno de los suyos… de golpe salen a CONVENCER a todos los pueblos… sin ninguna figura excluyente, bajo condiciones totalmente adversas (cualquier analista experto diría que es IMPOSIBLE que este grupo, en esa condiciones, prosperara en su misión)…
¿Podemos interpretar que esos hombres se sintieron AMADOS en un nivel tan intenso que "no pudieron" dejar de IRRADIAR ese amor que los desbordaba? Como si en ese instante hubieran comprendido que eso ES Dios, un amor que desborda... ¿cómo alguien podría guardarse algo así? Y seguramente, en ese momento comprendieron todo lo que había sido el ejemplo de vida de Jesús, del MAESTRO al lado de ellos...
La Iglesia se expande… lo ÚNICO que los distingue es que todos observan en esas primeras comunidades que se van formando, el “miren como se aman…”
¿Solo eso y absolutamente nada más…? ¿Solo se trata de un tema de amor?...
Un apasionado como Saulo de Tarso (¿uno de los hombres más apasionados de la historia?), que inicialmente fue máximo perseguidor de esos cristianos primitivos, tiene un ENCUENTRO con Jesús, a quien no había conocido personalmente, cómo una aparición luminosa del cielo:
"Cae del caballo, queda enceguecido... 'Saulo ¿porqué me persigues?'".
En su proceso de sanación, de ir recuperando la vista, el Espíritu Santo le va haciendo descubrir la fuerza del amor... y redirecciona su pasión hacia el convencimiento de un amor sencillo y humilde, como solo puede ser el amor... y no solo vive y predica esa actitud, sino que también escribe lo que consideramos el "HIMNO a la CARIDAD" (primera carta a los Corintios 13; 1-13):
1 Aunque yo hablara las lenguas de los hombres y de los ángeles,
si no tengo amor, soy como bronce que suena o címbalo que retiñe.
2 Aunque tuviera el don de profecía, y conociera todos los misterios y toda la ciencia;
y aunque tuviera plenitud de fe como para trasladar montañas,
si no tengo amor, no soy nada.
3 Aunque repartiera todos mis bienes para alimentar a los pobres
y entregara mi cuerpo a las llamas,
si no tengo amor, no me sirve de nada.
4 El amor es paciente, es servicial; el amor no tiene envidia, no es jactancioso, no se engríe;
5 no es rencoroso, no busca su propio interés, no se irrita, no toma en cuenta el mal;
6 no se alegra de la injusticia, sino que se alegra con la verdad.
7 Todo lo excusa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
8 El amor no pasa nunca.
Las profecías desaparecerán, las lenguas cesarán, la ciencia desaparecerá.
9 Porque parcial es nuestro conocimiento e imperfecta nuestra profecía;
10 pero cuando venga lo perfecto, lo parcial desaparecerá.
11 Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño;
al hacerme hombre, dejé todas las cosas de niño.
12 Ahora vemos en un espejo, confusamente.
Entonces veremos cara a cara.
Ahora conozco de un modo parcial,
entonces conoceré como soy conocido.
13 Ahora subsisten la fe, la esperanza y el amor, estas tres.
Pero la mayor de todas ellas es el amor.
Luego, más adelante, otro "loco apasionado", San Agustín, al que también le costó descubrir que era amado al extremo por Dios, y previamente se confundió con todos los placeres mundanos para llegar a comprender que ese no era EL CAMINO del amor... termina expresando una frase célebre:
"AMA... y haz lo que quieras..."
Esa Iglesia, compuesta por personas de carne y hueso, llena de defectos y virtudes… inicia HOY… en PENTECOSTES.
Entre sus miembros hay curas de todo el abanico político (más queridos por unos, menos por otros), por supuesto también apolíticos... tristemente hay pedófilos, también pro-LGTBI+, otros bien masculinos y bien femeninos, también hay corruptos pecadores y otros verdaderos santos… y también nos tiene a NOSOTROS, a todos los que queremos pertenecer, involucrarNOS... en absoluta libertad de hacerlo, con nuestras virtudes y defectos…
Así lleva más de 2000 años…
Lo más interesante es que su éxito o fracaso no se mide en la productividad de bienes… aunque hay bienes de por medio…
Probablemente, uno de los mayores orgullos de la Iglesia pueden ser cosas que habitualmente no se mencionan, no recuerdo haberlo oido nunca en un medio de comunicación masiva… el hecho de haber contribuido con muchos avances solidarios de la humanidad (vida de comunidad)… primeros orfanatos, primeros hospitales, mejoras en educación, primeras universidades, etc, etc, etc…
Una de las cosas que MÁS podría hacernos sentir orgullosos por desear “pertenecer a la Iglesia” es que el cristianismo (con todos los defectos de cada uno de sus miembros) lleva adelante alrededor del 60% de toda la obra solidaria, caritativa, del mundo… a pesar del CV de quienes la componemos, que muchas veces deja bastante que desear…
Ser Iglesia, “pertenecer” es SOLO eso… intentar pensar primero en los demás, ponernos en el lugar del otro, aunque "no me lo banque", pensar primero (de verdad) en el bien común… tan difícil y tan simple al mismo tiempo… de nuevo, en ABSOLUTA LIBERTAD de elegirlo o no, y con absoluta libertad de “retornar” cuando elegimos ser egocéntricos y alejarnos… hacer la nuestra… siempre dependiendo de nosotros, ya que Dios siempre nos espera a todos por igual, SIEMPRE...
Esa Iglesia, que te invita a vivir espontánea y sanamente en comunidad, empieza HOY, en la celebración de Pentecostés.
Cada uno puede agregarle un granito a favor o en contra… de cada uno de nosotros depende… el papa y los obispos, deben ser solo “servidores” (aciertan y se equivocan igual, más, o menos que nosotros)… la verdadera Iglesia somos todos los que QUERAMOS pertenecer…
Todavía en vida, Jesús envió a los apóstoles de 2 en 2... y también a otros 72 discípulos. Podría haberlos enviado de a uno, y así abarcar más territorio, llegar a más lugares... pero NO, los envió de dos en dos... Porque el amor se expresa plenamente en la comunión de dos o más. Allí es donde se debe consensuar, discutir, ceder, humildemente ponernos de acuerdo. "De acuerdo" significa ambos cedieron algo, para eso se necesita HUMILDAD, y DESEAR el ENCUENTRO (fervientemente).
El AMOR ES ENCUENTRO...
el diablo ES división.
La Iglesia Doméstica, donde todo comienza y transcurre, hasta "expandirnos" a la Iglesia Universal, también tiene sus misioneros, de dos en dos: cada matrimonio. El matrimonio (con las naturales diferencias de sus dos miembros, que pueden usarlas para pelear y distanciarse o para complementarse y fortalecerse) pide la GRACIA, y es enviado de a dos para misionar la propia familia.
Cada miembro de cada nueva familia se reflejará en el espejo que es ese matrimonio que vive, puertas adentro, misionando a sus propios hijos... y que también puede/¿debe? hacerlo, puertas afuera, en la ayuda mutua con otros matrimonios.
Un Dios trinitario nos creó a Su imagen y semejanza (del amor del Padre amante/amado con el Hijo amado/amante se constituye el Espíritu Santo que se expresa en esta fiesta de PENTECOSTÉS)... entonces, nos enseñan que la mayor imagen y SEMEJANZA puede lograrse en el santo matrimonio, en donde, desde el amor puro (dispuestos a darlo todo) entre el padre y la madre se constituyen/ NACEN los hijos.
Allí se predicará la máxima GENEROSIDAD de compartirlo todo con un nuevo hijo, un nuevo hermano. Allí aprenderemos/enseñaremos a reflejar la alegría de COMPARTIR con un nuevo miembro, cuando, en realidad, las cosas pueden ponerse más difíciles (uno más para alimentar, vestir, educar, uno más para compartir, etc.). Allí se aprenderá la HUMILDAD de ceder en lo personal para mejorar en lo grupal... en tantos momentos, en tantas actitudes (enseñan y predican los padres entre sí, practican los hermanos). Allí se aprenderá a PERDONAR y a ACEPTAR EL PERDÓN... se aprenderá, no de palabra, sino de verlo ejercer. Allí se aprenderá el GESTO DE CUIDAR al que más lo necesita, cuando se presenta la necesidad, los padres deben enseñar la máxima expresión de la EQUIDAD (dar a cada uno lo que necesita), y todos aprendemos a aceptarlo con alegría... ayudar al más chiquito, al que tiene alguna debilidad, acompañar al que se enfermó, o a los que se van poniendo más viejitos... y tantos etcéteras, que cada uno podemos ir agregando en ese listado interminable de lo que se aprende en la familia, enseñado POR los padres con el ejemplo, con su propio ejemplo.
HOY podemos reflexionar si el Espíritu Santo es una "palomita", o si es el Mismísimo Dios que está siempre a nuestro lado, golpeando nuestra puerta, esperando que nosotros le abramos... donde "abrir" significa estar dispuestos a amar...
¿Amar a quién? A ese PROJIMO que vemos y tenemos tangible a nuestro lado, creado cada uno a imagen y Semejanza de ese Dios que no vemos con nuestros sentidos...
Los "maestros de la ley" le preguntaron a Jesús: ¿Cuál es el principal mandamiento?
Jesús responde:
"el primer mandamiento ES amar a Dios sobre todas las cosas...
PERO, YO HE VENIDO PARA enseñarles un segundo mandamiento,
QUE NO ES MENOS IMPORTANTE que el primero...
AMAR AL PRÓJIMO".
Ojalá nos dispongamos a recibir el Espiritu Santo de PENTECOSTÉS, y aprendamos a aportar lo mejor que podamos a esa Iglesia que Él nos dejó (doméstica para empezar, y luego universal) para mejorar nuestra vida en comunidad...
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